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03 febrero 2016
No me voy de blogspot...
(aún)... pero de todos modos estoy intentando probar Wordpress. Veremos cómo va.
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Joy
31 enero 2016
Terapia
A photo posted by Jessica Johanna (@enjoyjessica) on
No puedo parar de dibujar y/o pintar. Tengo esos ataques de creatividad que m funcionan como terapia, más que simplemente un modo de matar el tiempo o entretenerme. Escribir es uno de mis preferidos, pero a veces implica cierta concentración que no siempre logro tener, especialmente en ciertas horas de la mañana, y especialmente cuando estoy cansada (y mi necesidad de vacaciones se está haciendo notar cada vez más, y todavía me queda un mes y medio para ellas). En cambio, estas cosas, que la mano se mueva, suceden sin demasiado esfuerzo.
No voy a mentir, me encantaría tener un súper talento para dibujar lo que quisiera, sin embargo eso no sucede.
27 diciembre 2015
¿Resoluciones?
Nunca las hago, porque las odio, sobre todo al llegar a fin de año y darme cuenta de que no las cumplí. Por eso, esta vez más que "resoluciones", son metas que intentaré ponerme, sin ser muy específica. O sea, mi idea no es llegar a un lugar en particular, sino recorrer cierto sendero. No tiene mucho sentido, digamos, lo importante no es llegar, lo importante es el camino. Así que lo que quiero, y espero, de este próximo 2016, son estas cosas:
+ Escribir más. Y volver a escribir pensando en cine, dejé mi faceta de guionista enterrada así que necesitaré una pala y jalar bastante pero la idea es recuperarla.
+ Dibujar y pintar más. Porque es como una terapia para mí. Tirarme en el piso a hacer enchastres, no más que eso.
+ Ver más películas. Bueno, esta no es muy grave porque este año llegué a mi promedio de ver una película por día (incluyendo algunas que reveo), pero nunca está demás.
Una foto publicada por Jessica Johanna (@enjoyjessica) el
+ Leer más. Creo que apenas pasé los veinte libros leídos en su totalidad en este año y no es que me parezca muy poco pero, pensándolo, más que "leer más", debería poner "ser más constante". Me compro cantidad enorme de libros, empiezo unos cuantos al mismo tiempo, y así demoro mucho en terminar uno. Supongo que constante es algo que no soy en muchos aspectos de mi vida.
+ Seguir buscando inspiración. A partir de lo que sea. Personas, lugares, instagram, pinterest, películas, libros, ¿qué importa?
+ Usar más mi Diana Mini
+ Usas más cuadernos. Tengo miles, porque es otra cosa que compro compulsivamente. Y se ven tristes y solitarios allí en un mueble sin ser usados, rayados, coloreados, lo que fuera. Y no salir de casa sin uno en mi cartera.
Como verán, nada de "ponerme a dieta", "hacer más (o algo al menos de) ejercicio", "ahorrar", y todas esas resoluciones aburridas. Probablemente también debería hacer todas esas cosas pero... supongo que vivo pensando que ya tendré tiempo para cosas como esas, y en algún momento me voy a dar cuenta de que no. Mientras no sea ahora este momento puedo seguir empujándolas.
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25 diciembre 2015
Los colores de la Navidad
Si bien no le doy tanta importancia a estas festividades no niego que es algo más que una excusa para que la gente se junte (y coma, y se dé regalos). En mi caso, después de la tradicional (y cuasi obligatoria, porque es imposible escaparse de una u otra) reunión, no hago más que pasar el día en casa, tranquila, viendo películas, o leyendo un poco. Algo así como el fin de semana largo que además es.
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10 noviembre 2015
Sol, arena y mar… y cine
Si me dan a elegir entre playa y cine, elijo cine. En realidad, si me dan a elegir entre casi cualquier cosa y cine, elijo cine. Por suerte, el Festival Internacional de Cine de Mar del Plata comenzó con mucho frío, así que no se me miraba con cara rara por elegir pasarme todo el día de sala en sala. Bueno, por suerte nunca se me ve con cara rara en estos lugares que junta a mucha gente como una.
Mis días consistían en levantarme muy temprano para poder ver la Competencia Internacional (después debía encontrar el tiempo para escribir al respecto y lo hice siempre y cumplí muy bien). El resto del día, lo utilizaba a gusto y piacere.
Había días en que, aun sabiendo que al día siguiente tenía que levantarme temprano, veía películas que comenzaban a la medianoche. Otra cosa que disfruto y mucho de hacer cuando voy a cualquier lado, es comer. Y acá no fue la excepción. Si bien ya conozco mis lugares favoritos (Raza Pancha, La Fonte D'oro, Manolo's entre otros), este año se sumaron las heladerías Lucciano's, que no sólo tenían helados ricos y de sabores poco comunes algunos (como el de mandarina, que probé y me gustó mucho y no es de agua), sino helados hermosos, como el de la foto:
Podría muy bien hacerme un blog con recomendaciones gastronómicas (en algún momento se intentó con mi novio pero fracasamos en mantenerlo) y acá van los que más me gustaron, sumando el Pizza Bus, donde no sólo hacen rica pizza y las porciones son enormes, sino que comés literalmente arriba de un colectivo.
