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27 octubre 2015

Otro año a la playa para ver cine

En tres días comienza una nueva edición del Festival Internacional de Cine de Mar del Plata. Y por tercer año consecutivo estaré allí cubriendo parte de su grilla para Visión del Cine.

En mis valijas además de mucha ropa (porque además de ser mujer y ser indecisa y llevarme de todo "por si lo quiero usar", el clima extraño hace que no sepa si apostar más a la ropa de invierno o a la de media estación/calorcito) irán libros y cuadernos porque quiero hacer todo en esos diez días. Seguramente, como me pasa todo el tiempo, y como dice Celine, "Hay muchas cosas que quiero hacer y al final no hago nada".

Una foto publicada por Jessica Johanna (@enjoyjessica) el

Ando muy metida en el #journaling (escribir, escribir es mi mejor catarsis) y no quiero dejarlo siquiera durante esos diez días. De libros me llevo el de Ed Wood, "La sangre se esparce rápidamente", y el último que me pedí de David Foenkinos, "Los recuerdos".

En cuanto a lo que más me concierne, el cine, hay más de treinta películas que estoy intentando meter en mi grilla con calzador (me está costando y mucho y no estaría queriendo aceptar dejar ninguna de ellas afuera) y éstas son algunas de ellas: link.

Una foto publicada por Jessica Johanna (@enjoyjessica) el

Nos vemos de nuevo en la playa, arena que apenas piso y sol que nunca me ve con la bikini que llevo a pasear, no importa el calor que pueda hacer algún día. Lo mío es de encerrarme en salas de cine, soy como un vampiro pero mi fuente de vida no es la sangre sino el celuloide. Sí, soy un poco enfermita también.

13 junio 2015

Día del escritor

"Nunca descubriré por qué se escribe ni cómo no se escribe"

Marguerite Duras en su libro "Escribir".

19 mayo 2015

Entrada de diario #2


No sé por qué me acordé de una chica que conocí una vez, en un infierno de lugar, aunque ni siquiera recuerde cómo se llamaba ella. No sé si hoy estará viva tampoco, no me imagino qué habrá sido de muchas de las chicas que entraron y salieron de ese lugar. La cuestión es que recordé algo que contó una vez.

Dijo que había hecho un curso de enfermería para aprender a sacar sangre. En realidad, a sacarse sangre. Mientras algunos se cortan, otros se drogan o tienen sexo de manera indiscriminada, ella encontró en sacarse sangre su modo de lastimarse.

Y no puedo evitar pensar en lo simbólico. La sangre como fuente de la vida. ¿Sacarse sangre sería como sacarse poco a poco la vida? ¿Sería matarse lentamente?

18 mayo 2015

Entrada de diario #1


Estoy sentada desde hace más de una hora en un Starbucks. Comí algo y ahora bebo café. Y leo a John Green. A mi lado, la ventana. Hay una chica que reparte volantes. No sé de qué son. Le deben aceptar uno de cada veinte o menos. Y ella sigue con una sonrisa amable siendo rechazada múltiple cantidad de veces. Yo no podría soportar tanto rechazo. Me dan ganas de pasar por enfrente sólo para recibirle alguno. Recuerdo que mi madre una vez me dijo que siempre acepta los folletos o volantes que le den, porque siempre se imagina que podría ser alguna de sus hijas (podríamos haber sido, ya estamos lejos cada una de su primer trabajo y sólo una de ellas, no yo, claramente, pasó por ese). Y desde entonces, yo también.

15 mayo 2015

Otra noche más

Este relato surge a partir de un "juego", una consigna que nos pusimos con mi novio, en la cual paseando por el Museo Provincial de Bellas Artes "Dr. Pedro E. Martínez" (en Paraná, Entre Ríos), en nuestras últimas vacaciones elegimos cada uno una obra para el otro. Esa imagen tenía que funcionar como disparador para un relato que escribiéramos. Mi novio eligió esta para mí:


Y yo escribí lo siguiente:

Otra noche más

Otra noche más. Abril se cepillaba su cabello frente al espejo de su cómoda. Lo hacía de manera mecánica, no porque su cabello necesitara ser cepillado aún. Esperaba. Ya estaba vestida (o casi), esperando a que el reloj marcara el momento de comenzar.

En punto golpearon la puerta y, sin esperar un "adelante", entró Ricardo. Se paró detrás de Abril y la miró a través del reflejo del espejo. "Estás hermosa", le dijo casi en un susurro y besó suavemente su frente. Ella le creyó, como le creía cada noche. No porque se creyera hermosa, el tiempo y las experiencias comenzaban a hacerse notar en su rostro y en su cuerpo, sino porque sabía que así la veía él.

"¿Ya estás lista?", le preguntó y Abril asintió en silencio. Ricardo se retiró sin decir más. La puerta se cerró y ella se puso perfume en el cuello. Apoyó el frasco en el mismo momento en que golpearon la puerta. "Adelante", dijo ella y la puerta se abrió y entró un hombre al que aún no miraba, todavía con sus ojos puestos en la imagen que le devolvía el espejo. No se moría por saber, en cierto modo ya lo sabía. Eran todos parecidos. En su mayoría, hombres mayores, casados, pagando para que juegues a interpretar un personaje, para que les hagas creer aunque sea por un rato que son deseados y que tienen el control sobre una.

Serían varios así esta noche. Todavía era temprano y quedaba mucho trabajo por hacer. Abril cerró los ojos y cuando los abrió era otra persona. Ahora sí estaba lista para otra noche más.

*****

Confieso que me inspiré en algo que escribí hace mucho tiempo (algo que empecé a escribir pero nunca terminé, una constante en mi vida), digamos que utilicé ese mismo universo, y a esos mismos personajes.

13 mayo 2015

Escapes


Con esta frase (de uno de los cuatro libros que tengo de Alberto Fuguet, ¿quién iba a decir que iba a leerlo tanto, aunque todavía no haya terminado todos?) y una idea robada del post de Escribir.me, un blog que descubrí recientemente y me estaría gustando mucho, escribo algunas de las cosas que hago cuando necesito escaparme:

Bueno, antes que nada, las que cita Fuguet en su libro "Missing (una investigación)": cine, escribir, leer. Mis tres métodos preferidos de escape. Podría citar también una película que vi en el último BAFICI, "The Royal Road" (porque soy citadora compulsiva) donde su protagonista lo resume así: "All I want to do is read novels and go to the movies". Otros:

* Salir a merendar. Sola. Decidir que hoy me merezco, sin importar calorías (odio que me estén importando cada vez menos, mejor dicho, me corrijo, que esté queriendo creer que me afectan menos de lo que me afectan realmente), algo bien rico.

* Ir de compras. Sí, seré superficial, materialista, llámenme como gusten, pero la sensación de llegar a tu casa con una o más cosas nuevas y ya pensar en estrenarlas es algo que me permite olvidarme un ratito de cualquier cosa que pudiera estar haciéndome mal.

* Los abrazos de mi novio. Suena a cliché, suena cursi, y un poco me odio a mí misma por hacerlo, pero es así, son mi casa, donde me siento protegida.

* Cerrar los ojos y fantasear. Con cualquier cosa. Generalmente, duh, escapar. Con salir un día de mi casa y no llegar nunca a mi trabajo. No puedo evitar preguntarme, ¿cuánto tiempo pasaría hasta que comenzaran a preguntar por mí? ¿En qué momento se daría cuenta mi novio de que no le respondí ningún whatsapp?

* Dormir. Y antes de irme a dormir, seguir fantaseando. Pero me gusta la sensación que tengo de que al dormir todos mis problemas y preocupaciones se van a evaporar. No siempre sucede, pero es cierto que muchas lucen peor de noche y al despertar las cosas tienen otro color.

18 febrero 2015

La importancia de escribir


Gracias a esa necesidad de escribir de Elizabeth Wurtzel es que somos afortunados de poder leer su gran libro autobiográfico que es Prozac Nation. En él escribe, casi al finalizarlo: "When I finally have to explain my motives for writing this book, it really does come down to wanting to feel less lonely in this lonely feeling".


También en palabras de mi querida Lana del Rey, lo importante de poder sentarte a escribir.

Mientras tanto, yo sigo escribiendo. Para mí, porque no puedo evitarlo. Porque es mi modo de catarsis. No necesito que nadie me lea, necesito leerme yo y quizás con el tiempo entenderme.

30 julio 2014

Uninspired.

Estoy como bloqueada. Hace varios días que no tengo ganas de escribir. Nada. Me la paso perdiendo el tiempo frente a la pc.


Sólo me estoy obligando a escribir aquellas cosas que siento que son como una obligación (yo me las tomo así, porque sino no las hago), que tiene que ver con algunas críticas de cada semana. Y eso ya me está costando bastante.

13 septiembre 2013

En busca del final feliz.


Hoy me permito recomendarles un libro para aquellos que aún no saben de su existencia. Se presentó oficialmente el martes, y en el blog correspondiente encontrarán más sobre ello.

Yo me voy a dedicar a contarles por qué creo que deberían leerlo. "Démosle un buen final a esta historia" recopila algunos de los cientos de post que Milagros ha escrito en su blog de cine para LNOL. Un blog que se tornó más y más personal y que logró tener su propia comunidad.

