28 noviembre 2013

Qué lindo que es estar en Mar del Plata...

...con mis nuevos pepés (?).


Bueno, volví de Mar del Plata, tras días en los que me dediqué a ver muchas películas, alejarme de la playa más allá del buen clima de varios de los días, encontrarme constantemente con amigos, comer de manera poco sana pero abundante, tomar cervezas en ocasiones casi surrealistas y luego encerrarnos en un hotel a comer, mirar tele y dormir.

No voy a hacer una crónica hablando sobre cada película que vi, porque las pueden ver en Visión del Cine, donde más abajo les dejo los diferentes links.

A Mar del Plata se llegó un día hermoso, de esos que estaban para ir a la playa. si no son como yo, que en general soy poco amiga de la arena y del agua fría y salada.


El clima del festival es tan distinto, o sea, estamos lejos de Capital, de esa vorágine, se respira otro aire. Habrá cosas que te gusten o no, pero eso no se puede negar.


Conmigo a todos lados iba mi netbook (pobrecita, las que se bancó! pero no iba a traer mi compu nueva que es mucho más grande), la grilla, y un cuadernito donde anotar cosas sueltas que no quería olvidarme. Como tengo problemitas, como con muchas cosas soy compulsiva, tengo un montón de cuadernos que me compro porque son bonitos y ni uso, así que elegí uno de esos para llevarme y fue este bien bonito de cupcakes. También conmigo un librito que me regaló mi novio justo antes de viajar, otra excusa para recordarlo.


El primer día que lo empecé tempranito, tempranito, pero tempranito de verdad, fue el miércoles. Lo empecé bien temprano porque a las 9 estaba la función de prensa de una de las películas que más ganas tenía de ver: Drinking Buddies. Sabía además que el director, Joe Swanberg, iba a estar así que no iba a perdérmelo.


A la tarde, la conferencia de prensa con el director de The Host, además presidente del jurado de esta edición, Bong Joon-ho, en la cual se suponía que iba a hacer alguna pregunta pero no sé por qué esperaban eso de mí si me conocen y saben que soy la persona más tímida del mundo.


No obstante, a la noche pasó algo que no esperábamos. Probablemente fue en recompensa por el mal humor que nos agarró al empezar tan atrasada la función de The Host, porque la idea era ver otra película al terminar esa y ya no iba a poder suceder. Y es que casi sin darnos cuentas, queriendo simplemente nuestra entrada de The Host firmada por su director, terminamos en el pub de enfrente tomando unas cervezas con su gente y algunos programadores y un espectador más como nosotras.




Después, gracias a mi amiga Mily, termino tomando cervezas con el director de Drinking Buddies y admás Max Barron (uno de los culpables de esa hermosa película que se convirtió en mi preferida de las que vi acá, Everyone's going to die).



Como si con todo esto no me alcanzara, al día siguiente compartimos una función con John Landis y me saco la foto que me faltaba.


El festival se me termina y llego a dos días de puro ocio, con room service incluido, en los que sólo nos dedicamos a comer, dormir, hacernos las uñas, mirar tele y poco más.

Pasamos por la playa porque se supone que una no tenía por qué verla de lejos tras más de 10 días allá, ¿no? Pero sí, la bikini la saqué a pasear y no me preocupa. Hubo días divinos para ir a la playa pero yo estaba muy ocupada viendo cine o, uno de esos días, durmiendo siesta por acostarme a cualquier hora y madrugar para ver películas después.


(Todas fotos calidad Instagram)

Les dejo los links a mis crónicas cinéfilas del paso por la ciudad feliz: