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18 junio 2015

Mi primer tatuaje


  • Sí, es por la película de Wes Anderson, que es mi película favorita en el mundo. Pero para mí no sólo es una cita, sino un modo de decir que siempre he querido (I've) pertenecer a su universo.
  • No, no me dolió. Tampoco fui con miedo. Siento cierta fascinación por las agujas pero esto se parece más a que te estuvieran quemando a que te pinchen.
  • No creo que sea el único. Siempre amé los tatuajes pero en mí nunca los imagino bonitos. Necesito que sean discretos y, claro, con mucho significado. Por eso la primera opción no podía ser otra. Y si bien no tengo diseños en mi cabeza (ni lugares en el cuerpo, lo que más me costó decidir), sé sobre qué o quiénes quiero que sean mis próximos dos.
  • No es tan grande como aparenta en esta única foto que le saqué por el momento. Es algo que me dijeron mucho, por eso lo digo, es pequeño, de hecho creo que la mejor definición es: "tierno".
Por otro lado, no puedo dejar de agradecer a El Demiurgo de Hurlingham por incluirme en este premio. Me tomo algunos días más para pensar mis recomendaciones mientras tanto. 

20 febrero 2015

Por qué creo que Wes Anderson merece ganar en los Oscars

Se acerca la fecha. El domingo es el gran día. Bueno, les dejo un artículo que escribí para El Espectador Avezado. Porque como me conocen mucho por acá, él es mi gran ídolo y por lo tanto el texto no deja de ser muy personal, no importa cuánto intente ser objetiva.


Escribir sobre este hombre es algo que me resulta tan fácil como difícil, así de contradictoria como soy con muchas cosas en mi vida. Por un lado, me encanta explayarme sobre él, y podría hacerlo por horas. Por el otro, me es difícil organizar todo lo que hay en mi cabeza.

Son muchos los méritos que tiene Wes Anderson y su última película, El Gran Hotel Budapest, para llegar a ser una de las dos películas más nominadas a los Oscars y que ya tiene en su haber otras estatuillas como la de los Golden Globes o la del sindicato de guionistas (Writers Guild Awards). Uno, es que se convirtió en un impresionante éxito de taquilla, sorprendente incluso para un director cuya película anterior, Un reino bajo la luna, ya empezaba a mostrar atisbos de encantar a gente que no solía gustar de su cine.

Además, El Gran Hotel Budapest es de las películas nominadas que más temprano se han estrenado en el año, por lo que el hecho de que se la siga teniendo tan en cuenta habla de algo que no es fácil de pasar por alto, un producto que vale la pena seguir teniendo presente. Y de paso, el film logra algún reestreno (sucedió en algunas ciudades de EE.UU. pero también en nuestro país).

Pero el detalle principal que hace especial, al menos para quien les escribe, una ferviente admiradora de su cine desde hace diez años, es el hecho de que Wes Anderson no tuvo que cambiar o abandonar su esencia para llegar a donde está ahora. Mientras en una época el director tenía su círculo de fanáticos pero también una horda de detractores (que los sigue habiendo, pero el bando ya no es tan claramente delimitado), y parecía estar destinado a ser un director al que sólo se lo podía amar u odiar, logra llegar a más gente con una historia que tiene muchos de los rasgos de su cine y una impronta visual con cada uno de sus sellos y más consciente que nunca de su estilo.

Wes Anderson no cambió para enamorar a Hollywood, maduró, sí, pero siguió siendo tan fiel a sí mismo como lo fue siempre.

¿Quién es este director? Es difícil imaginar que hoy en día alguien que disfrute del cine no sepa quién es Wes Anderson. El joven director oriundo de Texas y estudiante de Literatura comenzó a escribir guiones para luego filmarlos junto a su amigo Owen Wilson y sus hermanos.

Mientras su carrera comenzó con el pie derecho, con el corto seleccionado por Sundance y la posibilidad de hacer su largometraje homónimo, Bottle Rocket, la carrera de Wes Anderson no fue toda cuesta arriba.


Con su primer largo no le fue bien pero al menos pudo captar la atención de alguien como Martin Scorsese, con quien luego intercambiaría películas europeas que le sirven de inspiración para cada uno de sus películas, y conversaciones interminables sobre cine.

No importa que una de sus mejores obras sea su segunda película, Rushmore, donde además descubre, como dice el crítico Matt Zoller Seitz (que escribió el bello libro que todo fanático del director debería tener en su casa, The Wes Anderson Collection), que Bill Murray estaba triste.

