11 julio 2014

Y vivieron, ¿felices por siempre?


El libro de Gyllian Flynn me había gustado y mantenido lo suficientemente atrapada hasta tener que terminarlo. Y más allá de algunas formas de narrar que no me terminaban de convencer, su pesimista mirada sobre el matrimonio me resultó muy interesante.

Pero lo que me resultó aún más interesante, es que quien decidiera ponerse tras las cámaras de esta adaptación cinematográfica no sea otro que David Fincher. Confío plenamente siempre en él, hasta ahora sólo me defraudó una vez, con The Curious Case of Benjamin Button.

Y esta vez voy a ir más lejos y no sólo decir que creo que es de los pocos que puede hacer actuar a Ben Affleck, sino que confío en que su película va a estar entre los pocos casos en que la adaptación cinematográfica sea superior al libro. Habrá que esperar para ver, pero desde el trailer viene prometiendo mucho. Incluso dicen que el tercer acto lo reescribieron junto a su escritora así que estaríamos frente a un caso en el que no por leer el libro sabemos cómo va a terminar la película.

Y a David Fincher más le vale portarse bien porque todavía me duele que no haya continuado con la saga de Millennium, donde para mí en esa primer entrega hizo un trabajo fascinante.

Soy la que no puede dejar de escuchar esta canción


La descubrí hará no más de dos semanas. O sea, descubrirla en serio, no sólo escuchar algunos temas suyos para una u otra película (bueno, The Great Gatsby y Maleficent). Por prejuiciosa, creía que Lana del Rey no era más que un producto inventado. Lo cierto es que al escuchar sus álbumes me encontré con canciones con una honestidad brutal que realmente me dejaron conmovida. Y si bien su último álbum me gustó bastante, todavía no puedo sacarme a Dark Paradise de la cabeza. Suena en loop todo el tiempo.

 

09 julio 2014

El final del cuento de hadas... y vampiros, y hombres lobos...

...y otros seres fantásticos que harían que el título de mi entrada sea muy largo.


Sólo voy a decir algo que me duele. Amaba True Blood. La descubrí un poco tarde, pero cuando lo hice me devoré las primeras cuatro temporadas con una rapidez impresionante en mí, que a las series no siempre les tengo la paciencia suficiente como para ver tantos capítulos y mucho menos de corrido. Pero mientras las primeras temporadas (y por primeras creo que sólo diría la una y la dos) me encantaron, me volvieron loca, después empezó a decaer bastante. La quinta y la sexta fueron especialmente malas. El capítulo de la muerte de Terry fue de los peores (Terry no era un personaje ni muy importante ni muy atractivo y para el colmo al capítulo se lo sentía excesivamente estirado). Y esta última, si bien volvió a algunos recursos que habían quedado un poco olvidados y que sabemos que no fallan (como por ejemplo, las escenas de sexo que al principio nos hacían estar así), también parece que los escritores ya no le ponen ganas a nada.

En el segundo capítulo de esta última temporada, por ejemplo, Alcides aparece en pantalla atrás de Sookie y apenas pasado medio capítulo dice unas pocas líneas. El resto del tiempo está ahí parado sin actuar (o sea sin hacer ni decir nada, no le pidamos a Joe Manganiello que actúe, no le sale). Se nota a la legua que no sabían qué hacer con ese personaje.

En fin, con lo que queda de la temporada, sólo diré que espero que tenga un final digno, que dejen un poco de lado a todos esos personajecitos poco interesantes (el pueblo de Bon Temps está lleno de ellos y me aburren cuando aparecen, quisiera que Violet le haga lo mismo que ya hizo con uno a todos) y se enfoque en los que realmente importan, aquellos que nos hicieron que sigamos viendo esta serie durante todas estas temporadas.

...pero son necesarios, ¿o no?

