27 mayo 2015

Lux y Trip


En opinión del doctor Hornicker, la promiscuidad de Lux era una reacción normal frente a una necesidad emocional.

-Los adolescentes buscan el amor donde lo encuentran -decía en uno de los mucho artículos que tenía la esperanza de publicar-. Lux confundía el acto sexual con el amor. El sexo se convirtió para ella en sucedáneo del consuelo que necesitaba después de suicidarse su hermana.



Trip Fontaine tenía la discreción natural de los grandes amantes, seductores más importantes que Casanova por el simple hecho de no haber dejado tras de sí doce volúmenes de memorias y porque nadie conoce su identidad.


Extractos que creo que alcanzan para definir a estos dos personajes. Si gustó la película, recomiendo el libro. Y si bien yo llegué a ambos en ese orden, estoy segura de que si gustó el libre, la película no puede decepcionar porque retrata bastante bien, con melancolía pero de manera lo suficientemente fría y distante, a esas jóvenes y la familia asfixiante (especialmente la madre) a la que pertenecen.

Las vírgenes suicidas. Libro escrito por Jeffrey Eugenides. Película dirigida por Sofia Coppola.

24 mayo 2015

Un poco de Jessa


Siento que hay muchas Jessas a lo largo de las temporadas que ya salieron de Girls, indudablemente una de mis series favoritas. Pero sin dudas mi favorita es ésta. Es quizás la más rota, pero también la consciente, la que entiende ("la heroína es muy divertida, pero te puede matar") y no se la pasa lastimando a los demás, bueno a veces no puede evitar un poco herir con su frontalidad a la hora de decir las cosas (me han dicho que yo tengo ese mismo defecto pero a la vez sé que hay muchas cosas que prefiero callar así que dudo que sea tan grave). Es frágil pero no lo suficiente como para suplicar por una amistad ("Adam, en serio necesito que seas mi amigo ahora"). Esta Jessa aparece después de, justamente, desaparecer. Cuando la abandona a Hannah de un día para el otro, tras un matrimonio fugaz que fracasa y una relación con su padre que no termina de cerrar.


Quizás a veces es necesario desaparecer, alejarse.

21 mayo 2015

Pequeñas películas que llegan a la cartelera

Tres pequeñas películas que finalmente (alguna más esperada de lo que suponía) llegan a salas porteñas.

Incompresa. El último film de una de mis ídolas, Asia Argento. Con una visión del mundo bien esclarecida, en su película más madura.

Blue ruin. Thriller minimalista sobre una historia de venganza con un personaje errante y misterioso.

While we're young. Como admiradora que soy del cine de Noah Baumbach (y me permito un paréntesis para linkear un proyecto que él y Wes Anderson apoyan, gracias), me pone muy contenta que llegue, y más rápido de lo que esperaba, su última película estrenada. No obstante no he podido verla aún pero no pienso pasar el finde largo sin hacerlo.

Les aconsejo que si les llama la atención alguna no dejen pasar la oportunidad, porque seguramente ninguna permanezca en sala mucho tiempo.

19 mayo 2015

Entrada de diario #2


No sé por qué me acordé de una chica que conocí una vez, en un infierno de lugar, aunque ni siquiera recuerde cómo se llamaba ella. No sé si hoy estará viva tampoco, no me imagino qué habrá sido de muchas de las chicas que entraron y salieron de ese lugar. La cuestión es que recordé algo que contó una vez.

Dijo que había hecho un curso de enfermería para aprender a sacar sangre. En realidad, a sacarse sangre. Mientras algunos se cortan, otros se drogan o tienen sexo de manera indiscriminada, ella encontró en sacarse sangre su modo de lastimarse.

Y no puedo evitar pensar en lo simbólico. La sangre como fuente de la vida. ¿Sacarse sangre sería como sacarse poco a poco la vida? ¿Sería matarse lentamente?

18 mayo 2015

Entrada de diario #1


Estoy sentada desde hace más de una hora en un Starbucks. Comí algo y ahora bebo café. Y leo a John Green. A mi lado, la ventana. Hay una chica que reparte volantes. No sé de qué son. Le deben aceptar uno de cada veinte o menos. Y ella sigue con una sonrisa amable siendo rechazada múltiple cantidad de veces. Yo no podría soportar tanto rechazo. Me dan ganas de pasar por enfrente sólo para recibirle alguno. Recuerdo que mi madre una vez me dijo que siempre acepta los folletos o volantes que le den, porque siempre se imagina que podría ser alguna de sus hijas (podríamos haber sido, ya estamos lejos cada una de su primer trabajo y sólo una de ellas, no yo, claramente, pasó por ese). Y desde entonces, yo también.