Recién para su tercer largometraje Wes Anderson logra un elenco multiestelar, el primero de varios, y sigue sumando gente a su grupito de actores que repitirá película a película, como Anjelica Huston. Hablo de Los excéntricos Tenenbaums, una comedia agridulce sobre una familia con niños que prometían ser genios pero en su adultez son fracasados y se encuentran deprimidos, que viven con la sombra de un padre que los abandonó y que para recuperarlos alude a una falsa enfermedad terminal.


A Los excéntricos Tenenbaums le va bien en crítica y taquilla y es entonces cuando el director tiene la posibilidad de filmar con un presupuesto mucho mayor al que acostumbraba. Disney le produce la aventura de La Vida Acuática de Steve Zissou, con Bill Murray como un oceanógrafo que acaba de perder a su mejor amigo por un tiburón jaguar al que quiere cazar sólo para matarlo. Pero esta vez no le va bien y el film termina siendo un fracaso, lo que convence al director de volver a filmar con presupuestos pequeños. Y tras un viaje por la India junto a Roman Coppola y Jason Schwartzman, los tres escriben el guión de Viaje a Darjeeling, una historia sobre tres hermanos que vuelven a encontrarse tras la muerte de su padre para realizar un viaje espiritual a través de la India, que no va a salir para nada como estaba planeado.

Sin embargo, cuando se hablaba sólo de cómo Wes Anderson continúa repitiéndose a lo largo de sus películas, él se anima a realizar Fantastic Mr. Fox, que se caracteriza por ser su primera película animada, con la técnica del stop motion, y además su primera adaptación (antes eran sólo historias originales escritas en compañía de algún amigo como al principio lo fue Owen Wilson), de un cuento de Roald Dahl. El resultado es un film muy peculiar, de aquellos que probablemente disfruten más los adultos que los niños.


Y en su próxima película, pone a dos niños como el centro de la historia. Decide mostrar el amor inocente entre dos niños que quieren escaparse para estar juntos. Un reino bajo la luna es una historia de amor con inocencia pero en la cual los chicos no actúan como la mayoría de los niños, sino que parecen más adultos que los propios adultos, los cuales se encuentran inmersos en sus traumas y tristezas. Y Wes Anderson logra encantar por primera vez a un público más amplio, que se enamora con los protagonistas de esta historia.

Entonces aparece El Gran Hotel Budapest, una película ambiciosa, que desborda de su estilo visual, con un elenco multiestelar comandado por un Ralph Fiennes nunca visto antes (si me preguntan, la nominación que le faltaba a la película era ésta).

Wes Anderson no deja de ser él mismo e introduce temáticas recurrentes: repite la presencia de un narrador, como el de Los excéntricos Tenenbaums, pero acá le pone rostro; el protagonista, un hasta el momento desconocido Tony Revolori, es huérfano y va a encontrar a su familia en este hotel; hay muerte, pero esta vez ésta se encuentra multiplicada mientras Anderson se permite introducirse al género de policial pero sin abandonar su peculiar humor; y hay una historia de amor entre jóvenes que “estábamos completamente solos en el mundo y profundamente enamorados”.


¿Quién no querría ser un botones en el hotel Grand Budapest? El amor que Wes Anderson le imprime a cada una de sus películas, donde trabaja siempre con una sonrisa en su rostro (y si no me creen los invito a ver los detrás de escena de cualquiera de sus películas, que se encuentran tanto en los extras de los dvds como online) y está atento a cada detalle, sin dejar un objeto, un color, una sombra, una canción (porque la música es fundamental en cada una de sus películas) librada al azar. Así, siendo más él mismo que nunca, enamora a un público que en los primeros días tras su estreno logra recaudar 800.000 dólares en sólo cuatro salas.

¿Merece El Gran Hotel Budapest ser ganadora en los Oscars? Es obvio no puedo contestar otra cosa que sí, absolutamente. Aun cuando intento separarme de mi admiración incondicional hacia todo lo que hace este hombre, no puedo dejar de pensar el avance que sería en una academia generalmente tan predecible y correcta decida jugarse por premiar un film como este. De todos modos, la cantidad de nominaciones que recibió es un logro impensable hace apenas unos pocos años atrás para el director.


Ahora, ¿tiene buenas chances la película? Si me preguntan, creo que la única de las estatuillas principales que realmente tiene chances de llevarse es la de Mejor Guión. Entre Birdman y Boyhood se disputarán las categorías principales y ninguno de ellas debería ser al menos en esa terna una fuerte competencia para la película de Wes Anderson. Después, claro, entre tantas nominaciones, algunas técnicas, como Mejor Producción de Diseño por ejemplo.