15 junio 2014

Fathers, fathers everywhere

Así es el cine de Wes Anderson. Lleno de padres. Aún cuando no tiene intenciones de que así sea; en alguna entrevista sobre The Darjeeling Limited comentó que al tener como protagonistas a tres hermanos a los que se le había muerto el padre, esta figura no iba a estar presente como siempre, pero entonces se dio cuenta de que lo iba a estar más que nunca. Y de hecho, su quinta película es sin duda en la que el padre como figura toma mayor relevancia. Pero en ninguna brilla por su ausencia.

En su primer película, "Bottle Rocket", no hay padres, y que no lo haya no es un dato menor. Sus protagonistas, Dignan por sobre todo, están perdidos. Y es por eso que cae ante la figura de Henry, porque encuentra en él a un mentor. Mientras que Bob se refugia, ya cerca del final, en su hermano mayor con quien tiene una relación problemática.

En "Rushmore", Max perdió a su madre y tiene como padre a un barbero al que no termina de aceptar como tal. No lo hace porque Max nunca aspira a cosas pequeñas, por eso miente y dice que es un neurocirojano. Y a la vez, Herman Blume es padre de unos mellizos toscos que no toleran, a su modo, el divorcio de sus padres.

Para su tercer película, Wes Anderson hace más que reunir un gran elenco. Pone a la familia como el centro de todo, como esa palabra que no es una palabra, sino una oración. Y en esta película de muchos personajes, dos de los que mejor terminan relacionándose son un padre y un hijo. Chas y Royal. 
Chas es padre pero también es viudo y vive con miedo a que le pase algo a sus hijos. Y además, siente con mucho dolor la ausencia de su padre durante prácticamente toda su vida, ya que él nunca reparó en disimular su preferencia hacia Richie. Cuando los Tenenbaums se separan, las invitaciones de Royal sólo se extienden a Richie, dejando a Chas y a su hija adoptada, Margot, de lado. Pero nunca es tarde, o eso nos gusta creer. Y Royal vuelve por las razones equivocadas pero se termina quedando por las correctas. Y todo se resume en estas palabras:
Y a la vez que Royal descubre también su rol como abuelo, Chas se permite acercarse a él tras un "año muy difícil", y termina acompañándolo en sus últimos momentos de vida, siendo el único testigo de su muerte.
 

Su siguiente película, vuelve a poner en foco a un padre que no asume su rol de padre hasta que, quizás, es muy tarde. Es cierto que en un principio, Steve tiene la excusa perfecta, que nunca supo de su hijo, pero a la larga sabe y Ned lo descubre que eso no es del todo cierto. 
Pero a veces uno nunca quiere algo hasta que se da cuenta que no es así. Y cuando Steve, que nunca quiso ser padre y nunca va a poder serlo por culpa del océano al que le dedicó toda su vida, lo pierde a Ned se da cuenta de lo mucho que le hubiera gustado adoptarlo más allá de su edad.

Y como Wes Anderson a veces parece que tiene muchas cosas para decir sobre un mismo tema, o quiere hacerlo de diferentes maneras, es que en su quinta película, "The Darjeeling Limited", como decía anteriormente, si bien no quiso hablar inicialmente sobre padres toda la película termina girando ante esta figura. Porque Jack, Peter y Francis viven con el equipaje que su padre les dejó, les pesa pero no lo sueltan, todavía no están preparados. Primero necesitan descubrirse, localizarse y conectarse el uno con el otro y consigo mismos. Necesitan ser testigos del dolor de un padre al que se muere su hijo, un niño al que Peter no pudo salvar, Peter, que tiene a su mujer a punto de parir en otro lado del mundo, porque nunca imaginó que iba a llegar a ser padre, si incluso cuando se casó pensó que eventualmente terminarían divorciados ("¿no es así como terminan todas las parejas?", seguramente habrá pensado).

Con "Fantastic Mr. Fox" hay una aparente ruptura en la filmografía del director, pero lo cierto es que el film es rápidamente identificable como un producto suyo (sí, es animado; sí, se animó al stop motion, y sí, no es por vez primera una historia original suya) el Sr. Fox es la figura del hombre de la casa, del padre. Es el que tiene que darle de comer a sus hijos, y proveerles las enseñanzas que le servirán el resto de sus vidas. Pero este Mr. Fox es también, como todos o casi todos los personajes de Wes Anderson, un niño en un cuerpo de adulto. Y como Max Fischer, no quiere aspirar a cosas pequeñas. 