(Ese día en la Fonte d'oro me pedí el único de los cafés "raros" que podían gustarme -ya que no me gusta la leche- y era nada menos que una bomba: café, dulce de leche, crema y chocolate)
(Los panchitacos de Raza Pancha no pueden faltar además, en serio, es un lugar donde se come muy bien y muy barato)
Volvamos al cine, lo importante. Vi unas 28 películas. Repetí una: "The Devil's Candy", que es increíble, una de terror a puro metal, del director de "The loved ones", película que vi en algún momento y me había gustado mucho también, director ya fichado por mí. Me perdí muchas, en especial cine argentino; al dedicarme tanto a la competencia internacional no pude ver casi nada de las otras. Camino a la paz, Paula y Hortensia son las que más me interesaban ver y no pude conseguir. Vi Kryptonita (a las 12 de la noche), que era muy esperada por todos y la vi de casualidad porque cuando saqué la entrada me equivoqué de horario y me di cuenta en el momento y las entradas se agotaron de manera veloz.
Mi top 5 (aunque sin orden específico) de películas del festival es el siguiente:
- Tangerine. La única de la competencia internacional que logró enamorarme. Sí, vi algunas buenas, algunas malas, algunas no tan malas pero demasiado pretensiosas para mi gusto, en fin, de todo, pero ninguna se quedó conmigo como esta, del director de mi querida Starlet.
- The Devil's Candy. Claro, por algo repetí. Es buenísima y en serio.
- Lace crater. Es increíble, tiene como uno de sus protagonistas al fantasma más tierno del cine. Por momentos es bizarra, pero por otros se pone más profunda. A la larga se trata sobre una mina que tiene sexo casual y sin protección (con un fantasma) y a partir de ahí comienza a sufrir las consecuencias, entre otras, las miradas poco afectivas de quienes se suponía que eran sus amigos.
- Anomalisa. Una sola oportunidad había de ver la última película de Vharlie Kaufman, en la cual se mete con temas que ya trató, pero a través del stop motion. El resultado es hermoso, desolador, agridulce.
- Me and Earl and the dying girl. Sí, me gusta el cine norteamericano indie, por si no se dieron cuenta las cinco películas provienen de ahí. Esta película suele ser comparada con "The fault in our stars" pero lo cierto es que salvo que tiene como protagonista a unos adolescentes, y que ella tiene cáncer, es bastante distinta. Más divertida, original y además con mucho amor por el cine. Sí, en algún momento se llora. En mi último fin de semana en Mar del Plata incluso me compré el libro y en menos de 24 hs ya lo había terminado.
Por último, Mar del Plata durante el festival es también sinónimo de encuentro con amigos. A veces incluso los veo más allá que acá. También es viajar con alguna amiga (este año no fui con quien sí los años anteriores, y la que vino iba al festival por primera vez y eso estuvo bueno).
Y sí, algo de arena, sol y mar. Aunque siempre llevo a pasear la bikini (nunca me animo a ponérmela), no importa que algún día sí esté para meterse al mar.
Cuando me quise dar cuenta, se me había terminado y tocaba volver. Los recuerdos siempre quedan afortunadamente.
Mar del Plata, te veo el año que viene.
Había días en que, aun sabiendo que al día siguiente tenía que levantarme temprano, veía películas que comenzaban a la medianoche. Otra cosa que disfruto y mucho de hacer cuando voy a cualquier lado, es comer. Y acá no fue la excepción. Si bien ya conozco mis lugares favoritos (Raza Pancha, La Fonte D'oro, Manolo's entre otros), este año se sumaron las heladerías Lucciano's, que no sólo tenían helados ricos y de sabores poco comunes algunos (como el de mandarina, que probé y me gustó mucho y no es de agua), sino helados hermosos, como el de la foto:
Podría muy bien hacerme un blog con recomendaciones gastronómicas (en algún momento se intentó con mi novio pero fracasamos en mantenerlo) y acá van los que más me gustaron, sumando el Pizza Bus, donde no sólo hacen rica pizza y las porciones son enormes, sino que comés literalmente arriba de un colectivo.
(Ese día en la Fonte d'oro me pedí el único de los cafés "raros" que podían gustarme -ya que no me gusta la leche- y era nada menos que una bomba: café, dulce de leche, crema y chocolate)
(Los panchitacos de Raza Pancha no pueden faltar además, en serio, es un lugar donde se come muy bien y muy barato)
Volvamos al cine, lo importante. Vi unas 28 películas. Repetí una: "The Devil's Candy", que es increíble, una de terror a puro metal, del director de "The loved ones", película que vi en algún momento y me había gustado mucho también, director ya fichado por mí. Me perdí muchas, en especial cine argentino; al dedicarme tanto a la competencia internacional no pude ver casi nada de las otras. Camino a la paz, Paula y Hortensia son las que más me interesaban ver y no pude conseguir. Vi Kryptonita (a las 12 de la noche), que era muy esperada por todos y la vi de casualidad porque cuando saqué la entrada me equivoqué de horario y me di cuenta en el momento y las entradas se agotaron de manera veloz.
Mi top 5 (aunque sin orden específico) de películas del festival es el siguiente:
- Tangerine. La única de la competencia internacional que logró enamorarme. Sí, vi algunas buenas, algunas malas, algunas no tan malas pero demasiado pretensiosas para mi gusto, en fin, de todo, pero ninguna se quedó conmigo como esta, del director de mi querida Starlet.
- The Devil's Candy. Claro, por algo repetí. Es buenísima y en serio.