Pero vuelvo a resaltarlo: que hoy una película de Wes Anderson esté nominada a 9 premios Oscars es algo que ni yo, que lo quiero y lo apoyo en todo lo que hace, hubiese podido predecir. Pero lo hizo, y si bien siempre digo que estos premios para mí no son garantía de nada (sobre todo teniendo en cuenta que la mayoría de las ganadoras nunca son las que yo premiaría), no deja de ser un reconocimiento enorme y que le seguirá abriendo puertas, si es que acaso él necesita más, para hacer lo que quiera, para seguir construyendo universos hermosos y únicos en los cuales me gustaría encerrarme a vivir.

15 junio 2014

Fathers, fathers everywhere

Así es el cine de Wes Anderson. Lleno de padres. Aún cuando no tiene intenciones de que así sea; en alguna entrevista sobre The Darjeeling Limited comentó que al tener como protagonistas a tres hermanos a los que se le había muerto el padre, esta figura no iba a estar presente como siempre, pero entonces se dio cuenta de que lo iba a estar más que nunca. Y de hecho, su quinta película es sin duda en la que el padre como figura toma mayor relevancia. Pero en ninguna brilla por su ausencia.

En su primer película, "Bottle Rocket", no hay padres, y que no lo haya no es un dato menor. Sus protagonistas, Dignan por sobre todo, están perdidos. Y es por eso que cae ante la figura de Henry, porque encuentra en él a un mentor. Mientras que Bob se refugia, ya cerca del final, en su hermano mayor con quien tiene una relación problemática.

En "Rushmore", Max perdió a su madre y tiene como padre a un barbero al que no termina de aceptar como tal. No lo hace porque Max nunca aspira a cosas pequeñas, por eso miente y dice que es un neurocirojano. Y a la vez, Herman Blume es padre de unos mellizos toscos que no toleran, a su modo, el divorcio de sus padres.

Para su tercer película, Wes Anderson hace más que reunir un gran elenco. Pone a la familia como el centro de todo, como esa palabra que no es una palabra, sino una oración. Y en esta película de muchos personajes, dos de los que mejor terminan relacionándose son un padre y un hijo. Chas y Royal. 
Chas es padre pero también es viudo y vive con miedo a que le pase algo a sus hijos. Y además, siente con mucho dolor la ausencia de su padre durante prácticamente toda su vida, ya que él nunca reparó en disimular su preferencia hacia Richie. Cuando los Tenenbaums se separan, las invitaciones de Royal sólo se extienden a Richie, dejando a Chas y a su hija adoptada, Margot, de lado. Pero nunca es tarde, o eso nos gusta creer. Y Royal vuelve por las razones equivocadas pero se termina quedando por las correctas. Y todo se resume en estas palabras:
Y a la vez que Royal descubre también su rol como abuelo, Chas se permite acercarse a él tras un "año muy difícil", y termina acompañándolo en sus últimos momentos de vida, siendo el único testigo de su muerte.
 

Su siguiente película, vuelve a poner en foco a un padre que no asume su rol de padre hasta que, quizás, es muy tarde. Es cierto que en un principio, Steve tiene la excusa perfecta, que nunca supo de su hijo, pero a la larga sabe y Ned lo descubre que eso no es del todo cierto. 
Pero a veces uno nunca quiere algo hasta que se da cuenta que no es así. Y cuando Steve, que nunca quiso ser padre y nunca va a poder serlo por culpa del océano al que le dedicó toda su vida, lo pierde a Ned se da cuenta de lo mucho que le hubiera gustado adoptarlo más allá de su edad.

Y como Wes Anderson a veces parece que tiene muchas cosas para decir sobre un mismo tema, o quiere hacerlo de diferentes maneras, es que en su quinta película, "The Darjeeling Limited", como decía anteriormente, si bien no quiso hablar inicialmente sobre padres toda la película termina girando ante esta figura. Porque Jack, Peter y Francis viven con el equipaje que su padre les dejó, les pesa pero no lo sueltan, todavía no están preparados. Primero necesitan descubrirse, localizarse y conectarse el uno con el otro y consigo mismos. Necesitan ser testigos del dolor de un padre al que se muere su hijo, un niño al que Peter no pudo salvar, Peter, que tiene a su mujer a punto de parir en otro lado del mundo, porque nunca imaginó que iba a llegar a ser padre, si incluso cuando se casó pensó que eventualmente terminarían divorciados ("¿no es así como terminan todas las parejas?", seguramente habrá pensado).