17 mayo 2015

Wild

"You could. You should. Believe me, if I can do this, anyone can".



Tengo como fantasía, como asignatura pendiente, como algo que necesito cumplir pero no sé realmente cuándo tenga las bolas suficiente para hacerlo (me permito esa expresión porque me rememora a otra frase del libro de Cheryl Stray: "I'm a free spirit who never had the balls to be free"). Y es la de irme, de viaje, sola. Lejos si es posible, pero ¿cómo aventurarme a irme lejos sola si nunca lo hice siquiera acá más cerca? ¿Si hasta preguntar una dirección en la calle me da terror? No lo sé, no sé cómo, pero siento que tiene que suceder y me odio un poco a mí misma por no haberlo hecho ya.

Para el colmo, en otro blog que descubrí recientemente (es de la misma autora que el que menciono uno de los post anteriores, por lo que los descubrí en conjunto prácticamente) leo un post que me está diciendo que no es imposible. ¿Ni siquiera para mí? Que siempre muero de miedo y de vergüenza.


Tomatelo con calma, Jessi. Últimamente te sentís un poco frustrada y estás como desesperada por hacer todo lo que no hiciste hasta ahora. Tranquila, el tiempo dirá, lo importante es que te muevas, no te quedes quieta. 

15 mayo 2015

Otra noche más

Este relato surge a partir de un "juego", una consigna que nos pusimos con mi novio, en la cual paseando por el Museo Provincial de Bellas Artes "Dr. Pedro E. Martínez" (en Paraná, Entre Ríos), en nuestras últimas vacaciones elegimos cada uno una obra para el otro. Esa imagen tenía que funcionar como disparador para un relato que escribiéramos. Mi novio eligió esta para mí:


Y yo escribí lo siguiente:

Otra noche más

Otra noche más. Abril se cepillaba su cabello frente al espejo de su cómoda. Lo hacía de manera mecánica, no porque su cabello necesitara ser cepillado aún. Esperaba. Ya estaba vestida (o casi), esperando a que el reloj marcara el momento de comenzar.

En punto golpearon la puerta y, sin esperar un "adelante", entró Ricardo. Se paró detrás de Abril y la miró a través del reflejo del espejo. "Estás hermosa", le dijo casi en un susurro y besó suavemente su frente. Ella le creyó, como le creía cada noche. No porque se creyera hermosa, el tiempo y las experiencias comenzaban a hacerse notar en su rostro y en su cuerpo, sino porque sabía que así la veía él.

"¿Ya estás lista?", le preguntó y Abril asintió en silencio. Ricardo se retiró sin decir más. La puerta se cerró y ella se puso perfume en el cuello. Apoyó el frasco en el mismo momento en que golpearon la puerta. "Adelante", dijo ella y la puerta se abrió y entró un hombre al que aún no miraba, todavía con sus ojos puestos en la imagen que le devolvía el espejo. No se moría por saber, en cierto modo ya lo sabía. Eran todos parecidos. En su mayoría, hombres mayores, casados, pagando para que juegues a interpretar un personaje, para que les hagas creer aunque sea por un rato que son deseados y que tienen el control sobre una.

Serían varios así esta noche. Todavía era temprano y quedaba mucho trabajo por hacer. Abril cerró los ojos y cuando los abrió era otra persona. Ahora sí estaba lista para otra noche más.

*****

Confieso que me inspiré en algo que escribí hace mucho tiempo (algo que empecé a escribir pero nunca terminé, una constante en mi vida), digamos que utilicé ese mismo universo, y a esos mismos personajes.

14 mayo 2015

Necesito. Visitar. Este. Lugar.

Por si no se dan cuenta con ver las fotos, Bar Luce, situado en Milán (no muy cerca mío lamentablemente), fue diseñado por mi tan querido Wes Anderson. Soy capaz de vender mi alma y todo lo que tengo por poder ir a visitarlo (¡se escuchan propuestas!).

Dejo algunas fotos...

