02 marzo 2013

El maestro

"You're safe. You're on sea".



La última película de Paul Thomas Anderson nos demuestra que el autor sigue inspirado. Sus películas son raras y magníficas, y por lo tanto no apreciadas por cualquier espectador. Con "The Master" esto vuelve a suceder, quizás con mayor intensidad.

Joaquin Phoenix es Freddy Quell, un marino, ex soldado, vagabundo, alcohólico de padre ebrio y madre internada en un psiquiátrico, obsesionado con el sexo y enamorado de una joven por la cual nunca regresó (o cuando lo hizo, ya fue demasiado tarde). Que intenta reinsertarse en la vida social pero no lo logra a causa de su comportamiento errático. La performance del actor es clave para lograr que su personaje sea tan enigmático, impredecible, e impactante. Lo acompaña un siempre brillante Philip Seymour Hoffman como Lancaster Dodd, un hombre que se considera muchas cosas (I am a writer, a doctor, a nuclear physicist and a theoretical philosopher. But above all, I am a man, a hopelessly inquisitive man, just like you) pero es sobretodo un gran hablador. Los dos son diferentes, pero a la vez, parecidos, y una vez que se conocen su relación va a ser simbiótica, no van a poder estar el uno sin el otro, se van a necesitar.

La película comienza con un plano del mar, un mar inquieto, agitado, como el propio Freddy. Y luego nos adentramos un poco en la cotidianeidad de este hombre, salvaje, y sobretodo, como lo demuestra brillantemente su plano abrazado a una mujer de arena, solo. Y es cuando uno está solo y perdido cuando es más susceptible a dejarse llevar por quien le ofrece un lugar donde pertenecer, y es acá cuando aparece Lancaster. Él promete salvarlo, curarlo. Lancaster le abre las puertas de su familia, de su casa, de su "causa". Freddy escucha, atentamente, participa, pero nunca logra introducirse del todo, duda ante quien le dice que son puras habladurías, pero, impredecible como es, ataca a quien acusa a Lancaster de no tener pruebas de provenir de vidas pasadas, como él asegura constantemente.


"Man is not an animal. We are not a part of the animal kingdom. We sit far above that crown, perched as spirits, not beasts. I have unlocked and discovered a secret to living in these bodies that we hold".

¿Quién es el maestro? ¿Es Lancaster Dodd? ¿O su mujer? Detrás de todo "gran" hombre, hay una gran mujer. Y es Peggy (una Amy Adams también brillante) quien parece controlarlo todo, de una manera tan sutil e inteligente, que no es perceptible a primera vista. Pero es ella quien maneja la situación. "Puedes hacer lo que quieras, mientras yo no me entere y mientras ninguno de mis conocidos se entere", le dice en la escena que toma el control con sus manos y decide cuándo acabar.


Mención aparte necesita la gran escena en la prisión, entre los dos actores. El modo en que el personaje de Phoenix estalla, con esa violencia para consigo mismo, es realmente perturbadora. Y del otro lado de la reja, un tranquilo Lancaster que no deja su discurso, "tu miedo al encierro proviene de otra vida" y quien asegura ser él unico a quien Freddy le cae bien, pero él no le cree, porque sabe que en el fondo no le cae bien, que lo necesita. Cada uno de sus duelos actorales son impresionantes.

Todos necesitamos un guía, alguien a quien seguir. Y todo maestro necesita su discípulo. Por eso es que Freddy y Lancaster se necesitan. No es uno sin el otro. "Somos criaturas muy distintas" dice Lancaster, pero en realidad son dos caras de la misma moneda.

"If you figure a way to live without serving a master, any master, then let the rest of us know, will you? For you'd be the first in the history of the world".

"The Master" es una gran película (bellamente filmada y bellamente musicalizada también), aunque desconcertante e incómoda por momentos. Es una reflexión sobre el lugar del hombre en el mundo, sobre la soledad y la necesidad de alguien que nos guíe. El último plano representa el futuro de Freddy Quell, ¿desesperanzador y solitario? ¿O simplemente el lugar en el que él más comodo se siente, en la naturaleza? Fue en busca de la mujer que amaba, la única que lo trató bien, pero ya era demasiado tarde y ella, que le cantaba, ya no estaba allí. "Quizás no pueda ayudársele, o quizás esté loco", dijo Peggy en algún momento. O, como lo define Clark en uno de los ejercicios, "(...) egoísta y solitario. Deberías ingresar al hospital junto con tu madre porque ahí perteneces. Porque estás enfermo, estás cansado y necesitas estar solo, lejos de la gente".

Si bien la película es larga, les dejo 20 minutos interesantísimos también que han sido eliminados.