Con "Fantastic Mr. Fox" hay una aparente ruptura en la filmografía del director, pero lo cierto es que el film es rápidamente identificable como un producto suyo (sí, es animado; sí, se animó al stop motion, y sí, no es por vez primera una historia original suya) el Sr. Fox es la figura del hombre de la casa, del padre. Es el que tiene que darle de comer a sus hijos, y proveerles las enseñanzas que le servirán el resto de sus vidas. Pero este Mr. Fox es también, como todos o casi todos los personajes de Wes Anderson, un niño en un cuerpo de adulto. Y como Max Fischer, no quiere aspirar a cosas pequeñas. 

En "Moonrise Kingdom", esa bella historia de amor entre dos niños muy adultos que deciden escaparse para estar juntos, la figura del padre se encuentra presente de diferentes formas. Sam no tiene padres, es huérfanos, y la familia que lo adopta no tarda en darse cuenta que quieren deshacerse de él ante el menor problema. Suzy tiene un padre que casi no está, es decir, se lo ve, está ahí, pero es casi como un fantasma, está como ausente. Es un marido y padre que sólo funciona por inercia, que siente hastío, aburrimiento y no hace nada para cambiarlo. El scout master, el Edward Norton que desde hacía tiempo había querido ver en una película de este director, va a sentir empatía cuando se entera que Sam es adoptado, es el momento en que deja de estar enojado consigo mismo por perder a uno de sus niños para comprenderlo. Y quien va a cumplir finalmente con el rol de padre es el policía, un Bruce Willis melancólico que adopta a Sam.

Y por último, "The Grand Budapest Hotel", en otra película que, a lo "The Royal Tenenbaums", está llena de actores y personajes y por lo tanto de historias.Con un comienzo con un autor que no sólo narra la historia en cuestión, sino que en esos pequeños minutos vemos interactuar con un niño, en esta película la figura paternal más importante está en el entonces desconocido Tony Revolori como Zero, que es huérfano y llega a este país escapando de la guerra que lo dejó sin familia. Y la figura del padre reside en su mentor en el hotel y en la vida, Mr. Gustave, un Ralph Fiennes brillante, que irradia sobre todo mucha calidez y es quien le deja todo su legado.


Así son los padres en el cine de Wes Anderson. Ninguno se siente como tal, muchos no quisieron llegar a serlo, y otros nacieron naturalmente ante la necesidad de alguien más. Se equivocan, se redimen, desaparecen, vuelven a aparecer... y sin dudas son inolvidables.

01 mayo 2014

Otro año

Si hay un nombre que en este blog se leyó por doquier, es el suyo. Porque no puedo suprimir la pasión que ciertas personas (o cosas, como una película por ejemplo) provocan en mí y mucho menos en un rincón tan personal como lo es un blog, aunque ahora escriba menos en estos pagos. Por eso, hoy no podía dejar de dedicarle otro post más a él. A este hombre sobre el cual probablemente ya dije de todo, y aún así me quedo corta para explicar lo importante que es en mi vida. Cómo me hace ver las cosas de otro modo. Cómo me mueve hacia diferentes lugares. Cómo toca mi corazón de una manera en la que casi nadie ni nada más puede hacerlo. Gracias por ser, Wes Anderson.


PD: Creo que nunca lo conté pero en la página de facebook de The Rushmore Academy soy una de las colaboradoras así que actualmente por ahí publico también imágenes o links a notas interesantes respecto suyo.

PD 2: Les dejo este video que me parece realmente buenísimo. Y creo que no van a hacer más que coincidir conmigo.


PD 3: Les dejo otro video (perdón, no puedo evitarlo) que también es buenísimo. Una de las cosas que más amo de internet es haber encontrado gente incluso más apasionada que yo por sus películas. Me pondría aún más personal, pero lo cierto es que cuando descubrí a Wes Anderson, y todo lo que sus películas provocaban en mí, no tenía a nadie con quien compartir todo esto. Si hablaba sobre él, hablaba sola, porque o no lo conocían o simplemente no les gustaba. En fin, me voy por las ramas, enjoy:


07 octubre 2013

El mundo de Wes Anderson

Hace sólo unos días se lanzó un libro titulado "The Wes Anderson Collection" con fotos y datos y experiencias que recopila el crítico de cine Matt Zoller Seitz. Lo había fichado desde hace tiempo, en que en bookdepository.com (página que recomiendo para comprar libros de afuera) se podía pre ordenar. Y hace unos días que ya salió el ejemplar que me pedí, pero hace tan poco que MÍNIMO dos semanas tendré que esperar hasta poder tenerlo en mis manos.