- Lace crater. Es increíble, tiene como uno de sus protagonistas al fantasma más tierno del cine. Por momentos es bizarra, pero por otros se pone más profunda. A la larga se trata sobre una mina que tiene sexo casual y sin protección (con un fantasma) y a partir de ahí comienza a sufrir las consecuencias, entre otras, las miradas poco afectivas de quienes se suponía que eran sus amigos.
- Anomalisa. Una sola oportunidad había de ver la última película de Vharlie Kaufman, en la cual se mete con temas que ya trató, pero a través del stop motion. El resultado es hermoso, desolador, agridulce.
- Me and Earl and the dying girl. Sí, me gusta el cine norteamericano indie, por si no se dieron cuenta las cinco películas provienen de ahí. Esta película suele ser comparada con "The fault in our stars" pero lo cierto es que salvo que tiene como protagonista a unos adolescentes, y que ella tiene cáncer, es bastante distinta. Más divertida, original y además con mucho amor por el cine. Sí, en algún momento se llora. En mi último fin de semana en Mar del Plata incluso me compré el libro y en menos de 24 hs ya lo había terminado.
Una foto publicada por Jessica Johanna (@enjoyjessica) el
Por último, Mar del Plata durante el festival es también sinónimo de encuentro con amigos. A veces incluso los veo más allá que acá. También es viajar con alguna amiga (este año no fui con quien sí los años anteriores, y la que vino iba al festival por primera vez y eso estuvo bueno).
Y sí, algo de arena, sol y mar. Aunque siempre llevo a pasear la bikini (nunca me animo a ponérmela), no importa que algún día sí esté para meterse al mar.
Cuando me quise dar cuenta, se me había terminado y tocaba volver. Los recuerdos siempre quedan afortunadamente.
Mar del Plata, te veo el año que viene.
25 septiembre 2015
Crónica de mi amor por David Foenkinos
Hace unos años, cuando recién empezaba a escribir sobre cine, al menos de modo oficial (desde unos años antes lo hacía en este mismo blog), una de las primeras funciones de prensa a la que asistí (creo que fue la segunda) fue la de una película francesa que por aquel entonces sólo sabía que estaba protagonizada por Audrey Tautou, uno de los rostros actuales franceses más conocidos por el mundo. La película en cuestión era La Delicattesse, que resultó ser una comedia romántica con un tono tierno y bastante original. El texto que salió de allí lo pueden encontrar acá.
Al poco tiempo, semanas quizás, me sorprendí al encontrar el libro seguramente en algún Yenny o alguna cadena por el estilo. Y cuando lo leí quedé fascinada con lo lindo que era, cómo una historia trágica se iba convirtiendo en algo tan bonito. Me gustaba especialmente el modo en que estaba estructurado, con acotaciones "aleatorias" (a simple vista, porque en realidad nada es aleatorio) sobre otros libros mayormente pero también sobre otras cosas, incluso películas, que terminaban de aportarle algo distinto, original al libro.
Cuando un tiempo después, no tengo mucha noción del paso del tiempo así que no tengo idea de cuánto puede haber pasado, probablemente un año, encontré otro libro del mismo escritor, apenas leí de qué se trataba y me lo llevé sin dudar. Me lo devoré. Se trataba del que hoy es uno de mis libros de cabecera, "Estoy mucho mejor", del que ya he escrito por estos pagos. Probablemente el libro que más he subrayado en la vida.
Como allí mismo escribía, "Lennon" me supo mirar desde alguna vidriera y tampoco pude resistirme. Lo cierto es que, para variar, también me gustó mucho. No sólo me permitió conocer a una figura mítica de la historia de la música, sino que también sabía estar narrado de manera original (esta vez en primera persona a través de unas pocas sesiones de terapia a las que asiste el protagonista) sino que seguía siendo una lectura amena y optimista.
Y este mes aparece en las novedades de mi página de inicio un post de Alfaguara (la editorial que los publica acá) con los lanzamientos de septiembre y vuelvo a encontrarme con su nombre. No sabía de qué iba su libro, titulado simplemente "Charlotte". Leo la sinopsis. Sé entonces que me voy a encontrar con una historia triste. Al fin y al cabo ya sé cómo va a terminar. Lo empiezo. Me sorprendo nuevamente por el modo en que está escrito, otra vez distinto, con frases cortas de no más de una línea, puntos apartes, casi como si fuera poesía pero no lo es, es una narración en prosa pero con más pausas de las que uno acostumbra. Esas pausas las explica el propio escritor que no teme introducirse en su propia novela, son como respiros. Porque esta vez el Foenkinos no es aquel escritor de historias alegres, y termino la primera parte del libro con lágrimas en los ojos.
Hace una semana, o quizás dos, o quizás entre una semana y dos, que me enteré de casualidad (creo que por el twitter de Les Inrockuptibles) que David Foenkinos venía a la Argentina. Ni siquiera conocía FILBA. Pero averigüé dónde iba a estar y allí fui. Anoche, a la proyección de "La delicadeza" en la Alianza Francesa. Y hoy, a La Abadía, donde estuvo dando una charla junto a otra escritora, de Nueva Zelanda. Así que cambié de cartera, agarré una más grande y metí mis cuatro ejemplares de los libros escritos por él con la esperanza de que me los firmara. Y así fue. Y sus dedicatorias son casi tan tiernas como sus libros.
