22 julio 2011

El cine de Wes Anderson: The Darjeeling Limited


Esta vez, Wes Anderson se reúne con Jason Schwartzman y Roman Coppola para escribir la historia de tres hermanos que no se ven desde hace un año, fecha en la cual se sucedió el funeral de su padre, una muerte que aún no han sabido superar, una figura que no deja de estar muy presente en sus vidas.

Uno de estos tres hermanos, el mayor, interpretado por un Owen Wilson que ya no escribe pero por lo menos siempre está en las películas del director, que viene de tener una experiencia muy cercana a la muerte, propone realizar un viaje espiritual a través de la India junto a sus dos hermanos, un Adrien Brody brillante en la piel de un hombre que se casó enamorado pero no esperaba tener hijos porque sabría eventualmente se divorciaría (¿acaso no le sucede a todas las parejas?) sin embargo tiene a su mujer embarazada y muy cerca de dar a luz y aún así la deja, y un Jason Schwartzman interpretando al menor de los Whitman, quien escapa de una relación con una mujer a la que no puede olvidar, escribe historias que jura son absolutamente ficticias (pero da la casualidad se parecen mucho a hechos de su vida) y se deja usar por alguna bonita mujer que se le cruza en el camino.

Lo que Francis (Owen) no les dice, es el verdadero motivo del viaje. La idea espiritual no es más que un disfraz, lo que él en realidad quiere es ir a buscar su madre, figura siempre muy ausente en sus vidas (por lo cual ellos se sintieron siempre tan pegados a la figura paterna), que se convirtió en monja y tiene cierta necesidad de ayudar a estos niños como pocas tuvo de madre para con ellos.

Con el humor al que Wes Anderson nos tiene acostumbrados, el viaje en tren se dará entre diferentes percances, uno de los cuales derivará en la expulsión que los dejará varados en el desierto. Y como últimamente él se ha tornado más melancólico que de costumbre, nos regala alguna escenita más triste que el resto. Si de algo peca esta película, es de ser demasiado wesandersoniana. Por eso, es imposible que no nos guste; aunque no esté entre sus mejores películas, es una de mis preferidas.



¿Qué más puedo decir? Disfrútenla pero antes, no se olviden de ver Hotel Chevalier.

1 comentarios:

Familiarizada dijo...

me tentaste. Los viajes espirituales suelen ser pseudoespirituales. Mejor propósito es buscar a la madre.¿No? ¡Que elenco!