10 noviembre 2013

Cuando el cine se tiñe de rojo sangre II

Si bien había varias películas que me hubiese gustado ver que dieron esos días, el fin de semana del BARS no asistí: hay otra vida allá afuera. Pero, los días de semana, al salir de trabajar, de esa parte rutinaria e inevitable de la (mi) vida, volvía allí.

"It's a beautiful day" es una co producción entre Japón y EE.UU.; sucede en este último país, pero con gente proveniente del primero. Mientras una joven estudiante de intercambio no logra encajar en su grupo de compañeros durante un receso en el que ellos sólo piensan en beber, drogarse y tener sexo, "Es un hermoso día para estar vivo" va a cantar una y otra vez un americano sin mucho sentido de la moralidad, lo va a hacer en el cuerpo de quien esté, mientras va dejando cadáveres y sangre, mucha sangre derramada.


"Truth or dare" está dirigida por una tocaya mía, Jessica Cameron (creo que me enamoré) y es in cre í ble. No apta para impresionables, pues desfilan escenas una peor que la otra. Cuando pensamos que esto no podía ser peor, pasa algo que demuestra que sí, que siempre se puede. Además, si bien se nota el bajísimo presupuesto de la película (y detalles en los que no ahondan, por ejemplo, un personaje se mete a cada rato a ver cómo le va al video que subió a internet... pero la pantalla de la notebook está apagada, lo juro), hay una muy interesante construcción psicológicas de los personajes, todos tienen miles de mambos.

"Wither" peca de parecerse demasiado a "Evil Dead", y no exagero, es como una versión sueca de la misma. La trama, la caracterización de estas personas poseídas, el tono. Aún así, no se puede negar que está muy bien lograda. Es muy entretenida y la disfruté mucho. Así que intento pensarla más como homenaje. Intento.


"Chimeres" es una historia de amor con vampiros, es lo que "Twilight" debería haber sido y no fue. Creo que alguna vez mencioné que no leí ni vi nada de la saga Crepúsculo, pero por las dudas aclaro que me baso en mis prejuicios más que nada. Pero si la versión de Drácula de Coppola quedó un poco old fashioned (aunque para mí es simplemente eterna, como el amor de Drácula) y se busca una versión moderna de este tipo de amor, "Chimeres" es perfecta. En este film somos testigos del amor de una pareja, que es tan grande que va a deber enfrentarse a problemas como... que él se convierte en vampiro, y no va a poder volver a compartir un atardecer con ella, y tiene que encontrar una forma de alimentarse y superar la tentación de beber de ella. Se la percibe honesta, hay cierta cotidianidad a la hora de retratarlos que, el hecho de que uno de ellos sea vampiro, no es casi más que un detalle.

Y para el último día, la española "Para Elisa". Un thriller muy atractivo a nivel visual pero, si bien tiene un ritmo ágil, uno no puede evitar pensar que le faltó algo. Y ese algo no tiene que ver con lo abrupto del final (o del final de uno de sus personajes), sino con que al final la presencia de Beethoven es escasa y lo que comienza prometedor se termina sintiendo monótono y repetitivo.

Después de ver esa, entré a ver "Blastfighter", de Lamberto Bava. Sin dudas me interesa más conocer su faceta como realizador de películas de terror. Ésta es una película de acción setentosa que, no pude evitarlo, me recordó demasiado a McBain (sí, el Arnold Schwarzenegger de los Simpsons).


Luego le llegó el turno al documental "Rewind this", el cual me encantaría recomendar a los cinéfilos y nostálgicos. ¿De qué va? Del VHS. A medida que recorremos su historia, también conocemos a personajes para los cuales el VHS ha sido muy importante en su vida, ya sea porque disfrutaban sus películas y tienen enormes colecciones (llenas de rarezas) en sus casas, porque son actrices y no serían reconocidas si no fueran por él, o porque encontraron su forma de filmar y hacer películas así. Imperdible, de lo mejorcito que se pudo ver. El VHS, a mí personalmente, me recuerda muchísimo a mi infancia. Recuerdo el alquilar películas, el mandarle el tracking hasta que la imagen se vea bien, cuando a mi padre le prestaron una videograbadora y copiaba algunas películas, recuerdo el grabar videos musicales o programas en los que aparecían mis artistas favoritos, que mis padres nos filmaban y todavía tenemos ahí videos que ya no me gustaría ver de mí hecha una niña...

Y el cierre mío lo hice con "Hermanos de sangre", de Daniel de la Vega. Esta película ganó el año pasado en el Festival de Cine de Mar del Plata y es un reconocimiento merecido. La película es divertida, tiene sangre, está muy bien actuada y, sobre todo, pues siempre es lo más importante en una película si me preguntan, muy bien escrita. Ojalá se estrene en algún momento.

Y eso ha sido todo, amigos. Mis comentarios más "serios", los pueden leer acá.