02 febrero 2013

Let's go dance

Él acaba de salir de una institución psiquiátrica. Ella acaba de perder a su marido. Él es bipolar, ella es depresiva. Él intenta mejorar para recuperar a su mujer, de quien no puede acercarse más de 150 metros. Ella se acuesta con todo el mundo para luego sentirse vacía. Él no tiene filtros para hablar y hacer preguntas inapropiadas. Ella ofrece sexo buscando un amigo. Él ordena cereales a la hora de la cena para que eso no sea una cita. Ella le miente para que él sea su compañero, porque ella sólo quiere bailar pero necesita una pareja. Él baila y comienza a sentirse mejor.


Los dos son personas emocionalmente dañadas, frágiles, que intentan sobrevivir en un mundo que no terminan de comprender. Los dos se conocen, chocan, corren y bailan por la vida hasta que Pat se da cuenta de todo: "The only way to beat my crazy was by doing something even crazier. Thank you. I love you. I knew it from the moment I saw you. I'm sorry it took me so long to catch up".

El final puede ser tildado de edulcorado, pero no hay que olvidarse lo que dice Patrick cuando termina de leer el libro de Hemingway, que quiere un final feliz. Esa es la idea de la película, poder sacar las cosas positivas.

Jennifer Lawrence y Bradley Cooper brillan y enamoran. Jackie Weaver está también encantadora como esa madre que intenta hacer todo para que su hijo esté bien y Robert De Niro nos vuelve a demostrar que su brillo no se apagó, interpretando a su padre, de quien probablemente heredó bastante, y quien lo utiliza como amuleto y lo trata de perdedor cuando el que apuesta es él mismo.


Desde "Million Dollar Baby" que una misma película no logra las cinco nominaciones más importantes de la Academia: Mejor Película, Mejor Actor, Mejor Actriz, Mejor Director y Mejor Guión. Es una película pequeña, probablemente muchos no la crean a la altura de semejantes reconocimientos. A mí me alegran.