En "Moonrise Kingdom", esa bella historia de amor entre dos niños muy adultos que deciden escaparse para estar juntos, la figura del padre se encuentra presente de diferentes formas. Sam no tiene padres, es huérfanos, y la familia que lo adopta no tarda en darse cuenta que quieren deshacerse de él ante el menor problema. Suzy tiene un padre que casi no está, es decir, se lo ve, está ahí, pero es casi como un fantasma, está como ausente. Es un marido y padre que sólo funciona por inercia, que siente hastío, aburrimiento y no hace nada para cambiarlo. El scout master, el Edward Norton que desde hacía tiempo había querido ver en una película de este director, va a sentir empatía cuando se entera que Sam es adoptado, es el momento en que deja de estar enojado consigo mismo por perder a uno de sus niños para comprenderlo. Y quien va a cumplir finalmente con el rol de padre es el policía, un Bruce Willis melancólico que adopta a Sam.

Y por último, "The Grand Budapest Hotel", en otra película que, a lo "The Royal Tenenbaums", está llena de actores y personajes y por lo tanto de historias.Con un comienzo con un autor que no sólo narra la historia en cuestión, sino que en esos pequeños minutos vemos interactuar con un niño, en esta película la figura paternal más importante está en el entonces desconocido Tony Revolori como Zero, que es huérfano y llega a este país escapando de la guerra que lo dejó sin familia. Y la figura del padre reside en su mentor en el hotel y en la vida, Mr. Gustave, un Ralph Fiennes brillante, que irradia sobre todo mucha calidez y es quien le deja todo su legado.


Así son los padres en el cine de Wes Anderson. Ninguno se siente como tal, muchos no quisieron llegar a serlo, y otros nacieron naturalmente ante la necesidad de alguien más. Se equivocan, se redimen, desaparecen, vuelven a aparecer... y sin dudas son inolvidables.

04 junio 2014

Necesito repetirlo

Vuelvo a escribir sobre vos antes de que se termine el día. Feliz cumpleaños, amor de mi vida.

29 mayo 2014

Cómo destruir a un villano

Maléfica era el mal en persona. Hermosa, seductora, pero una arpía. Y Angelina Jolie en esta escena que ya había salido a la luz como parte de la promoción, parecía la persona perfecta para interpretarla.

Pero entonces, ¿por qué hoy estoy tan indignada con esta película? Primero y  principal aclarar que de la indignación y dolor que siento, no me voy a estar preocupando por avisarles o no de los spoilers, así que si no quieren saber no me lean.


El motivo principal por el que esta película no me gustó es que no es un punto de vista diferente al de la película de Disney de 1959 (que seguramente nos acompañó en todas nuestras infancias, si cuando la veía ni siquiera era consciente del tiempo que tenía!), es otra historia. Otra historia que se agarra de algunas pequeñas puntas para asegurar que es "otra versión de la historia" pero no lo es. Esta no es Maléfica. Angelina, vos no tenés la culpa, juro y no lo digo sólo por mi fanatismo, que creo que la caracterización era perfecta. Pero esta Maléfica no tiene casi una pizca de maldad. Vamos, le rompen el corazón, se enoja un poco, tira una maldición pero el resto del tiempo es un hada buena. Es el hada madrina de Aurora, es la madre adoptiva. Claro, se nota por qué Angelina Jolie quiso hacer esta película. Pero me duele que la esencia de una de las mejores villanas que nos dio el cine se haya perdido por completo.

Cuando salí de verla, no estaba segura de qué sentía. Creo que quería tanto que me gustara que no me animaba a decirlo: no me gustó. Pero a la hora de hacer balances, de ver qué cosas me habían gustado y cuáles no, ganaban las de este último grupo y por mucha diferencia. Es cierto que además tenerla tan fresca a Sleeping Beauty (porque no pude evitar volver a verla justo días antes) no me ayudó, no podía dejar de compararla. ¿Y la magia? ¿Y el brillo? ¿La maldad hecha belleza? ¿A dónde se fue todo eso?


