10 septiembre 2014

Cruza el amor

Anagramas, de Santiago Giralt, está dividida en tres capítulos, cada uno dedicado a una pareja. Pero como las casualidades muchas veces son causalidades, sobre todo a medida que se van sucediendo las historias, vamos siendo testigos de cómo están conectadas entre sí. Parejas que no se terminan de entender y buscan quizás algo más en otro lado.

kurtsaunt:

Leonora Balcarce

Leonora Balcarce interpreta a una mujer en pareja con un director de teatro que cada vez que se pone a preparar una obra, como que desaparece, no está más. Pero a la vez, ella tampoco parece saber qué quiere, al menos cuando él se lo pregunta, se da cuenta que no tiene una respuesta. Cuando entra, de casualidad a una casa de habanos y coquetea con el vendedor, interpretado por Nicolás Pauls, descubre que lo que quiere es tener un hijo. Y va a buscar la forma de tenerlo sin importar el medio.

Después tenemos a una pareja de hombres, uno actor de la obra previamente mencionada y el otro, recién separado de su mujer y con un hijo pequeño intolerante e intolerable, malcriado y que no deja de maltratar verbalmente a su padre, muy enojado con todo lo que está pasando. A la vez está en la etapa en que recién comienza a encontrar lo que quería en su vida, y no se encuentra con un ambiente que lo acepte, por lo que intenta, sin mucho éxito, hacerle caso a una madre que no deja de asegurar que no es más que una confusión, y así conoce a Vera (interpretada por Catarina Spinetta).

Pero en el último de los capítulos, descubrimos que Vera no es una simple chica aburrida esperando acostarse con cualquiera una noche en el bar, sino la mujer del vendedor de habanos. En su casa, poco se parece a la chica sexy de aquella noche: con tres hijos a cuesta, los nervios la tienen a mal traer constantemente, y se la pasa de mal humor y gritando.

Lo que tiene de curiosa esta película, es cómo construye a personajes que a veces nos agradan pero muchas otras veces no soportamos. Si bien cada uno tiene sus grises, en esta película en blanco y negro que casi no los tiene, ellos se pasean entre estados de ánimos, infidelidades, dudas, gritos, discusiones, flirteos y demás intentando encontrar aquello que quieren. Al final, todo culmina en la obra de teatro, donde todos caen. Ninguna de las historias se termina de resolver porque ninguna de las historias de la vida suelen tener un final hasta la muerte. Para terminar, suena Luis Alberto Spinetta con su canción “Mi Elemento” y aparece la leyenda que indica que está dedicada a su memoria.

Anagramas es una película así, imperfecta, con algunos clichés, y, claro, desordenada. Sorprende Catarina Spinetta robando protagonismo. Y conforma ese final entreabierto. Se percibe algo de búsqueda, algo que todavía no se terminó de encontrar, un sello de autor, pero aun así es interesante y dan ganas de seguir al realizador (el mismo de UPA! y Antes del estreno), quien acá además de la labor de dirección, hace la de guión, montaje y fotografía.

*Anagramas se pudo ver en el BAFICI, que fue cuando yo lo hice, pero ahora tienen la oportunidad de verla en el Centro Cultural San Martín.

04 septiembre 2014

Dejaste tanto en mí


Porque musicalizás mi vida desde que tengo memoria.

01 septiembre 2014

Verte sonreír


Soy admiradora de esta mujer desde hace alrededor de quince años. Sí, es un amor de toda la vida. Crecí con ella. Crecí con la imagen de esa muchacha rebelde que se llevaba el mundo por delante. Que cometía errores, como todo el mundo. Que provocaba, que se buscaba a sí misma.
Y también fui testigo cuando abrió los ojos y descubrió que alrededor suyo había un mundo mucho más grande que el que se imaginaba. Cuando comenzó a preocuparse por la gente más necesitada y olvidada. Cuando decidió convertirse en madre, sola. Incluso cuando conoció a quien sería el hombre de su vida y la gente no hacía más que tildarla de come hombres. Como si Brad Pitt hubiera dejado a Jennifer Aniston sólo por ella, como si lo hubiera obligado, como si él no hubiera tenido nada que ver.
Y aunque al principio me costó creer en esta pareja, pues parecía demasiado perfecta para ser real, luego pude seguir ese amor y descubrir que no sólo era verdadero, sino que parecía más fuerte cada día. Y yo, que soy la persona más anti casamiento que pueda haber, la veo a ella, de blanco, y no me importa que sea la tercera vez que se casa y que no debiera usar blanco (¿al fin y al cabo quién hizo esas reglas? justamente las personas por las cuales hoy no me está interesando casarme), y me emociono.
Me emociona verla tan rodeada de amor, porque la siento a ella tan parte de mí, de mi vida.