Me di el gusto. Además es muy simpático y agradable, tanto como sus libros podrían hacerlo suponer. Me quedarán por leer el resto de sus libros, no editados acá. Y algunos en inglés, ya que de francés no sé nada. Por suerte, Book Depository puede ayudarme con algunos al menos.
Una foto publicada por Jessica Johanna (@enjoyjessica) el
Al poco tiempo, semanas quizás, me sorprendí al encontrar el libro seguramente en algún Yenny o alguna cadena por el estilo. Y cuando lo leí quedé fascinada con lo lindo que era, cómo una historia trágica se iba convirtiendo en algo tan bonito. Me gustaba especialmente el modo en que estaba estructurado, con acotaciones "aleatorias" (a simple vista, porque en realidad nada es aleatorio) sobre otros libros mayormente pero también sobre otras cosas, incluso películas, que terminaban de aportarle algo distinto, original al libro.
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Cuando un tiempo después, no tengo mucha noción del paso del tiempo así que no tengo idea de cuánto puede haber pasado, probablemente un año, encontré otro libro del mismo escritor, apenas leí de qué se trataba y me lo llevé sin dudar. Me lo devoré. Se trataba del que hoy es uno de mis libros de cabecera, "Estoy mucho mejor", del que ya he escrito por estos pagos. Probablemente el libro que más he subrayado en la vida.
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Como allí mismo escribía, "Lennon" me supo mirar desde alguna vidriera y tampoco pude resistirme. Lo cierto es que, para variar, también me gustó mucho. No sólo me permitió conocer a una figura mítica de la historia de la música, sino que también sabía estar narrado de manera original (esta vez en primera persona a través de unas pocas sesiones de terapia a las que asiste el protagonista) sino que seguía siendo una lectura amena y optimista.
Y este mes aparece en las novedades de mi página de inicio un post de Alfaguara (la editorial que los publica acá) con los lanzamientos de septiembre y vuelvo a encontrarme con su nombre. No sabía de qué iba su libro, titulado simplemente "Charlotte". Leo la sinopsis. Sé entonces que me voy a encontrar con una historia triste. Al fin y al cabo ya sé cómo va a terminar. Lo empiezo. Me sorprendo nuevamente por el modo en que está escrito, otra vez distinto, con frases cortas de no más de una línea, puntos apartes, casi como si fuera poesía pero no lo es, es una narración en prosa pero con más pausas de las que uno acostumbra. Esas pausas las explica el propio escritor que no teme introducirse en su propia novela, son como respiros. Porque esta vez el Foenkinos no es aquel escritor de historias alegres, y termino la primera parte del libro con lágrimas en los ojos.
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Hace una semana, o quizás dos, o quizás entre una semana y dos, que me enteré de casualidad (creo que por el twitter de Les Inrockuptibles) que David Foenkinos venía a la Argentina. Ni siquiera conocía FILBA. Pero averigüé dónde iba a estar y allí fui. Anoche, a la proyección de "La delicadeza" en la Alianza Francesa. Y hoy, a La Abadía, donde estuvo dando una charla junto a otra escritora, de Nueva Zelanda. Así que cambié de cartera, agarré una más grande y metí mis cuatro ejemplares de los libros escritos por él con la esperanza de que me los firmara. Y así fue. Y sus dedicatorias son casi tan tiernas como sus libros.
Una foto publicada por Jessica Johanna (@enjoyjessica) el
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Me di el gusto. Además es muy simpático y agradable, tanto como sus libros podrían hacerlo suponer. Me quedarán por leer el resto de sus libros, no editados acá. Y algunos en inglés, ya que de francés no sé nada. Por suerte, Book Depository puede ayudarme con algunos al menos.
04 septiembre 2015
Sueño
Anoche tuve un sueño extraño que paso a describir en cuanto me acuerdo. Como siempre pasa con los sueños, imposible recordarlos con mucha exactitud y, al menos eso hago yo cuando alguno me llama mucho la atención o me fascina, comienzo a llenar huecos con productos de mi imaginación hasta tal punto de no saber distinguir qué soñé y qué inventé.
Veía en las noticias, por twitter y luego por la televisión, que Keira Knightley y Adam Levine habían muerto. Creo, o inventé quizás, que era por la caída de un avión.
Lo primero que pensaba yo era en lo mucho que me costaba caer en que una de las actrices que más me gustan, y de quien he visto casi todas sus películas, ya no iba a estar más. Las redes sociales parecían estar más conmovidas y shockeadas por lo de Adam Levine.
Pero entonces después la gente comienza a atar cabos y se termina descubriendo que eran amantes. Sí, mis sueños son extraños. La cuestión es que mi pobre Keira además de estar muerta ahora era centro de insultos y críticas por lo que había hecho. Como siempre, la mujer es la culpable en estos casos.
Bueno, ya no sé qué parte de mi sueño fue realmente un sueño y cuál, más inconscientemente que de otro modo, fui llenando yo.
Tampoco quiero imaginarme las cosas que pensaría un psicólogo (a la terapia no me le he animado) de las cosas que sueño (¿y de las que pienso? peor).