El tema es que de repente aparecen en sitios como Vulture pequeños adelantos. Y este realmente me pone la piel de gallina. Pocas personas pueden comprender lo mucho que el mundo de Wes Anderson significa para mí, y en especial, el de los Tenenbaums, esa familia tan perfectamente imperfecta. Debo confesar que pasaba tras estas fotos y los ojos se me tornaban lagrimosos. The Royal Tenenbaums para mí es un mundo, un mundo al cual me encanta escaparme cada dos por tres. Porque es hermoso así, nostálgico, melancólico.

Les dejo las fotos, en el link a Vulture que puse arriba podrán leer los maravillosos textos que las acompañan que son de la misma persona que toma las fotografías. Las fotos son de Laura Wilson, sí, adivinaron, tiene algo que ver con los hermanitos Wilson, es ni más ni menos que la madre, que se dedica justamente a la fotografía.

Miren y suspiren.













15 octubre 2011

10 años


Hace diez años, Wes Anderson estrenaba en el festival de cine de Nueva York su película más exitosa hasta la fecha. Mi película preferida. Aquella que mencioné incontables veces.

Por eso, parte del elenco volvió a unirse en esta edición del festival. Wes Anderson se reunió con Bill Murray, Anjelica Huston y Gwyneth Paltrow (además de con su hermano Eric y Noah Baumbach) para volver a verla y luego hablar sobre ella.

Se habló sobre Gene Hackman, quien ya está retirado de la actuación y parece no fue tan fácil trabajar con él. De que la versión de la película que se vio hace diez años no era exactamente igual a la que todos nosotros conocemos, pues tenía más canciones de los Beatles, pero cuyo derechos no se pudieron conseguir, más allá de que a Paul McCartney le gustó la película sólo que no tenía nada que ver con los derechos, como le dijo a la propia Gwyneth.


Pero les dejo unos videitos de alguien que grabó todo y lo subió a youtube. Como son muchos, les dejo sólo los links.

04 septiembre 2011

Top 10 Movies

Es dificilísimo elegir sólo diez películas. Mucho más incluso ponerlas en un orden específico. Hay películas para cada momento, del día o de nuestras vidas. Pero aquí haré un intento. No será el único. Intentaré cada tanto, al menos una vez por año, rehacerlo, para ver qué ha cambiado y qué se mantiene intacto. Y aclaro que salvo el primer puesto, el orden del resto de las películas es prácticamente arbitrario. También, que sólo puse una película de Wes Anderson para no inundarlos de lo mismo, pero probablemente aparecerían varias. Entiendan por favor lo difícil de seleccionar qué poner en esta lista.

10. Purple Rose of Cairo. Mi película preferida de Woody Allen simboliza el amor que uno puede sentir por el séptimo arte. Es mágica, pero a la vez, el desenlace nos muestra cómo es la vida en realidad.



9. Girl, Interrupted. Angelina Jolie y Winona Ryder es para mí una de las duplas más hermosas del cine. Si a esto le sumamos un 'manicomio', tenemos adicción asegurada. Como si fuera poco, verse reflejada siempre es algo que en el cine me encanta, por más que no sea el reflejo de lo que más me guste de mí.



8. Bram Stoker's Dracula. La versión que Francis Ford Coppola tiene todo lo que esperaba. Romántica, seductora, oscura... desearía que alguien me amara del modo en que Drácula ama a Mina.



7. Eternal Sunshine of the Spotless Mind. Una hermosa historia de amor, de un amor que no podemos evitar, que nada ni nadie puede borrar.



6. Marie Antoinette. No será la mejor película de Sofia Coppola, pero es la que más me gusta. Esa María Antonieta inocente, enamorada, que se tira sobre la cama suspirando por su amor secreto, se entretiene con la ropa y los peinados, y come cupcakes y bebe champagne mientras juega a las cartas. Glamour y rock.



5. Before Sunrise/Before Sunset. Simplemente la historia de amor que sueño con vivir.



4. High Fidelity. El amor y la música, ¿qué mejor combinación? Rob Gordon es el altér ego de muchos melómanos.



3. Garden State. Esta película me encanta por todo lo que abarca en una historia tan pequeña: el regreso a casa, los lazos familiares que a veces aprietan tanto, la amistad y el amor que aparece y lo cambia todo.