12 agosto 2014

"Tenebrae", el clásico giallo de Darío Argento

*Este texto lo escribí como parte de un ejercicio para un curso que estaba realizando, pero me gustaría compartirlo acá, como admiradora que soy del director.


El director italiano terminaba de presentar su segunda parte de la trilogía de las madres, “Inferno”, que no había logrado el éxito de la primera parte, “Suspiria”, cuando se encontró artísticamente bloqueado. Tras no sentirse capaz de continuar con el cierre de esa trilogía, “La Terza Madre”, Argento retrasó ese proyecto por algún tiempo (finalmente la estrenaría recién en el 2007) y se metió de lleno en una clásica película giallo.

Inspirado por el miedo que un obsesivo admirador suyo le produjo, y la idea de alguien que asesinara sin motivo alguno, es que se construyó la historia de “Ténebre”.

En esta película, el protagonista (Anthony Franciosa) es un escritor de novelas de detectives que actualmente se encuentra promocionando su best seller que da título a la película. Es, de hecho, con una cita de este libro ficticio que empieza la película y que resume su idea: “El impulso se había convertido en irresistible. Sólo existía una respuesta a la furia que le torturaba. Y así cometió su primer asesinato. Había roto el tabú más hondamente arraigado, y no encontró ninguna culpa, ni ansiedad, ni miedo, sino libertad. Cada humillación que se interponía en su camino podía ser apartada con el simple acto de la aniquiliación: asesinato”.

Como buena referente del giallo, al asesino no lo vamos a descubrir hasta el final de la película. Antes sólo seremos testigos de sus asesinatos, siempre horrorosos, a través de sus propios ojos.

Darío Argento acá toma recursos que ya hizo propios, como el uso de colores muy vivos, algo que le quita realismo y colabora con la idea de plasmar escenarios casi oníricos, y hasta juega un poco más que de costumbre con la cámara y sus movimientos, logrando algunos realmente muy interesantes y complicados. Incluso hay uno que dura casi tres minutos y el propio director luchó bastante contra los productores que querían cortarlo.


Es cierto que suele dar la sensación de que el director nunca fue alguien que se preocupara demasiado por el guión, y acá no es la excepción. Aunque eso no sea del todo cierto, ya que confesó encerrarse a veces durante meses enteros a construir un argumento. Aun así, éste nunca fue su fuerte. ¿Cuántas chances hay de que un perro ataque de manera casi obsesiva a una joven y que ésta, intentando escapar, llegara a la casa del asesino y lo descubriera? Ésa es sólo uno de los detalles que parecerían ser forzados. Pero también hay algo que no muchos saben y que revela a Alan Jones, quien editó un libro entero dedicado a Argento: que él pretendía que la película tuviera mucho humor.

Al ver las películas de Dario Argento, muchas veces hay escenas que nos causan gracia, pero pocas de ellas realmente buscaban provocar ese aspecto. Lo precario de algunos recursos y las pobres actuaciones muchas veces son parte de ese encanto que tienen sus películas.

Un asesino con un trauma infantil que se va develando a lo largo de la película a través de flashbacks, la presencia del fetichismo esta vez enfocado principalmente en un par de zapatos de tacón rojos, hermosas mujeres siendo asesinadas y un protagonista que se ve de repente envuelto en el proceso de investigación son algunos de los elementos más básicos del giallo que Argento utiliza en su película.

"Tenebrae" es un giallo a medida pero con una gran inventiva visual. Y además de las reflexiones propias de la historia del asesino, el director se permite representarse a sí mismo en el escritor que es acusado de misógino por las historias que relata, algo que se presenta como absurdo, porque así mismo le parece a él.

Con referencias a Hitchcock y hasta una directa a Conan Doyle ("Cuando se ha eliminado lo imposible, aquello que queda, por improbable que sea, es la verdad"), "Tenebrae" cumple a la hora de entregar aquello que los admiradores de Argento esperamos.

Para quien les escribe, una de las mejores películas del maestro.

11 agosto 2014

RIP Robin Williams.


Y hoy se me va de repente una parte enorme de mi infancia.