07 julio 2015
Discos que merecen ser escuchados muchas veces
Entre mis preferidos y los que más he escuchado:
The Velvet Underground & Nico
Ultraviolence - Lana del Rey
IRM - Charlotte Gainsbourg
Electra Heart - Marina and the diamonds
Oh, inverted world - The shins
Room on fire - The Strokes
Bedtime stories - Madonna
The next day - David Bowie
El amor después del amor - Fito Páez
21 - Adele
Canción animal - Soda Stereo
To lose my life - White Lies
Y algunos soundtracks que también merecen ser escuchados una y otra y otra vez
Velvet Goldmine
Begin again
High fidelity
Garden State
Closer
The virgin suicides
Almost Famous
The life aquatic with Steve Zissou
Y ambas listas podrían ser interminables pero me detengo acá.
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30 junio 2015
Y así decido empezar mi journal...
Me gusta escribir. No es novedad. Y si bien últimamente he decidido escribir mucho en formato digital (y cuando digo mucho realmente quiero decir mucho pero también es cierto que escribo más que nada para mí y nadie más que yo), siempre amé escribir a mano.
Tengo cantidad enorme de cuadernos que me compré sólo porque eran bonitos y la mayoría están sin uso porque ya no se me ocurre en qué usarlos. Y amo los artículos de librería por lo que cada dos por tres salgo de Librerías Levalle (me gusta porque es como un shopping, aunque sólo me gustan cuando no me preguntan los vendedores constantemente qué estoy buscando, sobre todo porque nunca busco nada en particular) con una bolsita llena de biromes, marcadores, lápices de colores y alguna cosa más.
Hace poco mi novio me regaló, como para inspirarme a escribir, la Antiagenda de Keri Smith. La verdad es que nunca había comprado nada de ella porque en general me parecen un poco estúpidas sus propuestas (bueno, sabía más que nada de Wreck this journal y no me interesaba en lo absoluto aunque después descubrí que tiene muchas cosas y puede que alguna otra me interese un poquito). Lo cierto es que es una divertida manera de escribir, a veces cosas profundas e importantes (me sirvió como desahogo en un momento reciente que tuve de crisis -una de mis tantas) y otras más intrascendentes o aleatorias, como listas de cosas. Y además su diseño es tan bonito que me permite hacer otra de las cosas tontas que me gusta hacer: colorear.
Pero como últimamente no sé por qué me he sentido más inspirada que de costumbre, y tenía un bellísimo cuaderno lata que me compré como producto de uno de mis tantos impulsos, decidí que era hora de empezar mi diario.
No es mi primero y seguramente no será el último, pero hace muchísimo que no escribo oficialmente en un diario. Sí llevo siempre un cuadernito conmigo por si a veces estoy fuera de casa y necesito escribir, pero esos cuadernitos terminan siendo un rejunte de notas sin mucho sentido entre sí.
Así que hoy me propongo empezar este diario y ser constante, algo que en mi vida me cuesta y mucho, quizás por lo rápido que cambio de opinión o que me aburro de las cosas. Y lo firmo acá por escrito así en caso de abandonarlo cuando entré a leer esto me sienta mal, como cada vez que leía las resoluciones que hacía a fin de año (que decidí dejar de hacer y listo) y nunca las había cumplido.
Este es el viaje que empiezo hoy.
03 junio 2015
#NiUnaMenos

Hace varias semanas leí algo que me impactó. En una nota sobre un nuevo libro, No te mueras por mí, incluían extractos del material que el libro presenta: ni más ni menos que cartas ante muchos ojos de amor que en realidad esconden obsesiones enfermizas que derivaron en muertes o situaciones cercanas a ellas. Hablo de la violencia de género que nos sitúa frente a personas que nos cosifican, nos tratan de mero objeto sexual, nos juzga por la cantidad de parejas sexuales que podemos o no haber tenido, y nos define lo corta de una minifalda.
Da escalofríos leer esos escritos, aún más al conocer la historia que vino después. Y este libro, que surge de Perú, es sólo uno de los ejemplos de lo que la violencia de género está engendrando. En nuestro país morimos cada 30 hs. Hoy se dice basta.
"El opresor no sería tan fuerte si no tuviese cómplices entre los propios oprimidos"
Simone de Beauvoir.
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19 mayo 2015
Entrada de diario #2

No sé por qué me acordé de una chica que conocí una vez, en un infierno de lugar, aunque ni siquiera recuerde cómo se llamaba ella. No sé si hoy estará viva tampoco, no me imagino qué habrá sido de muchas de las chicas que entraron y salieron de ese lugar. La cuestión es que recordé algo que contó una vez.
Dijo que había hecho un curso de enfermería para aprender a sacar sangre. En realidad, a sacarse sangre. Mientras algunos se cortan, otros se drogan o tienen sexo de manera indiscriminada, ella encontró en sacarse sangre su modo de lastimarse.
Y no puedo evitar pensar en lo simbólico. La sangre como fuente de la vida. ¿Sacarse sangre sería como sacarse poco a poco la vida? ¿Sería matarse lentamente?
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18 mayo 2015
Entrada de diario #1
Estoy sentada desde hace más de una hora en un Starbucks. Comí algo y ahora bebo café. Y leo a John Green. A mi lado, la ventana. Hay una chica que reparte volantes. No sé de qué son. Le deben aceptar uno de cada veinte o menos. Y ella sigue con una sonrisa amable siendo rechazada múltiple cantidad de veces. Yo no podría soportar tanto rechazo. Me dan ganas de pasar por enfrente sólo para recibirle alguno. Recuerdo que mi madre una vez me dijo que siempre acepta los folletos o volantes que le den, porque siempre se imagina que podría ser alguna de sus hijas (podríamos haber sido, ya estamos lejos cada una de su primer trabajo y sólo una de ellas, no yo, claramente, pasó por ese). Y desde entonces, yo también.