2. Velvet Goldmine. Sé que no la he mencionado nunca en mi blog pero siempre pienso en qué escribir sobre ella. Es que a veces, las palabras sobran.



1. The Royal Tenenbaums. La película que marca mi vida. Ya expliqué mil veces cómo y por qué. Simplemente lo es todo.

13 julio 2011

El cine de Wes Anderson: The Royal Tenenbaums


¿Cómo hablar de esta película? Primero y principal, porque ya lo hice varias veces. Y segundo, porque de todas las películas que he visto en mi vida, ésta es mi preferida.

Para el tercer largometraje, Wes reúne a un elenco impecable: los ya conocidos Owen Wilson, su hermano Luke, Bill Murray y suma a Gene Hackman, Gwyneth Paltrow, Anjelica Huston (que a partir de aquí pasaría a ser otra de sus fetiches) y Ben Stiller.

Y se mete en el tema que mejor sabe tratar, porque probablemente sea el que mejor conoce: la familia. Esa palabra que más que palabra, como reza su tagline, es una oración.

Wes Anderson en su máxima potencia.

Los tres hermanos, tres genios de niños, que hoy se encuentran perdidos. Un padre ausente que quiere volver sólo cuando se entera que su mujer recibe una propuesta de casamiento. Una madre que siempre les dio todo, que fue el sostén de la familia. A grandes rasgos, la película es esto.

Pero la película también es un amor prohibido entre hermanos, aunque una sea adoptada. Es también la sobreprotección que uno tiene sobre sus hijos a causa del miedo que le quedó por haber perdido a su mujer en un accidente de avión. Es también un vecino que siempre quiso ser un Tenenbaum. Es una escritora de obras que no escribe, se la pasa encerrada en su cuarto fumando, pero que al ser tan reservada, nadie sabe lo hace, ni siquiera su marido.

Poco puedo decir sobre una película que no sólo me gusta muchísimo, sino que la siento absolutamente cercana. Ya me conocen, un poco bastante a Margot me le parezco.

02 julio 2011

20 junio 2011

These days, por Elliott Smith

Creo que si hay una canción que me define, es These Days. Aquella canción que con la preciosa y cautivante voz de Nico, Wes Anderson decidía musicalizar cuando Margot va a recibir a Richie, llega tarde como siempre, y se baja del Green Line Bus con su clásico tapado de piel de Fendi en cámara lenta mientras Richie la observa enamorado.

Y hace unos días, gracias a Mily, descubrí una versión diferente pero igual de preciosa. Y es aquella que les dejo al final de la entrada. Interpretada por Elliott Smith. Con esa voz tan linda que tuvo, tan hermosa y triste, como toda su música.

Me gusta escuchar a Elliott Smith cuando estoy medio bajoneada. Sé que no es la mejor opción, muchas veces termino llorando o más deprimida aún. Pero algo en su música, también me pone feliz. Es que hay tanto sentimiento. Tantas sensaciones juntas.

Dénle play al videito que dejo abajo, cierren los ojos y disfruten.




I've been out walking
I don't do too much talking
These days, these days.
These days I seem to think a lot
About the things that I forgot to do
And all the times I had the chance to.

I've stopped my rambling,
I don't do too much gambling
These days, these days.
These days I seem to think about
How all the changes came about my ways
And I wonder if I'll see another highway.

I had a lover,
I don't think I'll risk another
These days, these days.
And if I seem to be afraid
To live the life that I have made in song
It's just that I've been losing so long.
La la la la la, la la.

I've stopped my dreaming,
I won't do too much scheming
These days, these days.
These days I sit on corner stones
And count the time in quarter tones to ten.
Please don't confront me with my failures,
I had not forgotten them.

29 octubre 2010

Exhibición en museo de San Francisco inspirado en Wes Anderson


Mañana 30 de octubre se inaugura esta exhibición titulada 'Bad Dads' (Papás malos) en la cual 60 artistas han trabajado inspirados en las películas de mi amado Wes Anderson.

Las pocas obras que ya podemos preview por internet, son increíbles. Captan de una manera poderosa lo que las películas de mi director preferido expresan, con una belleza cada una particular.





Probablemente suba luego algunas imágenes más. El trabajo me parece increíble. Es agradable saber que no soy la única loca a la cual Wes Anderson inspira tanto.