Ya ni bien empieza la película me chocó ver todo ese despliegue de criaturas y efectitos especiales sin interés alguno. Pero creí que luego se iba a convertir en la película que esperaba. Y no fue así. Si bien algún detalle me gustó (que no sea como ella cree que el verdadero amor no existe, pero sí que eso no sea verdadero amor, al menos no ahora si apenas se vieron, como dice Elsa: "No puedes enamorarte de alguien a quien acabas de conocer"), la gran mayoría no. Y lo que hicieron con las haditas, indignante. El guión no las tienen en cuenta casi nunca.

En fin... mejor no seguir explayándome, no en este estado de enojo y tristeza que tengo para con esta película, que me está haciendo bajarme todo un paquete de Skittles yo sola. Les dejo un link donde ya escribí un poco más: Visión del Cine.

21 mayo 2014

Por cosas como estas es que yo te amo tanto.



No doy más de la emoción porque el lunes veré finalmente "Maleficent", así que el jueves leerán mi reseña.

14 mayo 2014

Cumpleaños felices


I try to just make what I want to make or what I would want to see. I try not to think about the audience too much.


Esas palabras provienen de una de las varias personas que admiro que cumplen años el día de hoy. Ni más ni menos que Sofia Coppola, nombre que acá se leyó bastante porque no puedo evitar amar todo lo que hace, todo lo que sale de ella. Además, hoy fue la apertura de Cannes, y la realizadora está allí como jurado. Por eso, para ilustrar el post, dejo imagen de la primera de sus red carpets del festival de cine.



Otra de las personas que está cumpliendo años, 45, y sin embargo luce tanto o más bella que nunca, es Cate Blanchett. Esta mujer es una de mis máximas referentes también. Porque no sólo me parece hermosa y una actriz muy talentosa y centrada (que aseguró estar en contra del botox y no tiene problemas en mostrar unas apenas marcaditas patas de gallo), sino que destila elegancia, glamour. Se puede poner un trapo y lucir como si llevara alta costura.



Y la lista de cumpleañeros sigue. Y es hora de mencionar a una persona ya mítica dentro del cine. Porque gracias a él hay sagas inmortales. Y es George Lucas.



Pero hay más: Tim Roth (que hoy paseó en Cannes presentando junto a Nicole Kidman "Grace of Monaco"), Robert Zemeckis y el padre de Facebook, Mark Zuckerbeg, inmortalizado en el cine por Jesse Eisenberg. ¿Qué me dicen de esta fecha, eh?

05 mayo 2014

El libro más citable


Creo que alguna vez lo dije, o en todo caso, quien me conoce, lo sabe. Amo subrayar los libros. Si son míos al fin y al cabo por qué hacerlo con lápiz y no con birome, marcando para siempre aquella frase que me gustó o simplemente me llegó. O esa palabra que me lleva a otra cosa.

El tema es que creo que es la primera vez que (sub)rayo tanto un libro. A Foenkinos lo conocí tras haber visto La Delicadeza y cuando vi el libro, me lo compré y me enamoré. Cuando me encontré con este último, reconocí el nombre del escritor (que por ahí si me lo preguntaban, seguro no me acordaba) de manera inmediata, y tras leer un poquito de qué iba, me lo tuve que traer conmigo. Y me lo devoré. Pero no sólo eso, sino que a cada rato tenía que detenerme para subrayar algo. Es como que quería no olvidar cada una de esa cantidad incontable de frases, a veces cortitas y concisas, y otras como un párrafo. O ingeniosas, divertidas, tristes pero reales, o, lo más importante, que bien podrían ser dichas por mí.