Una foto publicada por @luxkaysen el
Una foto publicada por niccolo_avanzini (@niccolo_avanzini) el
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Candy for breakfast. #barluce #fondazioneprada #wesanderson @fondazioneprada

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#fondazioneprada#barluce#Wesanderson#retro#milano

Una foto publicada por Erika Guerrisi (@erikaguerrisi) el

#BarLuce #FondazionePrada #WesAnderson #ordinaryseaman

Una foto publicada por ordinaryseaman (@ordinary_seaman) el

En palabras de su propio diseñador: "“While I do think it would make a pretty good movie set, I think it would be an even better place to write a movie. I tried to make it a bar I would want to spend my own non-fictional afternoons in”. El lugar fue puesto junto a la Fundación Prada, con quien Wes Anderson ya trabajó cuando realizó el corto "Castello Cavalcanti".

13 mayo 2015

Escapes


Con esta frase (de uno de los cuatro libros que tengo de Alberto Fuguet, ¿quién iba a decir que iba a leerlo tanto, aunque todavía no haya terminado todos?) y una idea robada del post de Escribir.me, un blog que descubrí recientemente y me estaría gustando mucho, escribo algunas de las cosas que hago cuando necesito escaparme:

Bueno, antes que nada, las que cita Fuguet en su libro "Missing (una investigación)": cine, escribir, leer. Mis tres métodos preferidos de escape. Podría citar también una película que vi en el último BAFICI, "The Royal Road" (porque soy citadora compulsiva) donde su protagonista lo resume así: "All I want to do is read novels and go to the movies". Otros:

* Salir a merendar. Sola. Decidir que hoy me merezco, sin importar calorías (odio que me estén importando cada vez menos, mejor dicho, me corrijo, que esté queriendo creer que me afectan menos de lo que me afectan realmente), algo bien rico.

* Ir de compras. Sí, seré superficial, materialista, llámenme como gusten, pero la sensación de llegar a tu casa con una o más cosas nuevas y ya pensar en estrenarlas es algo que me permite olvidarme un ratito de cualquier cosa que pudiera estar haciéndome mal.

* Los abrazos de mi novio. Suena a cliché, suena cursi, y un poco me odio a mí misma por hacerlo, pero es así, son mi casa, donde me siento protegida.

* Cerrar los ojos y fantasear. Con cualquier cosa. Generalmente, duh, escapar. Con salir un día de mi casa y no llegar nunca a mi trabajo. No puedo evitar preguntarme, ¿cuánto tiempo pasaría hasta que comenzaran a preguntar por mí? ¿En qué momento se daría cuenta mi novio de que no le respondí ningún whatsapp?

* Dormir. Y antes de irme a dormir, seguir fantaseando. Pero me gusta la sensación que tengo de que al dormir todos mis problemas y preocupaciones se van a evaporar. No siempre sucede, pero es cierto que muchas lucen peor de noche y al despertar las cosas tienen otro color.

11 mayo 2015

Las dos caras de Sylvia Plath

Hace poco que me di ese gusto pendiente de la vida que tenía que era leer The Bell Jar, de Sylvia Plath. Hasta el momento había leído a otras escritoras influenciadas por ella, y sólo un par de poesías suyas. Su única novela es un libro agridulce y hermoso, pero que al retratar el avance de la enfermedad mental de su protagonista (en una novela semi autobiográfica, dato no menor) se imprime de un dejo de tristeza. El tema es que más allá de describir, a su manera, esta enfermedad, es imposible en más de un pasaje no sentirse identificada, al menos para quien les escribe.

"¡Qué fácil les parecía tener hijos a las mujeres que me rodeaban! ¿Por qué era yo tan poco maternal y distinta? (...) Si tuviera que atender a un bebé todo el día me volvería loca."


Lo curioso, además, es que en la reciente Feria del Libro, en mi stand favorito siempre allí (Waldhuter), donde siempre hago buenos hallazgos, me apareció otro libro de ella. Que no era de poesía. Sino de dibujos. Si bien no tiene demasiado texto, y no lo terminé de leer porque oficialmente nunca lo agarré (pero ya leí el prólogo escrito por su hija y la primera carta, una muy extensa, de las que le dedica a su marido), todo lo expuesto acá se sitúa en un momento mucho más temprano de su vida, y la Sylvia Plath a la que leemos en sus cartas y sus dibujos, es muy distinta a aquella que pone en la piel de Esther Greenwood (el nombre de la protagonista de su novela).

"Me da tal sensación de paz dibujar; más que la oración, los paseos, más que nada".

Sin duda, uno de los personajes más interesantes que ha dado la literatura fue ella. Y de mis preferidos.