15 marzo 2013

El amor de una madre es para siempre



Guillermo del Toro apadrina esta película dirigida por un argentino, Andy Muschetti, que viene de largos años trabajando en publicidad ("El cine siempre fue nuestro objetivo. La publicidad vino por accidente, anque nos sirvió muchísimo como escuela" dice su hermana Bárbara, con quien el director hizo el cortometraje del que luego saliera este film). Del Toro no sólo pone su nombre, algo que sin duda enganchará a muchos a ir a ver la película si no lo han hecho ya, sino que se involucra bastante, y eso se nota. La película de terror, de un terror sobrenatural, porque uno de los grandes protagonistas es un fantasma, bien podría haber salido de la cabeza de Del Toro. Si bien el film está protagonizado por Jessica Chastain (rostro que últimamente hemos visto en todos lados, pues hasta ha sido nominada al Oscar) la película fue rodada hace unos años, antes de que estallara su fenómeno, pero confirmando su talento y presencia.


El personaje de Jessica Chastain es una joven rockera, que vive con su pareja, que no quiere para nada tener hijos, al menos por ahora (aparece festejando que el test de embarazo le dio negativo), pero que no va a dejar de acompañar a su pareja, cuyo hermano desapareció hace años con sus dos hijas, a quienes luego encuentran en una cabaña sobreviviendo como si alguien (algo) las hubiese estado cuidando. Algo que por supuesto no quiere dejarlas cuando éstas se van a vivir con ellos dos.

A partir de este momento SPOILERS.

Victoria y Lily vivieron cinco años bajo el cuidado de esta madre, este fantasma que aparenta ser monstruo pero fue quien se encargó de que nada ni nadie les hiciera daño. Cuando encuentran y recogen a las niñas, no entienden cómo pudieron sobrevivir e intentan reinsertarlas en la vida cotidiana, pues, claro, ellas tienen una forma medio primitiva de ser, casi animal, y temen lo que no conocen. Anabel, (Jessica Chastain con peluca negra y tatuajes en sus brazos) va a ocupar cada vez con mayor fuerza aún sin habérselo propuesta, esta figura de madre, por lo que la figura fantasmal, que nunca las va a dejar, comienza a sentirse amenazada. Y las niñas lo sienten. Lily es la más pequeña, aquella que no quiere dejar a Mama, quizás porque ni siquiera recuerda a su madre real y es esta Mamá la primer figura maternal que tiene en su vida; en cambio, Victoria, comienza a darse cuenta que no es su verdadera madre y que ya no parece cuidarlas, sino más bien controlarlas.

¿Quién es Mama? Quien interpreta al fantasma, es ni más ni menos que un hombre, Javier Botet.

Javier Botet fue diagnosticado a los cinco años con el síndrome de Marfan, un desorden que causa en la persona el volverse inusualmente alto, con brazos, piernas y dedos muy delgados. Mientras esta condición tiene sus riesgos (en su caso, se le dificulta respirar), aprovecha su situación, usando su físico y sus habilidades contorsionistas para crear personajes como Madeiros en las películas de REC, y claro, Mama.



Sin Spoilers.

La película funciona en su género porque se agarra de tópicos súper utilizados en el terror, pero lo hace de la mano de un buen guión que, a diferencia de lo que uno esperaría al saber que es adaptado de un cortometraje, no se siente largo. No le escapa a ciertos clichés pero están muy bien manejados, y llega a un final que podrá convencerlos o no (a mí hay algo que me sigue dando vueltas) pero sin duda es el resultado de una película que funciona muy bien como terror sobrenatural. Muy recomendable.