17 mayo 2015
Wild
"You could. You should. Believe me, if I can do this, anyone can".
Tengo como fantasía, como asignatura pendiente, como algo que necesito cumplir pero no sé realmente cuándo tenga las bolas suficiente para hacerlo (me permito esa expresión porque me rememora a otra frase del libro de Cheryl Stray: "I'm a free spirit who never had the balls to be free"). Y es la de irme, de viaje, sola. Lejos si es posible, pero ¿cómo aventurarme a irme lejos sola si nunca lo hice siquiera acá más cerca? ¿Si hasta preguntar una dirección en la calle me da terror? No lo sé, no sé cómo, pero siento que tiene que suceder y me odio un poco a mí misma por no haberlo hecho ya.
Para el colmo, en otro blog que descubrí recientemente (es de la misma autora que el que menciono uno de los post anteriores, por lo que los descubrí en conjunto prácticamente) leo un post que me está diciendo que no es imposible. ¿Ni siquiera para mí? Que siempre muero de miedo y de vergüenza.
Tengo como fantasía, como asignatura pendiente, como algo que necesito cumplir pero no sé realmente cuándo tenga las bolas suficiente para hacerlo (me permito esa expresión porque me rememora a otra frase del libro de Cheryl Stray: "I'm a free spirit who never had the balls to be free"). Y es la de irme, de viaje, sola. Lejos si es posible, pero ¿cómo aventurarme a irme lejos sola si nunca lo hice siquiera acá más cerca? ¿Si hasta preguntar una dirección en la calle me da terror? No lo sé, no sé cómo, pero siento que tiene que suceder y me odio un poco a mí misma por no haberlo hecho ya.
Para el colmo, en otro blog que descubrí recientemente (es de la misma autora que el que menciono uno de los post anteriores, por lo que los descubrí en conjunto prácticamente) leo un post que me está diciendo que no es imposible. ¿Ni siquiera para mí? Que siempre muero de miedo y de vergüenza.


Tomatelo con calma, Jessi. Últimamente te sentís un poco frustrada y estás como desesperada por hacer todo lo que no hiciste hasta ahora. Tranquila, el tiempo dirá, lo importante es que te muevas, no te quedes quieta.
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15 mayo 2015
Otra noche más
Este relato surge a partir de un "juego", una consigna que nos pusimos con mi novio, en la cual paseando por el Museo Provincial de Bellas Artes "Dr. Pedro E. Martínez" (en Paraná, Entre Ríos), en nuestras últimas vacaciones elegimos cada uno una obra para el otro. Esa imagen tenía que funcionar como disparador para un relato que escribiéramos. Mi novio eligió esta para mí:
Y yo escribí lo siguiente:
Otra noche más
Otra noche más. Abril se cepillaba su cabello frente al espejo de su cómoda. Lo hacía de manera mecánica, no porque su cabello necesitara ser cepillado aún. Esperaba. Ya estaba vestida (o casi), esperando a que el reloj marcara el momento de comenzar.
En punto golpearon la puerta y, sin esperar un "adelante", entró Ricardo. Se paró detrás de Abril y la miró a través del reflejo del espejo. "Estás hermosa", le dijo casi en un susurro y besó suavemente su frente. Ella le creyó, como le creía cada noche. No porque se creyera hermosa, el tiempo y las experiencias comenzaban a hacerse notar en su rostro y en su cuerpo, sino porque sabía que así la veía él.
"¿Ya estás lista?", le preguntó y Abril asintió en silencio. Ricardo se retiró sin decir más. La puerta se cerró y ella se puso perfume en el cuello. Apoyó el frasco en el mismo momento en que golpearon la puerta. "Adelante", dijo ella y la puerta se abrió y entró un hombre al que aún no miraba, todavía con sus ojos puestos en la imagen que le devolvía el espejo. No se moría por saber, en cierto modo ya lo sabía. Eran todos parecidos. En su mayoría, hombres mayores, casados, pagando para que juegues a interpretar un personaje, para que les hagas creer aunque sea por un rato que son deseados y que tienen el control sobre una.
Serían varios así esta noche. Todavía era temprano y quedaba mucho trabajo por hacer. Abril cerró los ojos y cuando los abrió era otra persona. Ahora sí estaba lista para otra noche más.
*****
Confieso que me inspiré en algo que escribí hace mucho tiempo (algo que empecé a escribir pero nunca terminé, una constante en mi vida), digamos que utilicé ese mismo universo, y a esos mismos personajes.
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13 mayo 2015
Escapes
Con esta frase (de uno de los cuatro libros que tengo de Alberto Fuguet, ¿quién iba a decir que iba a leerlo tanto, aunque todavía no haya terminado todos?) y una idea robada del post de Escribir.me, un blog que descubrí recientemente y me estaría gustando mucho, escribo algunas de las cosas que hago cuando necesito escaparme:
Bueno, antes que nada, las que cita Fuguet en su libro "Missing (una investigación)": cine, escribir, leer. Mis tres métodos preferidos de escape. Podría citar también una película que vi en el último BAFICI, "The Royal Road" (porque soy citadora compulsiva) donde su protagonista lo resume así: "All I want to do is read novels and go to the movies". Otros:
* Salir a merendar. Sola. Decidir que hoy me merezco, sin importar calorías (odio que me estén importando cada vez menos, mejor dicho, me corrijo, que esté queriendo creer que me afectan menos de lo que me afectan realmente), algo bien rico.