En los posts en cuestión, ella deja el corazón. Películas, canciones, libros y anécdotas de la vida cotidiana se fusionan de manera sensible en textos inolvidables. Más que un libro para quien disfruta del cine, un libro para quien lo siente, para quien el cine es parte fundamental de su vida.


Lo leen y después me cuentan.

13 junio 2013

Día del escritor

Hoy se celebra en nuestro país el Día del Escritor. Y para festejarlo (?) dejo fragmento del libro que estoy leyendo actualmente, "París Era Una Fiesta", de Ernest Hemingway, mítica figura de la literatura



Bueno, pensé, así me salen los cuentos ahora, que nadie los entiende. Si algo hay seguro, es esto. El hecho cierto es que nadie se interesa por mis cuentos. Pero un día llegarán a entenderlos, como pasa siempre con la pintura. Sólo hace falta tiempo, y sólo hace falta confianza.



10 abril 2013

La voz de una generación

Creo que puedo ser la voz de mi generación, bueno, al menos de una generación.


¿Por qué nos gusta Girls? ¿Por qué la queremos a Lena/Hannah?

Las "chicas" son jóvenes que todavía intentan encontrarse a sí misma, saber qué quieren, crecer y entender el mundo en el que están. Luchan día a día contra el mundo y contra ellas mismas. Asumir responsabilidades, desligarse de los padres, aprender a no caerse después del fin de una relación, descubrir su vocación y poder hacer lo que les gusta aún cuando tienen un deadline que las aterroriza... y vivir. Pero siguen siendo chicas, inmaduras, espontáneas, impulsivas.

Quizás porque rondan mi edad y porque a veces me siento igual de perdida que ellas. Porque aún vivo con mi madre, hace años que no tengo una relación estable y gasto más de lo que gano, siendo un desastre total con mis finanzas, porque en el fondo sé que en la calle no me voy a quedar. Porque si me hablan de hijos o matrimonio huyo despavorida. Porque a veces no termino de saber qué quiero, o cómo hacer para lograrlo.

Hannah se convirtió en alter ego, en referente, seguramente de más de una. Con sus kilitos demás y sus innumerables escenas humillantes. Y aunque a veces no podamos comprender por qué tras conseguir lo que quería con Adam (que sea su novio) luego decide terminar todo incluso llamando a la policía. Tal vez porque una misma nunca sabe de lo que es capaz hasta que no sabe cómo actuar. Pero Hannah encontró a su Adam, lo perdió, pero como dijo él mismo en ese hermoso final de temporada que nos regaló Judd Apatow, "yo siempre estuve aquí". Y es que así fue, Adam nunca se fue, o sí, se alejó, pero no por motus propio. Él hubiese estado siempre ahí, junto a Hannah, molestándola, cargoseándola, histeriqueándole, y sometiéndola en la cama. Porque si algo había entre Adam y Hannah era entendimiento. Aunque ellos no se dieran cuenta, se entendían. Por eso no funcionan de otro modo. Adam no funciona con otra "chica bonita y perfecta". Adam necesita a Hannah. Y Hannah, devastada por un deadline que no logra cumplir y que hace traer un TOC que parecía haber quedado atrás de vuelta, necesita cortarse el pelo en medio de su crisis y luego pedir ser rescatada. Aunque no lo diga textualmente, ése es el llamado que le hace a Adam, un llamado de emergencia. Y él lo capta inmediatamente. "Siempre estuve aquí".


Y es un gran final de temporada, no sólo por ese reencuentro, sino porque quiere decir que todavía Hannah no maduró, no pudo hacerse por sí misma, y podremos seguir siendo testigos de sus intentos en la próxima temporada.

07 enero 2012

El arresto de la condesa

Inspirada en colores y sensaciones llegué a esto. A veces pienso mucho en ella. Tengan en cuenta lo escribí hace un tiempo. Bueno, año y medio, dos, no me acuerdo.


Las paredes del castillo Bathory son de piedra de color gris oscuro. Escasas ventanas y torres cuadradas. El pasto del jardín del castillo se encuentra totalmente seco, casi como quemado, de un color marrón, medio amarillento. El cielo está nublado, parece que va a llover. Las nubes, en gran cantidad, parecen una sola gigantesca de varios tonos de grises. A lo lejos se divisa el bosque, árboles delgados pero muy altos. Su verde es un verde amarronado, oscuro, apagado. La puerta trasera del castillo se abre y aparece la condesa. Su rostro de tez pálida contrastando con el negro de su cabello largo y ondulado luce preocupado, desesperado, nervioso. El vestido, rojo pasión, largo hasta el piso, encorsetado y con las mangas largas presenta algunas extrañas manchas. Se empiezan a escuchar murmuros que cada vez se tornan más y más fuertes hasta llegar a ser gritos. Erzebet se agarra la cabeza con las manos cubriéndose más que nada los oídos pero sin poder impedir oír el grito del pueblo. Su respiración comienza a acelerarse más y más.