Retrato de una etapa


Si hay un momento en la vida difícil de transitar, de describir, de recordar, de retratar, de todo, es la adolescencia. En el Festival de Cine de Mar del Plata de la última edición tuve la oportunidad de ver "Teenage", un documental que no se preocupaba por entenderla, sino más bien por contar cómo fue que se originó el término, que se la empezó a reconocer como tal, porque no podía ser todo tan simple como pasar de la niñez a la adultez así como si nada, es más bien un homenaje que un análisis. "I loved being 17. I wish I could stay this age for a while. Seventeen is that perfect spot between adolescence, wish means you’re going somewhere, and adulthood, which means you’re on the downgrade". Pero si buscamos películas que retraten aquel caótico momento de nuestras vidas, cuando no nos sentimos niños pero tampoco adultos, las responsabilidades nos aterran y creemos que nos podemos llevar el mundo por delante, sin escuchar nada ni a nadie, yo siempre elegía "Dazed and confused" de Richard Linklater. Esa película siempre sentí que reflejó mejor que nunca ni nadie aquellos años, perdidos. Relaciones intrascendentes, noches eternas de hacer nada, la necesidad de diferenciarse del resto, alcohol como medio para todo.


Y de repente aparece Gia Coppola, nombre que ya conocía porque, claro, quién no conoce su apellido. Pero como yo a ciertos miembros de esa familia los admiro con devoción, es que ya sabía que ella era sobrina de Sofia Coppola, como saben, una de mis realizadoras favoritas. Bueno, además sabía que había dirigido algunos cortos, incluso subí uno hace tiempo con la música de Rooney, la banda de otro miembro de la familia que me gusta mucho, Robert Schwartzman, y que acá en la película a la cual le dedico principalmente este post está a cargo de la banda sonora de la película. También conocía el video musical que dirigió de Coconut Records, el proyecto musical del hermano de Robert, mi amadísimo Jason Schwartzman (a mí que me gusta relacionar todo, les cuento que es uno de los que ponen la voz al documental mencionado arriba). Y entonces llega su primer largometraje.


"Palo Alto" está basada en un libro de historias cortas escrito por James Franco (sí, el multifacético James Franco adicto a instagram), que además acá colabora con el guión. Como no puedo conmigo misma, antes de ver la película quise leer el libro. Por suerte existe Book Depository (el único que sufre es mi bolsillo) y por suerte los libros, en este país donde uno no puede comprarse nada en el exterior para que te llegue por correo, llegan sin problemas. Con respecto al libro me pasó que tuve sensaciones encontradas. Varias historias no me terminaban de gustar y la idea de que todas quedaran tan inconclusas, terminaran tan de repente me irritaba un poco. Pero entonces llegué a aquellos relatos que hicieron que no pudiera parar de leer y eran aquellos que tenían como protagonistas a, entre otros, Abril, Teddy y Fred. Y de manera muy inteligente es que en esos relatos está basada mayormente la película.

Gia es una directora principiante, sí, pero no sólo viene del rubro de la fotografía, sino que, como aclaré en un principio, de una familia de cine. A nivel técnico se le puede reprochar caprichos pero nada desde lo formal.

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El guión no se enfoca en un conflicto en particular, sino en retratar esta etapa a través de algunos personajes. Un joven (Nat Wolff) que sólo parece causar problemas, que está lleno de preguntas y pocas respuestas. Otro (Jack Kilmer, sorprendiendo con su actuación) que se enamora de una chica a la que apenas le habla pero se deja arrastrar por la "más rapidita" aunque no signifique nada, que tiene problemas con el alcohol y por culpa de éstos, con la ley . Esta chica que sólo puede relacionarse con los hombres ofreciendo sexo y esperando algo más, que nunca le van a dar. Y la chica virgen, a la que le coquetea su entrenador (personaje que James Franco se reserva para sí) y cuyo affaire no hace más que ilusionarla con esas palabras de que ella es algo bueno y real, y destrozarla, porque es en esa edad en la que el amor duele más, y porque se dice a sí misma "I wasn't good. I was regular. Or worse" (cita textual del libro). "Desearía que nada me importara, pero todo me importa demasiado". Y como si fuera poco, ninguno parece tener atisbo de qué va a hacer o suceder de él en el futuro. "¿Qué querés hacer?". ¿Acaso hay pregunta más aterradora que esa? ¿Tengo que volver a citar esa película que seguramente no vio casi nadie porque apenas pasó por un festival de cine como el de Mar del Plata, sin pena ni gloria, "Everyone's goindg to die"? “Todos te dicen ‘haz algo que ames’, ‘encuentra aquello que amas’”. ¿Qué amas? “No tengo idea. En realidad no me importa. Sólo quiero que la gente deje de preguntármelo”. Las figuras adultas casi  no aparecen y si lo hacen son más bien caricaturas de sí mismos.

