23 septiembre 2012

Un reino bajo la luna

You're doing what's right. For everyone. Except me.

Con un estreno previsto (luego de un par de fechas que se corrieron) para el 11 de octubre en nuestro país, confieso que no pude conmigo misma y vi finalmente "Moonrise Kingdom", lo que no quiere decir que cuando la estrenen vaya al cine, y probablemente más de una vez.

Es que la última película de mi director preferido, aquel hombre del cual ya me cansé de halagar y alabar en este blog (es una forma de decir, no me canso), es perfecta. Cada plano es una obra de arte. La historia de amor entre los niños es preciosa, incluso dan muchas ganas de volver a tener esa edad para enamorarse de ese modo, del cual yo creo más allá de mi edad, que todavía lo hago. Porque es ése primer amor. Sam y Suzy se entienden, de un modo que nadie más logra hacerlo. La parte documental, que quizás no aporte demasiado a la historia, tiene su encanto de la mano de Bob Balaban. Familias disfuncionales. Personajes perdedores. Adultos perdidos. Incluso la escena en slow motion que nunca falla, con un uso de la música que la hace mágica. También, como toda película de Wes Anderson, está llena de pequeños momentos.

La película empieza con uno de esos característicos movimientos de cámara hacia atrás de Anderson (Robert D. Yeoman vuelve a ser el director de fotografía, tras el intervalo de Fantástico Mr. Fox) que descubre y describe, como si de una casa de muñecas se tratase, los espacios y la familia del hogar de Suzy, al compás musical y narrativo de Guía de Orquesta para Jóvenes, de Benjamin Britten. * (Esto lo cito textual porque es información 'técnica' que no tenía en mi conocimiento).


Suzy Bishop (Kara Hayward) se ha convertido en mi nueva álter ego, siendo una especie de mini Margot Tenenbaum. Siempre con los ojos muy maquillados, leyendo, escuchando discos. Se deprime. No es adoptada pero quisiera ser huérfana, como las heroínas de los libros que ella lee. "Perdí los estribos conmigo misma", le explica a Sam cuando se conocen por qué tiene la mano vendada.

Jared Gilman es Sam, un niño nada popular, al que sólo registran cuando se escapa del campamento. Huérfano, que vive con una familia que lo adoptó pero que no tarda en querer deshacerse de él porque es 'emocionalmente disturbado'.

Edward Norton es el líder de la tropa. Es también profesor de matemática, aunque en su interior. Es otro de esos 'perdedores' a los que las cosas no le salen como él quisiera.

Bruce Willis está muy bien en el papel de un policía "tonto y triste", como lo definen un par de veces. Pero no es tonto, aunque sí lo persigue la melancolía, quizás a causa de un amor que no es correspondido, al menos no del modo que todo amor debería ser correspondido.

Frances McDormand y Bill Murray son los padres de Suzy, viven en esa especie de casa de muñecas, ella les habla por el megáfono y él quisiera en una tormenta "que el techo se vuele y me succione al espacio".

Tilda Swinton es 'Social Services', simplemente, quien quiere llevar a Sam a un Refugio Juvenil, lo cual asusta al policía interpretado por Willis, sobre el futuro del niño allí.

Jason Schwartzman y Harvey Keitel también tienen su pequeña pero primordial participación.


Resumiendo, "Moonrise Kingdom" es una película maravillosa, una obra de arte. Y si bien también tiene su melancolía, su nostalgia, deja una sensación muy agradable al finalizar (comparándola por ejemplo con The Royal Tenenbaums o The Life Aquatic With Steve Zissou). Intento alejarme de mi fanatismo por el director y ser un poco más objetiva, pero ya no distingo. Sólo puedo recomendarla.

Olvidé mencionar que está escrita por su director (como de costumbre) y Roman Coppola.