12 agosto 2014

"Tenebrae", el clásico giallo de Darío Argento

*Este texto lo escribí como parte de un ejercicio para un curso que estaba realizando, pero me gustaría compartirlo acá, como admiradora que soy del director.


El director italiano terminaba de presentar su segunda parte de la trilogía de las madres, “Inferno”, que no había logrado el éxito de la primera parte, “Suspiria”, cuando se encontró artísticamente bloqueado. Tras no sentirse capaz de continuar con el cierre de esa trilogía, “La Terza Madre”, Argento retrasó ese proyecto por algún tiempo (finalmente la estrenaría recién en el 2007) y se metió de lleno en una clásica película giallo.

Inspirado por el miedo que un obsesivo admirador suyo le produjo, y la idea de alguien que asesinara sin motivo alguno, es que se construyó la historia de “Ténebre”.

En esta película, el protagonista (Anthony Franciosa) es un escritor de novelas de detectives que actualmente se encuentra promocionando su best seller que da título a la película. Es, de hecho, con una cita de este libro ficticio que empieza la película y que resume su idea: “El impulso se había convertido en irresistible. Sólo existía una respuesta a la furia que le torturaba. Y así cometió su primer asesinato. Había roto el tabú más hondamente arraigado, y no encontró ninguna culpa, ni ansiedad, ni miedo, sino libertad. Cada humillación que se interponía en su camino podía ser apartada con el simple acto de la aniquiliación: asesinato”.

Como buena referente del giallo, al asesino no lo vamos a descubrir hasta el final de la película. Antes sólo seremos testigos de sus asesinatos, siempre horrorosos, a través de sus propios ojos.

Darío Argento acá toma recursos que ya hizo propios, como el uso de colores muy vivos, algo que le quita realismo y colabora con la idea de plasmar escenarios casi oníricos, y hasta juega un poco más que de costumbre con la cámara y sus movimientos, logrando algunos realmente muy interesantes y complicados. Incluso hay uno que dura casi tres minutos y el propio director luchó bastante contra los productores que querían cortarlo.


Es cierto que suele dar la sensación de que el director nunca fue alguien que se preocupara demasiado por el guión, y acá no es la excepción. Aunque eso no sea del todo cierto, ya que confesó encerrarse a veces durante meses enteros a construir un argumento. Aun así, éste nunca fue su fuerte. ¿Cuántas chances hay de que un perro ataque de manera casi obsesiva a una joven y que ésta, intentando escapar, llegara a la casa del asesino y lo descubriera? Ésa es sólo uno de los detalles que parecerían ser forzados. Pero también hay algo que no muchos saben y que revela a Alan Jones, quien editó un libro entero dedicado a Argento: que él pretendía que la película tuviera mucho humor.

Al ver las películas de Dario Argento, muchas veces hay escenas que nos causan gracia, pero pocas de ellas realmente buscaban provocar ese aspecto. Lo precario de algunos recursos y las pobres actuaciones muchas veces son parte de ese encanto que tienen sus películas.

Un asesino con un trauma infantil que se va develando a lo largo de la película a través de flashbacks, la presencia del fetichismo esta vez enfocado principalmente en un par de zapatos de tacón rojos, hermosas mujeres siendo asesinadas y un protagonista que se ve de repente envuelto en el proceso de investigación son algunos de los elementos más básicos del giallo que Argento utiliza en su película.

"Tenebrae" es un giallo a medida pero con una gran inventiva visual. Y además de las reflexiones propias de la historia del asesino, el director se permite representarse a sí mismo en el escritor que es acusado de misógino por las historias que relata, algo que se presenta como absurdo, porque así mismo le parece a él.

Con referencias a Hitchcock y hasta una directa a Conan Doyle ("Cuando se ha eliminado lo imposible, aquello que queda, por improbable que sea, es la verdad"), "Tenebrae" cumple a la hora de entregar aquello que los admiradores de Argento esperamos.

Para quien les escribe, una de las mejores películas del maestro.