Para algunos quizás "Palo Alto" se quede a medio camino. Para mí, la idea es no llegar a ningún lado. Ellos no llegan a ningún lado, y probablemente no lo hagan nunca. El final es casi el mismo final que tienen todos los relatos de James Franco, algo que termina porque tiene que terminar no porque sucede algo que debería darle fin.

30 julio 2014

Uninspired.

Estoy como bloqueada. Hace varios días que no tengo ganas de escribir. Nada. Me la paso perdiendo el tiempo frente a la pc.


Sólo me estoy obligando a escribir aquellas cosas que siento que son como una obligación (yo me las tomo así, porque sino no las hago), que tiene que ver con algunas críticas de cada semana. Y eso ya me está costando bastante.

11 julio 2014

Y vivieron, ¿felices por siempre?


El libro de Gyllian Flynn me había gustado y mantenido lo suficientemente atrapada hasta tener que terminarlo. Y más allá de algunas formas de narrar que no me terminaban de convencer, su pesimista mirada sobre el matrimonio me resultó muy interesante.

Pero lo que me resultó aún más interesante, es que quien decidiera ponerse tras las cámaras de esta adaptación cinematográfica no sea otro que David Fincher. Confío plenamente siempre en él, hasta ahora sólo me defraudó una vez, con The Curious Case of Benjamin Button.

Y esta vez voy a ir más lejos y no sólo decir que creo que es de los pocos que puede hacer actuar a Ben Affleck, sino que confío en que su película va a estar entre los pocos casos en que la adaptación cinematográfica sea superior al libro. Habrá que esperar para ver, pero desde el trailer viene prometiendo mucho. Incluso dicen que el tercer acto lo reescribieron junto a su escritora así que estaríamos frente a un caso en el que no por leer el libro sabemos cómo va a terminar la película.

Y a David Fincher más le vale portarse bien porque todavía me duele que no haya continuado con la saga de Millennium, donde para mí en esa primer entrega hizo un trabajo fascinante.

Soy la que no puede dejar de escuchar esta canción


La descubrí hará no más de dos semanas. O sea, descubrirla en serio, no sólo escuchar algunos temas suyos para una u otra película (bueno, The Great Gatsby y Maleficent). Por prejuiciosa, creía que Lana del Rey no era más que un producto inventado. Lo cierto es que al escuchar sus álbumes me encontré con canciones con una honestidad brutal que realmente me dejaron conmovida. Y si bien su último álbum me gustó bastante, todavía no puedo sacarme a Dark Paradise de la cabeza. Suena en loop todo el tiempo.

 

09 julio 2014

El final del cuento de hadas... y vampiros, y hombres lobos...

...y otros seres fantásticos que harían que el título de mi entrada sea muy largo.


Sólo voy a decir algo que me duele. Amaba True Blood. La descubrí un poco tarde, pero cuando lo hice me devoré las primeras cuatro temporadas con una rapidez impresionante en mí, que a las series no siempre les tengo la paciencia suficiente como para ver tantos capítulos y mucho menos de corrido. Pero mientras las primeras temporadas (y por primeras creo que sólo diría la una y la dos) me encantaron, me volvieron loca, después empezó a decaer bastante. La quinta y la sexta fueron especialmente malas. El capítulo de la muerte de Terry fue de los peores (Terry no era un personaje ni muy importante ni muy atractivo y para el colmo al capítulo se lo sentía excesivamente estirado). Y esta última, si bien volvió a algunos recursos que habían quedado un poco olvidados y que sabemos que no fallan (como por ejemplo, las escenas de sexo que al principio nos hacían estar así), también parece que los escritores ya no le ponen ganas a nada.

En el segundo capítulo de esta última temporada, por ejemplo, Alcides aparece en pantalla atrás de Sookie y apenas pasado medio capítulo dice unas pocas líneas. El resto del tiempo está ahí parado sin actuar (o sea sin hacer ni decir nada, no le pidamos a Joe Manganiello que actúe, no le sale). Se nota a la legua que no sabían qué hacer con ese personaje.

En fin, con lo que queda de la temporada, sólo diré que espero que tenga un final digno, que dejen un poco de lado a todos esos personajecitos poco interesantes (el pueblo de Bon Temps está lleno de ellos y me aburren cuando aparecen, quisiera que Violet le haga lo mismo que ya hizo con uno a todos) y se enfoque en los que realmente importan, aquellos que nos hicieron que sigamos viendo esta serie durante todas estas temporadas.

...pero son necesarios, ¿o no?