* Ir de compras. Sí, seré superficial, materialista, llámenme como gusten, pero la sensación de llegar a tu casa con una o más cosas nuevas y ya pensar en estrenarlas es algo que me permite olvidarme un ratito de cualquier cosa que pudiera estar haciéndome mal.
* Los abrazos de mi novio. Suena a cliché, suena cursi, y un poco me odio a mí misma por hacerlo, pero es así, son mi casa, donde me siento protegida.
* Cerrar los ojos y fantasear. Con cualquier cosa. Generalmente, duh, escapar. Con salir un día de mi casa y no llegar nunca a mi trabajo. No puedo evitar preguntarme, ¿cuánto tiempo pasaría hasta que comenzaran a preguntar por mí? ¿En qué momento se daría cuenta mi novio de que no le respondí ningún whatsapp?
* Dormir. Y antes de irme a dormir, seguir fantaseando. Pero me gusta la sensación que tengo de que al dormir todos mis problemas y preocupaciones se van a evaporar. No siempre sucede, pero es cierto que muchas lucen peor de noche y al despertar las cosas tienen otro color.
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06 abril 2015
Mi mes favorito
¿Cuál es el motivo por el cual abril es mi mes favorito? No lo sé. Primero, tengamos en cuenta que tiene un bello nombre, quizás mi nombre favorito (no sé si conté acá que tengo una obsesión con ese nombre y que cuando escribo ficción mi protagonista siempre se llama así). Además está enmarcado por el bello otoño en su comienzo, cuando el clima comienza a ser por fin más agradable (mi temperatura ideal es un poco fresca, me gusta tener que abrigarme aunque sea un poco), y las calles de a poco comienzan a teñirse de color ocre. Amo el otoño.
Y también amo el cine. Y en abril veo mucho cine. Desde hace unos años que acudo (y en cantidades) a Les Avant Premieres, en realidad desde que descubrí que existía, cuando estaba en Patio Bullrich. Porque el cine francés está siempre entre mis preferidos. Y este año no veo más de 10 películas porque las restantes ya las vi.
Claro, después está el BAFICI. Ese festival que con los años se torna más popular (supongo que eso es algo bueno) y donde puedo internarme a ver película tras película. Soy tan enfermita que este año hasta me permití tomarme una semana para poder aprovechar la acreditación sobre todo (sino las funciones de prensa no me sirven para nada), lo que la convertirá no en una semana de vacaciones sino que apenas dormiré, porque veré películas desde la mañana (hay funciones a la mañana hasta el domingo!) hasta la noche y además tengo que encontrar tiempo para escribir. En el medio, hacer tiempo comiendo algo rico, ya sea algún lugar de merienda, como Pani o Tea Connection, entre mis preferidos, como de comida.
Ahora también descubrí (bah, descubrir, es la primera edición que hacen acá!) que existe un tal BAIFF. Festival de "Fashion Films", es obvio que quiero ir pero me enteré tarde y se me junta con Les Avant Premieres por lo que tendrá que ser el año que viene.
Disfruto de este mes, me encanta, me deja agotada, sí, pero no me quejo.
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17 marzo 2015
Escapar
A veces sólo necesitamos escapar, supongo.
"I am a free spirit who never had the balls to be free", citando el libro "Wild" y me doy cuenta de que eso me pasa mucho. Quisiera poder irme más lejos, incluso sola, escaparme, pero no me sale, nunca me salió, no sé si me va a salir ser así en algún momento.
También supongo que estoy sufriendo la depresión de estar tan cerca del final de mis vacaciones y saber que me toca volver a un laburo en el que cada vez me hallo menos y donde no soy yo en absoluto.
"I am a free spirit who never had the balls to be free", citando el libro "Wild" y me doy cuenta de que eso me pasa mucho. Quisiera poder irme más lejos, incluso sola, escaparme, pero no me sale, nunca me salió, no sé si me va a salir ser así en algún momento.
También supongo que estoy sufriendo la depresión de estar tan cerca del final de mis vacaciones y saber que me toca volver a un laburo en el que cada vez me hallo menos y donde no soy yo en absoluto.
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24 diciembre 2014
Feliz Navidad
Si bien soy poco fanática de este tipo de celebraciones, siempre es lindo ser testigo de cómo una excusa (quizás, para mí) sirve para reunirnos a todos alrededor de la misma mesa.
Mis mejores deseos para quienes se toman el tiempo de leerme. Y que se vengan cosas lindas para el año que viene.
Mis mejores deseos para quienes se toman el tiempo de leerme. Y que se vengan cosas lindas para el año que viene.
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22 diciembre 2014
¿Resoluciones?
Balances y resoluciones de fin de año, mueran. Las odio y las dejé de hacer (al menos por escrito, no puedo evitar pensarlas, no puedo evitar pensar demasiado) desde hace un tiempo.
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14 noviembre 2014
Cuando se trasciende lo virtual
A mí internet me cambió la vida. En un principio no parecía que fuera para bien. Cuando me pusieron internet en mi casa, tras estar varios años caminando hasta algún cyber (¿todavía existen esos lugares?), no supe cómo manejar de repente tener todo tan accesible. Es incluso aterrador hoy en día para mí pensar en todo lo que hay en ese lugar virtual, la cantidad de información y de personas.
