27 abril 2011

Una de suspenso + una histórica, ambas argentinas

Ayer anduve por el cine para pasar un tiempo que decidí tener libre (los martes no suelo hacerme todas esas horas libres y errante por la vida). Y entre otras había dos películas que quería ver.


La primera es la última de Sorín, director que de todos modos no conozco tanto (o sea vi sólo una película suya además de la que nos compete), de la cual supe de su existencia gracias a mi primo correntino que vio algún spot y le llamó la atención y me preguntó, estando yo totalmente 'en bolas' (qué expresión horrible para usar en un blog), porque ni siquiera la había escuchado nombrar. Y sí, despertaba curiosidad. Sobretodo porque es un género en el que el cine argentino no se suele meter (y cuando lo hace no suele obtener buenos resultados). Y aproveché y la fui a ver.

Y como película de suspenso funciona bastante bien. No obstante me decepcionó. ¿Por qué? A nivel dirección, la película está bastante bien: hay unos planos muy atractivos, la iluminación es muy interesante (de hecho el interior donde está mayormente filmado me pareció muy hermoso en el sentido de que se creaban rincones, ángulos, sombras... muy singulares), el sonido/la música ayuda muchísimo al género. Pero en cuanto a guión me pareció bastante pobre. Primero, por ser poco consistente, por desvariar por momentos. Además pocas cosas suceden que realmente importen en la historia; la mayoría son sustos "falsos" (yo le digo así porque con la música, la actuación de su protagonista y algún movimiento de cámara se crea una 'escena de suspenso' que al poco tiempo se desvanece porque no pasaba nada más, aunque por otro lado es cierto que tiene que ver con el estado de confusión/miedo/paranoia de la protagonista), no hay demasiadas acciones que hagan avanzar a la historia y el final, que no voy a adelantar no porque me lo pida la misma película al principio (leer el siguiente párrafo para entender) sino porque no soy de esas personas, si bien es atractivo para una película de este género, no parece ser consecuencia de todo lo que sucedió antes.

Uno de los peores aciertos del film es la placa con la cual comienza:
"Se ruega a los espectadores apagar el celular y no contar el final de la película".

Sí valen destacar las actuaciones protagónicas (el resto se nota que son actores menos experimentados, muy propio de Sorín) porque son prácticamente las que llevan la película.



La otra película que fui a ver fue más que nada porque me quedé con las ganas. El viernes iba a ir a verla con ciertos compañeros de la facu pero llegamos un poco tarde, estaba lleno de gente (muy grande) y no vimos nada al final. Y es Revolución: El Cruce de los Andes.

Primero y principal, me gustó encontrarme con una película de tal calidad cinematográfica. Pensé que me iba a encontrar con un producto medio televisivo, o por ahí parecido a un documental, y no fue así. Insisto con lo interesante de la cinematografía. No sé el presupuesto de la película pero lo cierto es que hay imágenes que no se suelen ver en nuestro cine.

Rodrigo de la Serna está bastante bien en el papel del General San Martín aunque por momentos sí parece un poco sobreactuado. Y la forma en que está contada la película, a partir de su ayudante ya muy mayor siendo entrevistado, es poco original pero efectiva.

Sí me pasa (y esto se debe a mis problemas con cierto tipo de película) que las escenas bélicas se me hacen un poco pesadas y largas. También me pasa que tantas placas me distraen (en este caso siempre con el nombre del lugar y la fecha) y entonces no descifro con exactitud cuánto tiempo pasa desde una secuencia a otra ni la distancia, pero se deduce y no se pierde demasiado, la verdad, es más un detalle supongo.

A grandes rasgos, me gustó mucho. Me pareció entretenida, bien contada, insisto: muy bien filmada.


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