Mira desesperadamente a su alrededor. Aún no han entrado. Pero ahí en frente suyo están sólo algunas de las evidencias que la condenan. Corre alejándose del castillo, hacia el bosque hasta que escucha un fuerte golpe. Se detiene sobresaltada, mira a sus espaldas y de la puerta sale toda la gente furiosa. Junto a ellos, aparece el juez que ordena arrestarla. La condesa, hermosa y de rostro jovial, deja caer una lágrima sin resistirse al arrestro. Mientras es llevada hacia el calabozo de su propio castillo, mira atrás y dibuja una pequeña, casi invisible sonrisa en su bello rostro. Las nubes comienzan de a poco a separarse entre sí y dejar pasar el sol lentamente por un pequeño hueco entre ellas, iluminando el vestido de la condesa produciendo un brillo que se apaga cuando entra al castillo y la puerta se cierra.

04 diciembre 2011

Nadie sabe

Que no sabe qué hacer.

Que se encuentra perdida.

Que tiene miedo.

Que extraña.

Que llora.


Vivió escondiéndose tras máscaras, tras corazas. Pero el tiempo pasa y necesita ser ella, así como es, con cada uno de sus defectos. Y que la quieran como tal. Que la soporten aunque sea difícil.

Sueña con el reencuentro que no se da, que no se quiere dar, que probablemente nunca se dé.

Fantasea, porque en su imaginación, la vida es más agradable.

Y espera, porque en el fondo, tiene esperanzas de que todo mágicamente se dé del modo en que ella lo desea.

24 mayo 2011

Nuestra separación

De uno de los ejercicios en clase salió esto. Y me gustó.

Abril y Mateo vuelven en el auto de vacaciones. Ambos en silencio. Mateo maneja con la vista perdida en la ruta. Abril a su lado, con el mate en la mano que jamás toma. Abril prende la radio y suena el tema de Julieta Venegas 'Me Voy' en la parte que canta 'Qué lástima pero adiós'. Mateo apaga la radio y dice 'Qué tema de mierda éste'.

Otra vez el silencio. Mateo le pide un mate a Abril. A lo que ella responde 'Está frío'. Abril mira por la ventana.

Mateo se pone a silbar y Abril lo mira y le dice 'Qué vacaciones de mierda, ¿no?'.

Mateo la mira, baja la velocidad, pone balizas y estaciona. Golpetea el volante y luego mira fijo a Abril. Le pide que se baje. Ella lo mira sin entender y se ríe, pero él permanece serio. Él le repite que se baje. Abril deja de reírse y le pregunta qué le pasa. Él le habla tranquilamente, pidiendo que tome sus cosas y se baje del auto. Ella lo hace riendo nerviosamente, esperando que sea un chiste. Pero ni bien baja, él cierra la puerta, arranca y se va velozmente mientras Abril lo llama a los gritos hasta ver el auto desaparecer a la distancia.

By me, @solqk1 @cosacupcake @morsipi y @beluromeu

26 septiembre 2010

Necesito verte.

Dos palabras. Fue lo único que le escribió.

Ella sonrió cuando las vio sobre la pantalla de su pc. No sabía qué podría querer él. Nunca le hablaba. Pero la miraba. Y con eso, a ella le alcanzaba. Por supuesto que le gustaría que sucedieran muchas cosas más entre ellos, pero lo veía difícil, por no decir imposible.

Quizás ella misma se había puesto una muralla a su alrededor. De manera inconsciente. Había sido lastimada muchas veces. Y si bien tenía ganas de volver a experimentar una relación, algo se lo impedía.

Necesito verte.

Ella no le contestó. Sabía que no era necesario. Que él sabría que ella estaría allí y a esa hora.

Y así fue. Ella llegó y lo vio a él apoyado sobre la pared de esa esquina que guardaba tantas risas y conversaciones entre gente que ella fingía que conocía. Se acercó lentamente, con timidez, quizás un poco de miedo. No dejaban de mirarse hasta que estuvieron muy cerca. Él no le dijo nada. Y sólo la besó. Y a ella se le aflojaron las rodillas. Y él la sostuvo entre sus brazos sin querer ninguno despegar sus labios de los del otro.

De allí se fueron juntos. Sin decirse una palabra. Se entendían mejor con gestos.