De manera compulsiva (creo ésa que es una de las palabras que mejor me define) me encerraba en mi casa sólo para poder pasar todo el día allí dentro, o sea, enfrente a la computadora. Me alejé de la vida social, mi vida social era ésa, se sucedía ahí dentro de esa caja cuadrada. A veces es más fácil hablar con gente que no conocés. Lo sabe Lisbeth Salander, lo supo Cielo Latini (perdón, acabo de terminar de leer Abzurdah y quizás ese libro me trajo a mi cabeza aquella etapa de mi adolescencia no tan adolescente, porque la mía duró un poco más de lo normal), y lo supe yo y lo deben saber miles de personas más.
Con el tiempo, tras un fallido paso por la facultad en una carrera elegida casi de manera azarosa, decidí estudiar cine. Ése fue el comienzo de algo que todavía no sabía bien qué iba a ser. Lo cierto es que me hice amigas (amigas de verdad, amigas que años después veo seguido y con quienes hablo casi a diario, a diferencia de muchas otras que pasaron antes por mi vida, que eran más bien compañías momentáneas) y descubrí que sí, que mi pasión estaba en el cine. No sabía bien en qué parte, haciendo qué, pero podía refugiarme en una película en lugar de en algún chat o foro con gente tan perdida como uno.
Pero como las cosas siguen avanzando, como la vida, hubo un momento en que todo se unió en un lugar perfecto. Y allí pienso en un blog de cine que una chica a la que apenas estaba empezando a conocer comenzó a escribir, seguramente sin imaginarse en todo lo que derivaría y, sobre todo, que iba a funcionar como punto de encuentro de gente que también necesitaba conectarse de otro modo y más que nada a través del amor por el cine. Y pienso en Cinescalas, blog por el cual conocí a mucha gente que hoy por hoy considero amigos de por vida. Y yo nunca me caractericé por ser una persona muy amistosa.
Y por eso me enorgullece saber que en unas semanas, en ese festival de cine que no sólo cuenta con un prestigio muy importante, sino que se convirtió en una cita obligada para mí año a año, la gente va a poder ser testigo de lo que pasa ahí dentro, al menos una parte de eso, pero lo que más orgullo me da es saber que soy aunque sea una pequeña parte de eso. Y si bien me aterra la idea de verme en pantalla grande, no puedo dejar de imaginarme con la mejor de las sonrisas qué se va a sentir cuando las luces de la sala se apaguen y la pantalla dé lugar a esta película que es mucho más que una película. Me trajo muchas cosas. Ganas de seguir respirando cine, amistades que sé que van a perdurar toda la vida, y una relación que pensé que nunca iba a ser capaz de tener.
De manera compulsiva (creo ésa que es una de las palabras que mejor me define) me encerraba en mi casa sólo para poder pasar todo el día allí dentro, o sea, enfrente a la computadora. Me alejé de la vida social, mi vida social era ésa, se sucedía ahí dentro de esa caja cuadrada. A veces es más fácil hablar con gente que no conocés. Lo sabe Lisbeth Salander, lo supo Cielo Latini (perdón, acabo de terminar de leer Abzurdah y quizás ese libro me trajo a mi cabeza aquella etapa de mi adolescencia no tan adolescente, porque la mía duró un poco más de lo normal), y lo supe yo y lo deben saber miles de personas más.
Con el tiempo, tras un fallido paso por la facultad en una carrera elegida casi de manera azarosa, decidí estudiar cine. Ése fue el comienzo de algo que todavía no sabía bien qué iba a ser. Lo cierto es que me hice amigas (amigas de verdad, amigas que años después veo seguido y con quienes hablo casi a diario, a diferencia de muchas otras que pasaron antes por mi vida, que eran más bien compañías momentáneas) y descubrí que sí, que mi pasión estaba en el cine. No sabía bien en qué parte, haciendo qué, pero podía refugiarme en una película en lugar de en algún chat o foro con gente tan perdida como uno.
Pero como las cosas siguen avanzando, como la vida, hubo un momento en que todo se unió en un lugar perfecto. Y allí pienso en un blog de cine que una chica a la que apenas estaba empezando a conocer comenzó a escribir, seguramente sin imaginarse en todo lo que derivaría y, sobre todo, que iba a funcionar como punto de encuentro de gente que también necesitaba conectarse de otro modo y más que nada a través del amor por el cine. Y pienso en Cinescalas, blog por el cual conocí a mucha gente que hoy por hoy considero amigos de por vida. Y yo nunca me caractericé por ser una persona muy amistosa.
Y por eso me enorgullece saber que en unas semanas, en ese festival de cine que no sólo cuenta con un prestigio muy importante, sino que se convirtió en una cita obligada para mí año a año, la gente va a poder ser testigo de lo que pasa ahí dentro, al menos una parte de eso, pero lo que más orgullo me da es saber que soy aunque sea una pequeña parte de eso. Y si bien me aterra la idea de verme en pantalla grande, no puedo dejar de imaginarme con la mejor de las sonrisas qué se va a sentir cuando las luces de la sala se apaguen y la pantalla dé lugar a esta película que es mucho más que una película. Me trajo muchas cosas. Ganas de seguir respirando cine, amistades que sé que van a perdurar toda la vida, y una relación que pensé que nunca iba a ser capaz de tener.
Hoy más que nunca siento que no estoy sola en esto.
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