Como con estos dos libros el escritor ya me conquistó, lo investigué un poco más. Y me di cuenta que si pudiera leería toda su bibliografía. Pero también descubrí que acá no estaban editados. Excepto uno, que en realidad no sabía que estaba hasta que me miró desde algún estante del Yenny: Lennon. Y otra vez tuvo un libro que venirse conmigo. Aún no lo empecé, pero es mi próxima lectura, esta "biografía novelada" sobre esta leyenda, que siempre aparece de algún modo en sus otros libros, al menos los que yo he constatado.

Así que por ahora sólo me resta decir que David Foenkinos se ha convertido en uno de mis nuevos escritores favoritos. Les dejo algunas de las frases que resalté en mi ejemplar:


  • Te tiene que dar miedo perder las cosas para amarlas apasionadamente.
  • No soporto la idea de que me identifiquen, pues ello implica tener que hablar; y a mí nunca se me ocurren las palabras adecuadas.
  • Había caminado por mi vida de puntillas, sin dejar huella.
  • Provenimos de una ciencia ficción, la del amor de nuestros padres, su juventud y su despreocupación.
  • Con frecuencia había hecho lo contrario de lo que debería haber hecho; a menudo me había faltado lucidez con respecto a las decisiones que debía tomar. Siempre tenía que cometer primero el error para darme cuenta de que mi intuición había sido equivocada.
  • Parecía que había tenido que presentárseme la muerte para entender que no basta estar vivo para que seamos seres vivos.
  • Siempre hay un momento cuando viajo (sobre todo en tren) en que ya no sé adónde voy.
  • Hablamos de unas cosas y otras, y el tiempo se nos pasó volando. Sin embargo, tenía la sensación de que no nos habíamos contado nada. Quizá sea eso sentirse bien con alguien. No estábamos sujetos a rentabilidad ninguna ni al sentimiento de tener que decirnos de verdad algo.
  • Uno debería vivir su vida al revés para no fracasar.
  • No le había enseñado nunca a nadie la más mínima línea de lo que escribía. Era sencillamente incapaz de afrontar el juicio de los demás. Tenía muchísimo miedo de que mi trabajo fuera malo.
  • Sienta bien derivar hacia la versión catástrofe de tu vida, abandonarte al peor escenario posible. A veces los adultos necesitan eso porque ya no consiguen llorar como niños. Ya no consiguen evacuar mediante las lágrimas sus incertidumbres y sus tristezas.
Y me detengo acá porque me gusta creer que quien me lee también me puede hacer caso y por lo tanto tomarse muy en serio esta recomendación y finalmente leer el libro. Ya que van en orden cronológico, no quisiera continuar, sino que uno lo descubriera, como lo hice yo.

01 mayo 2014

Otro año

Si hay un nombre que en este blog se leyó por doquier, es el suyo. Porque no puedo suprimir la pasión que ciertas personas (o cosas, como una película por ejemplo) provocan en mí y mucho menos en un rincón tan personal como lo es un blog, aunque ahora escriba menos en estos pagos. Por eso, hoy no podía dejar de dedicarle otro post más a él. A este hombre sobre el cual probablemente ya dije de todo, y aún así me quedo corta para explicar lo importante que es en mi vida. Cómo me hace ver las cosas de otro modo. Cómo me mueve hacia diferentes lugares. Cómo toca mi corazón de una manera en la que casi nadie ni nada más puede hacerlo. Gracias por ser, Wes Anderson.


PD: Creo que nunca lo conté pero en la página de facebook de The Rushmore Academy soy una de las colaboradoras así que actualmente por ahí publico también imágenes o links a notas interesantes respecto suyo.

PD 2: Les dejo este video que me parece realmente buenísimo. Y creo que no van a hacer más que coincidir conmigo.


PD 3: Les dejo otro video (perdón, no puedo evitarlo) que también es buenísimo. Una de las cosas que más amo de internet es haber encontrado gente incluso más apasionada que yo por sus películas. Me pondría aún más personal, pero lo cierto es que cuando descubrí a Wes Anderson, y todo lo que sus películas provocaban en mí, no tenía a nadie con quien compartir todo esto. Si hablaba sobre él, hablaba sola, porque o no lo conocían o simplemente no les gustaba. En fin, me voy por las ramas, enjoy: