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25 diciembre 2015

Los colores de la Navidad


Si bien no le doy tanta importancia a estas festividades no niego que es algo más que una excusa para que la gente se junte (y coma, y se dé regalos). En mi caso, después de la tradicional (y cuasi obligatoria, porque es imposible escaparse de una u otra) reunión, no hago más que pasar el día en casa, tranquila, viendo películas, o leyendo un poco. Algo así como el fin de semana largo que además es.

Una foto publicada por Jessica Johanna (@enjoyjessica) el

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23 diciembre 2015

Resumen 2015

Mi película del año

Mi serie del año

Mi disco del año

Mi libro del año

25 noviembre 2015

Placer culposo

Anna and the French Kiss, de Stephanie Perkins


Es un libro muy de minita, muy obvio, y aun así me encantó. Entre otras cosas, porque su protagonista es una adolescente que sueña con ser crítica de cine (sí, sueña con escribir sobre películas en algún sitio popular y viajar a festivales de cine). Y entre sus directores favoritos aparecen nada menos que Wes Anderson y Sofia Coppola, En realidad es ella su opción favorita.

It’s about isolation and loneliness, but it’s also about friendship. Being exactly what the other person needs. At one point, the girl ask the man, “Does it get easier?” His first reply is “no”, and then “yes”, and then “it gets easier”. And then he tells her, “The more you know who you are, and what you want, the less you thing let things upset you”.Anna and the French Kiss, by Stephanie Perkins.

It’s about isolation and loneliness, but it’s also about friendship. Being exactly what the other person needs. At one point, the girl ask the man, “Does it get easier?” His first reply is “no”, and then “yes”, and then “it gets easier”. And then he tells her, “The more you know who you are, and what you want, the less you thing let things upset you”.

10 noviembre 2015

Sol, arena y mar… y cine

Si me dan a elegir entre playa y cine, elijo cine. En realidad, si me dan a elegir entre casi cualquier cosa y cine, elijo cine. Por suerte, el Festival Internacional de Cine de Mar del Plata comenzó con mucho frío, así que no se me miraba con cara rara por elegir pasarme todo el día de sala en sala. Bueno, por suerte nunca se me ve con cara rara en estos lugares que junta a mucha gente como una. Mis días consistían en levantarme muy temprano para poder ver la Competencia Internacional (después debía encontrar el tiempo para escribir al respecto y lo hice siempre y cumplí muy bien). El resto del día, lo utilizaba a gusto y piacere.

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Había días en que, aun sabiendo que al día siguiente tenía que levantarme temprano, veía películas que comenzaban a la medianoche. Otra cosa que disfruto y mucho de hacer cuando voy a cualquier lado, es comer. Y acá no fue la excepción. Si bien ya conozco mis lugares favoritos (Raza Pancha, La Fonte D'oro, Manolo's entre otros), este año se sumaron las heladerías Lucciano's, que no sólo tenían helados ricos y de sabores poco comunes algunos (como el de mandarina, que probé y me gustó mucho y no es de agua), sino helados hermosos, como el de la foto:

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Podría muy bien hacerme un blog con recomendaciones gastronómicas (en algún momento se intentó con mi novio pero fracasamos en mantenerlo) y acá van los que más me gustaron, sumando el Pizza Bus, donde no sólo hacen rica pizza y las porciones son enormes, sino que comés literalmente arriba de un colectivo.

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(Ese día en la Fonte d'oro me pedí el único de los cafés "raros" que podían gustarme -ya que no me gusta la leche- y era nada menos que una bomba: café, dulce de leche, crema y chocolate)

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(Los panchitacos de Raza Pancha no pueden faltar además, en serio, es un lugar donde se come muy bien y muy barato)

Volvamos al cine, lo importante. Vi unas 28 películas. Repetí una: "The Devil's Candy", que es increíble, una de terror a puro metal, del director de "The loved ones", película que vi en algún momento y me había gustado mucho también, director ya fichado por mí. Me perdí muchas, en especial cine argentino; al dedicarme tanto a la competencia internacional no pude ver casi nada de las otras. Camino a la paz, Paula y Hortensia son las que más me interesaban ver y no pude conseguir. Vi Kryptonita (a las 12 de la noche), que era muy esperada por todos y la vi de casualidad porque cuando saqué la entrada me equivoqué de horario y me di cuenta en el momento y las entradas se agotaron de manera veloz.

Mi top 5 (aunque sin orden específico) de películas del festival es el siguiente:

- Tangerine. La única de la competencia internacional que logró enamorarme. Sí, vi algunas buenas, algunas malas, algunas no tan malas pero demasiado pretensiosas para mi gusto, en fin, de todo, pero ninguna se quedó conmigo como esta, del director de mi querida Starlet.
- The Devil's Candy. Claro, por algo repetí. Es buenísima y en serio.
- Lace crater. Es increíble, tiene como uno de sus protagonistas al fantasma más tierno del cine. Por momentos es bizarra, pero por otros se pone más profunda. A la larga se trata sobre una mina que tiene sexo casual y sin protección (con un fantasma) y a partir de ahí comienza a sufrir las consecuencias, entre otras, las miradas poco afectivas de quienes se suponía que eran sus amigos.
- Anomalisa. Una sola oportunidad había de ver la última película de Vharlie Kaufman, en la cual se mete con temas que ya trató, pero a través del stop motion. El resultado es hermoso, desolador, agridulce.
- Me and Earl and the dying girl. Sí, me gusta el cine norteamericano indie, por si no se dieron cuenta las cinco películas provienen de ahí. Esta película suele ser comparada con "The fault in our stars" pero lo cierto es que salvo que tiene como protagonista a unos adolescentes, y que ella tiene cáncer, es bastante distinta. Más divertida, original y además con mucho amor por el cine. Sí, en algún momento se llora. En mi último fin de semana en Mar del Plata incluso me compré el libro y en menos de 24 hs ya lo había terminado.

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Por último, Mar del Plata durante el festival es también sinónimo de encuentro con amigos. A veces incluso los veo más allá que acá. También es viajar con alguna amiga (este año no fui con quien sí los años anteriores, y la que vino iba al festival por primera vez y eso estuvo bueno).

Y sí, algo de arena, sol y mar. Aunque siempre llevo a pasear la bikini (nunca me animo a ponérmela), no importa que algún día sí esté para meterse al mar.


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Cuando me quise dar cuenta, se me había terminado y tocaba volver. Los recuerdos siempre quedan afortunadamente.

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Mar del Plata, te veo el año que viene.

27 octubre 2015

Otro año a la playa para ver cine

En tres días comienza una nueva edición del Festival Internacional de Cine de Mar del Plata. Y por tercer año consecutivo estaré allí cubriendo parte de su grilla para Visión del Cine.

En mis valijas además de mucha ropa (porque además de ser mujer y ser indecisa y llevarme de todo "por si lo quiero usar", el clima extraño hace que no sepa si apostar más a la ropa de invierno o a la de media estación/calorcito) irán libros y cuadernos porque quiero hacer todo en esos diez días. Seguramente, como me pasa todo el tiempo, y como dice Celine, "Hay muchas cosas que quiero hacer y al final no hago nada".

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Ando muy metida en el #journaling (escribir, escribir es mi mejor catarsis) y no quiero dejarlo siquiera durante esos diez días. De libros me llevo el de Ed Wood, "La sangre se esparce rápidamente", y el último que me pedí de David Foenkinos, "Los recuerdos".

En cuanto a lo que más me concierne, el cine, hay más de treinta películas que estoy intentando meter en mi grilla con calzador (me está costando y mucho y no estaría queriendo aceptar dejar ninguna de ellas afuera) y éstas son algunas de ellas: link.

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Nos vemos de nuevo en la playa, arena que apenas piso y sol que nunca me ve con la bikini que llevo a pasear, no importa el calor que pueda hacer algún día. Lo mío es de encerrarme en salas de cine, soy como un vampiro pero mi fuente de vida no es la sangre sino el celuloide. Sí, soy un poco enfermita también.

11 octubre 2015

Día de cine

No es raro en mí que me encierre un día a ver muchas películas (mi récord fueron 6, y creo que por la duración promedio que tienen no creo que sea posible de superar), pero no siempre sucede que: 1. me acompañen (mis maratones suelen ser en festivales de cine donde hago la mía), 2. sean todas en 3D, un formato que no suele ser mi favorito pero que últimamente se apoderó de las salas de Buenos Aires... Hay que ir con una cabeza y vista muy sanas, supongo, para bancarse seis horas en un solo día en 3d. Pero eso no viene al caso.


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Sí, The Martian, The Walk y Pan fueron las elegidas, películas que no había podido ver antes y, ansiosa como soy, no quise esperar más para hacerlo.

A grandes rasgos, The Martian me gustó bastante y las películas con temáticas especiales tienen que ser muy entretenidas para que no me aburran. Interstellar, adivinarán me pareció innecesariamente rebuscada y aburrida. Pero The Martian cuenta con algo que para mí es un plus: está escrita por Drew Goddard.

The Walk vale más que nada verla en el cine. Estoy segura que en el living de tu casa es bastante olvidable. Es que la historia, la construcción de personajes, es bastante desabrida. En cambio, en el cine se logra generar vértigo, y pone los pelos de punta.

Pan es una película extraña, visualmente desbordante (es Joe Wright, quien con Anna Karenina ya empezó a jugar con esas cosas), rockera (suenan versiones de Nirvana y de los Ramones) y muy divertida, creo que tanto para público infantil como adulto. Esta precuela sobre la historia que todos conocemos se encarga de llenar algunos huequitos (no todos) y presenta personajes muy coloridos, todos logran destacarse.


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En fin, un día de cine, donde no pude evitar traerme un poquito de cine, digamos, literatura y música...

25 septiembre 2015

Crónica de mi amor por David Foenkinos

Hace unos años, cuando recién empezaba a escribir sobre cine, al menos de modo oficial (desde unos años antes lo hacía en este mismo blog), una de las primeras funciones de prensa a la que asistí (creo que fue la segunda) fue la de una película francesa que por aquel entonces sólo sabía que estaba protagonizada por Audrey Tautou, uno de los rostros actuales franceses más conocidos por el mundo. La película en cuestión era La Delicattesse, que resultó ser una comedia romántica con un tono tierno y bastante original. El texto que salió de allí lo pueden encontrar acá.

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Al poco tiempo, semanas quizás, me sorprendí al encontrar el libro seguramente en algún Yenny o alguna cadena por el estilo. Y cuando lo leí quedé fascinada con lo lindo que era, cómo una historia trágica se iba convirtiendo en algo tan bonito. Me gustaba especialmente el modo en que estaba estructurado, con acotaciones "aleatorias" (a simple vista, porque en realidad nada es aleatorio) sobre otros libros mayormente pero también sobre otras cosas, incluso películas, que terminaban de aportarle algo distinto, original al libro.

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Cuando un tiempo después, no tengo mucha noción del paso del tiempo así que no tengo idea de cuánto puede haber pasado, probablemente un año, encontré otro libro del mismo escritor, apenas leí de qué se trataba y me lo llevé sin dudar. Me lo devoré. Se trataba del que hoy es uno de mis libros de cabecera, "Estoy mucho mejor", del que ya he escrito por estos pagos. Probablemente el libro que más he subrayado en la vida.

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Como allí mismo escribía, "Lennon" me supo mirar desde alguna vidriera y tampoco pude resistirme. Lo cierto es que, para variar, también me gustó mucho. No sólo me permitió conocer a una figura mítica de la historia de la música, sino que también sabía estar narrado de manera original (esta vez en primera persona a través de unas pocas sesiones de terapia a las que asiste el protagonista) sino que seguía siendo una lectura amena y optimista.

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Y este mes aparece en las novedades de mi página de inicio un post de Alfaguara (la editorial que los publica acá) con los lanzamientos de septiembre y vuelvo a encontrarme con su nombre. No sabía de qué iba su libro, titulado simplemente "Charlotte". Leo la sinopsis. Sé entonces que me voy a encontrar con una historia triste. Al fin y al cabo ya sé cómo va a terminar. Lo empiezo. Me sorprendo nuevamente por el modo en que está escrito, otra vez distinto, con frases cortas de no más de una línea, puntos apartes, casi como si fuera poesía pero no lo es, es una narración en prosa pero con más pausas de las que uno acostumbra. Esas pausas las explica el propio escritor que no teme introducirse en su propia novela, son como respiros. Porque esta vez el Foenkinos no es aquel escritor de historias alegres, y termino la primera parte del libro con lágrimas en los ojos.

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Hace una semana, o quizás dos, o quizás entre una semana y dos, que me enteré de casualidad (creo que por el twitter de Les Inrockuptibles) que David Foenkinos venía a la Argentina. Ni siquiera conocía FILBA. Pero averigüé dónde iba a estar y allí fui. Anoche, a la proyección de "La delicadeza" en la Alianza Francesa. Y hoy, a La Abadía, donde estuvo dando una charla junto a otra escritora, de Nueva Zelanda. Así que cambié de cartera, agarré una más grande y metí mis cuatro ejemplares de los libros escritos por él con la esperanza de que me los firmara. Y así fue. Y sus dedicatorias son casi tan tiernas como sus libros.


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Me di el gusto. Además es muy simpático y agradable, tanto como sus libros podrían hacerlo suponer. Me quedarán por leer el resto de sus libros, no editados acá. Y algunos en inglés, ya que de francés no sé nada. Por suerte, Book Depository puede ayudarme con algunos al menos.

30 junio 2015

Dos importantes lecciones por Lena Dunham


+ It’s not brave to do something that doesn’t scare you.

+ You’ve learned a new rule and it’s simple: don’t put yourself in situations you’d like to run away from.

29 junio 2015

Si vienes, por ejemplo, a las cuatro de la tarde, comenzaré a ser feliz desde las tres.



Un día como hoy, hace 115 años, nacía Antoine de Saint-Exupéry. Ya lo dije alguna vez, mi primer libro fue "El Principito".

Wes Anderson y la literatura



¿Puede haber combinación más bella? I don't think so.

13 junio 2015

Día del escritor

"Nunca descubriré por qué se escribe ni cómo no se escribe"

Marguerite Duras en su libro "Escribir".

07 junio 2015

Retrato de una adolescente

"Quisiera ir al cine veinte horas por día, así olvido quién soy y por sobre todas las cosas quién fui". 
A simple vista, Abzurdah (libro o película) trata sobre desórdenes alimenticios. Pero sólo cuando se la mira por vez primera y sin prestarle mucha atención. Es cierto que si el libro de Cielo Latini logró hacerse famoso y convertirse en best seller probablemente fue por destapar algo que estaba bastante oculto (la cantidad de blogs y sitios afines donde chicas enfermas se inspiran y apoyan entre ellas y a sus enfermedades) más que por la calidad de la escritura o, incluso, la trama principal, basada en su propia vida, sí. Es que a grandes rasgos, Abzurdah es la historia de una adolescencia (un poco más prolongada de lo normal) caótica, intensa, problemática, tormentosa. A grandes rasgos, como toda adolescencia. A grandes rasgos. Porque también es cierto que no todos los adolescentes terminan autodestruyéndose así, tanto, con elementos filosos, con un ataque al propio cuerpo, con relaciones que sabemos que no funcionan pero que nos obsesionan quizás por ese mismo motivo, de manera consciente o no.


Amores obsesivos. Dudo que exista alguien que alguna vez no haya vivido uno, sin necesidad de volverse loca a causa de uno. Enviar cientos de mensajes intentando sonar lo más cuerda y razonable posible (y darse cuenta mucho después al releerlo que era cualquier cosa menos eso). Creer que si este amor no funciona estamos perdidos de por vida, que nunca se va a volver a amar así, que no va a existir persona capaz de llenar en algún momento aquel vacío. "Los amores juveniles son así. Obsesivos, absolutos: a todo o nada. Lo terrible es que seis años después uno siga comportándose de esa manera", escribe justamente Latini.

Pienso a la adolescencia como algo tan complejo y difícil de experimentar (y explicar y describir), algo que no es una cosa pero tampoco es otra. No somos niños, nos creemos grandes e impunes, pero somos frágiles e inmaduros. Todo duele más en esa época, estamos más susceptibles, y a la vez nos puede cierta curiosidad y llegamos hasta a jugar con fuego. "El peor arrepentimiento es el de las cosas que no nos animamos a hacer" y es horrible la sensación que queda con un "¿qué hubiera pasado si...?". No sé a dónde voy con todo esto, muchas veces no sé a dónde voy. Pero lo cierto es que Abzurdah no me pareció un gran libro (tampoco está muy bien escrito, creo que faltan correcciones) y su protagonista me resultaba bastante irritante durante la mayor parte del relato. Pero así también fui seguro yo alguna vez, insoportable, no sabía lo que quería y tenía que probar las cosas para saber si eran para mí o no.

Había terminado el colegio. Mis padres me demandaban que comenzara una carrera universitaria. Nunca entendí eso: ¿por qué a los diecisiete años tenés que decidir qué querés hacer con tu vida? Muchos de nosotros no lo sabemos. Y yo, a decir verdad, estaba completamente desorientada. A los diecisiete años no estás capacitado para decidir qué querés hacer con tu vida.

Y ahora sale la película y seguramente miles de adolescentes van a ir a ver lo lindo y cool que aparentemente es tener esa edad y dejarse llevar por cada uno de nuestros impulsos. Porque uno puede pensar muchas cosas, en muchos escenarios, pero no siempre llevar a cabo cada una de esas ideas.

La película no tenía buena pinta desde el trailer. Su protagonista me parecía muy inadecuada. Pero de repente voy al cine a sacarme la curiosidad (sí, curiosa, una palabra que me define bastante) y me encuentro con una película más que decente, a la cual sólo le restaría los últimos cinco minutos (que no combina con el resto del film, SPOILER: ese final repentinamente luminoso y esas placas que apuntan a las estadísticas sobre los desórdenes alimenticios sobran) y en la cual incluso su protagonista hace un laburo muy bueno e intenso.


Sigo sin comprarme la historia de una adolescente que por un hombre comienza a lastimarse hasta querer morir, sigo creyendo que eso no lo causa una persona que simplemente un día te rechaza, que en realidad es producto de algo que está escondido dentro de una. Y la película logra reflejarlo también, aunque muchos quieran verlo del modo más sencillo. Retrata la primera parte de la historia con una estética cuidada que pone en evidencia lo lindo que es, sobre todo en esa edad porque son las primeras, la etapa del coqueteo, cuando deja de ser sólo eso y después cuando la unión termina de materializarse. Es fácil sentirse en el cielo cuando todo alrededor nuestro parece tan bello y perfecto. Pero nada lo es y cuánto más lindo es algo es cuando más tenemos que desconfiar. Nadie es perfecto, la perfección no existe, por eso "nunca se es suficientemente flaca" tampoco. "Perfección es una palabra demasiado grande, aunque muchas veces la haya pronunciado con una lejana liviandad; tan grande es que no conocemos su significado en bruto". Y el personaje de Alejo no tarda en comenzar a dar señales negativas, señales que una no quiere ver y que en su mente disfraza. Y el film retrata muy bien toda esa caída en picada de su protagonista que, además de un amor que no la trata como debe, es producto de una familia acomodada, malcriada, a la que los padres nunca terminan de observar, de escuchar lo que realmente tiene para decir. Por eso siempre pensé que echarle la culpa a Alejo y quedarse sólo con eso es algo totalmente perezoso (si no era Alejo iba a ser Cocol -el que la traiciona al comienzo del relato antes de ser consolada por Alejo bajo el nick de Hogweed- o alguno otro, seguro).

Además, ya lo mencioné muy brevemente alguna vez, "Es gracioso lo del fenómeno de Internet. Muchas veces uno llega a conocer mucho más, o quizás a creer que conoce mejor, a un cyber-amigo que a sus propios familiares o amigos": la sensación de sentir que las únicas personas que nos entienden en realidad son aquellas que una no conoce personalmente, si bien esta parte está mejor plasmada en el libro (es cierto que en el cine es más difícil), dentro de lo virtual, donde a la vez no somos nadie, es algo en lo que no es difícil caer una vez que uno se da cuenta de que dentro de esa virtualidad se puede ser más que nunca una misma. Encontrar alguien con quien hablar cuando se siente que no se puede hablar con nadie más de nuestra familia o amigos.

Con Abzurdah sigo teniendo sensaciones encontradas. Me sigue pareciendo un libro escrito de manera mediocre pero, si bien no me parece una historia demasiado original, está contado de manera cruda, es como la propia escritora lo define: un vómito. Está todo ahí puesto, miles de sensaciones y sentimientos y muchos contradictorios entre sí. Y con la película, el punto de vista de Cielo también ayuda (o no, sería para ponerse a discutir) a no condenar actitudes y decisiones equivocadas, al fin y al cabo de todo se aprende. Y no creo que haya necesidad ni de haber tenido un amante quince años más grande, ni de haberte cortado, ni de haberte muerto intencionalmente de hambre con la idea irreal de ser lo más flaca posible, para que uno logre sentirse identificado con la historia. Es la historia de una adolescencia problemática y creo, ojalá me equivoque, que para casi todos es una época problemática.


Si bien Abzurdah se publicó durante mi adolescencia, yo lo leí recién el año pasado. No sé por qué. Me acuerdo cuando salió, recuerdo haber visto y leído entrevistas a Latini, recuerdo que me llamó la atención pero nunca me compré el libro. Quedó ahí. Hasta el año pasado. Como todo, estoy segura de que lo leí en el momento en que lo tenía que leer.

31 mayo 2015

Irás a las ciudades de papel y nunca volverás


(imagen robada de la cuenta de twitter de @queleer)

Terminé de leer "Ciudades de Papel", de John Green. La verdad es que lo empecé sin demasiadas expectativas. Había leído ya un par de novelas suyas y temía que fuera un poco más de lo  mismo. Y si bien en cierta forma lo es, me sucedió especialmente con el último tercio del libro que no pude dejarlo. Sin entrar mucho en detalles, toda la parte del viaje, del road trip, me pareció hermosa.

Quienes leyeron el libro sabrán por qué luego quise leer a otro de mis eternos pendientes: Walt Whitman. Por eso me compré su libro "Leaves of grass".


En "Ciudades de papel", Q lee incontable cantidad de veces "Canto a mí mismo" y líneas de este poema que Margo dejó marcados, para poder encontrarla. 


Un día como hoy nació Walt Whitman. Puede ser un buen día para empezar a leerlo, ¿verdad?

27 mayo 2015

Lux y Trip


En opinión del doctor Hornicker, la promiscuidad de Lux era una reacción normal frente a una necesidad emocional.

-Los adolescentes buscan el amor donde lo encuentran -decía en uno de los mucho artículos que tenía la esperanza de publicar-. Lux confundía el acto sexual con el amor. El sexo se convirtió para ella en sucedáneo del consuelo que necesitaba después de suicidarse su hermana.



Trip Fontaine tenía la discreción natural de los grandes amantes, seductores más importantes que Casanova por el simple hecho de no haber dejado tras de sí doce volúmenes de memorias y porque nadie conoce su identidad.


Extractos que creo que alcanzan para definir a estos dos personajes. Si gustó la película, recomiendo el libro. Y si bien yo llegué a ambos en ese orden, estoy segura de que si gustó el libre, la película no puede decepcionar porque retrata bastante bien, con melancolía pero de manera lo suficientemente fría y distante, a esas jóvenes y la familia asfixiante (especialmente la madre) a la que pertenecen.

Las vírgenes suicidas. Libro escrito por Jeffrey Eugenides. Película dirigida por Sofia Coppola.

18 mayo 2015

Entrada de diario #1


Estoy sentada desde hace más de una hora en un Starbucks. Comí algo y ahora bebo café. Y leo a John Green. A mi lado, la ventana. Hay una chica que reparte volantes. No sé de qué son. Le deben aceptar uno de cada veinte o menos. Y ella sigue con una sonrisa amable siendo rechazada múltiple cantidad de veces. Yo no podría soportar tanto rechazo. Me dan ganas de pasar por enfrente sólo para recibirle alguno. Recuerdo que mi madre una vez me dijo que siempre acepta los folletos o volantes que le den, porque siempre se imagina que podría ser alguna de sus hijas (podríamos haber sido, ya estamos lejos cada una de su primer trabajo y sólo una de ellas, no yo, claramente, pasó por ese). Y desde entonces, yo también.

17 mayo 2015

Wild

"You could. You should. Believe me, if I can do this, anyone can".



Tengo como fantasía, como asignatura pendiente, como algo que necesito cumplir pero no sé realmente cuándo tenga las bolas suficiente para hacerlo (me permito esa expresión porque me rememora a otra frase del libro de Cheryl Stray: "I'm a free spirit who never had the balls to be free"). Y es la de irme, de viaje, sola. Lejos si es posible, pero ¿cómo aventurarme a irme lejos sola si nunca lo hice siquiera acá más cerca? ¿Si hasta preguntar una dirección en la calle me da terror? No lo sé, no sé cómo, pero siento que tiene que suceder y me odio un poco a mí misma por no haberlo hecho ya.

Para el colmo, en otro blog que descubrí recientemente (es de la misma autora que el que menciono uno de los post anteriores, por lo que los descubrí en conjunto prácticamente) leo un post que me está diciendo que no es imposible. ¿Ni siquiera para mí? Que siempre muero de miedo y de vergüenza.


Tomatelo con calma, Jessi. Últimamente te sentís un poco frustrada y estás como desesperada por hacer todo lo que no hiciste hasta ahora. Tranquila, el tiempo dirá, lo importante es que te muevas, no te quedes quieta. 

13 mayo 2015

Escapes


Con esta frase (de uno de los cuatro libros que tengo de Alberto Fuguet, ¿quién iba a decir que iba a leerlo tanto, aunque todavía no haya terminado todos?) y una idea robada del post de Escribir.me, un blog que descubrí recientemente y me estaría gustando mucho, escribo algunas de las cosas que hago cuando necesito escaparme:

Bueno, antes que nada, las que cita Fuguet en su libro "Missing (una investigación)": cine, escribir, leer. Mis tres métodos preferidos de escape. Podría citar también una película que vi en el último BAFICI, "The Royal Road" (porque soy citadora compulsiva) donde su protagonista lo resume así: "All I want to do is read novels and go to the movies". Otros:

* Salir a merendar. Sola. Decidir que hoy me merezco, sin importar calorías (odio que me estén importando cada vez menos, mejor dicho, me corrijo, que esté queriendo creer que me afectan menos de lo que me afectan realmente), algo bien rico.

* Ir de compras. Sí, seré superficial, materialista, llámenme como gusten, pero la sensación de llegar a tu casa con una o más cosas nuevas y ya pensar en estrenarlas es algo que me permite olvidarme un ratito de cualquier cosa que pudiera estar haciéndome mal.

* Los abrazos de mi novio. Suena a cliché, suena cursi, y un poco me odio a mí misma por hacerlo, pero es así, son mi casa, donde me siento protegida.

* Cerrar los ojos y fantasear. Con cualquier cosa. Generalmente, duh, escapar. Con salir un día de mi casa y no llegar nunca a mi trabajo. No puedo evitar preguntarme, ¿cuánto tiempo pasaría hasta que comenzaran a preguntar por mí? ¿En qué momento se daría cuenta mi novio de que no le respondí ningún whatsapp?

* Dormir. Y antes de irme a dormir, seguir fantaseando. Pero me gusta la sensación que tengo de que al dormir todos mis problemas y preocupaciones se van a evaporar. No siempre sucede, pero es cierto que muchas lucen peor de noche y al despertar las cosas tienen otro color.

11 mayo 2015

Las dos caras de Sylvia Plath

Hace poco que me di ese gusto pendiente de la vida que tenía que era leer The Bell Jar, de Sylvia Plath. Hasta el momento había leído a otras escritoras influenciadas por ella, y sólo un par de poesías suyas. Su única novela es un libro agridulce y hermoso, pero que al retratar el avance de la enfermedad mental de su protagonista (en una novela semi autobiográfica, dato no menor) se imprime de un dejo de tristeza. El tema es que más allá de describir, a su manera, esta enfermedad, es imposible en más de un pasaje no sentirse identificada, al menos para quien les escribe.

"¡Qué fácil les parecía tener hijos a las mujeres que me rodeaban! ¿Por qué era yo tan poco maternal y distinta? (...) Si tuviera que atender a un bebé todo el día me volvería loca."


Lo curioso, además, es que en la reciente Feria del Libro, en mi stand favorito siempre allí (Waldhuter), donde siempre hago buenos hallazgos, me apareció otro libro de ella. Que no era de poesía. Sino de dibujos. Si bien no tiene demasiado texto, y no lo terminé de leer porque oficialmente nunca lo agarré (pero ya leí el prólogo escrito por su hija y la primera carta, una muy extensa, de las que le dedica a su marido), todo lo expuesto acá se sitúa en un momento mucho más temprano de su vida, y la Sylvia Plath a la que leemos en sus cartas y sus dibujos, es muy distinta a aquella que pone en la piel de Esther Greenwood (el nombre de la protagonista de su novela).

"Me da tal sensación de paz dibujar; más que la oración, los paseos, más que nada".

Sin duda, uno de los personajes más interesantes que ha dado la literatura fue ella. Y de mis preferidos.

18 febrero 2015

La importancia de escribir


Gracias a esa necesidad de escribir de Elizabeth Wurtzel es que somos afortunados de poder leer su gran libro autobiográfico que es Prozac Nation. En él escribe, casi al finalizarlo: "When I finally have to explain my motives for writing this book, it really does come down to wanting to feel less lonely in this lonely feeling".


También en palabras de mi querida Lana del Rey, lo importante de poder sentarte a escribir.

Mientras tanto, yo sigo escribiendo. Para mí, porque no puedo evitarlo. Porque es mi modo de catarsis. No necesito que nadie me lea, necesito leerme yo y quizás con el tiempo entenderme.

19 enero 2015

Inquebrantable

Si supiera que debo pasar de nuevo por esas experiencias, me mataría.

Finalmente he terminado de leer el libro "Unbroken" escrito por Laura Hillenbrand. Claro, el motivo por el cual decidí hacerlo fue la película que Angelina Jolie dirigió (y aún no veo, la estrenan acá a fin de mes), porque es por esa noticia que pude conocer a Louis Zamperini y de qué iba su historia.

Poco sabía en un principio. Este libro de casi 600 páginas me costó bastante leerlo, no sólo por lo extenso, sino porque por momentos se tornaba reiterativo. Lo que hace Hillenbrand acá es algo parecido a lo que hizo Truman Capote con "A sangre fría", pero una de las cosas en las que falla, es que si bien Capote no se incluye a sí mismo, se percibe un punto de vista, se percibe aunque no esté explícitamente la presencia de alguien más en la historia. Acá no. Hillenbrand cuenta todo en tercera persona, un sinfín de detalles y anécdotas que complementan a la historia pero a veces también la recargan, y un poco te distancia.

Ojo, el libro me ha gustado, aunque me haya tomado un tiempo largo leerlo. Y no sólo eso, sino que es un libro con una historia terrible. Sólo los primeros capítulos, en los que Zamperini está más enfocado en correr que en otra cosa, son livianos, si es que es ésa la palabra. Aun muy avanzada la historia, cuando parece que llegamos a un lugar más luminoso, siguen apareciendo cosas que te dejan mal. Por eso también es un libro difícil de leer todo de corrido, te consume.


Bueno, ahora me resta ver la película. Si bien no escuché ni leí muy buenos comentarios al respecto, confieso que me da un poco de pena que no haya llegado a destacarse en la temporada de premios como muchos y seguramente Angelina confiaban en que iba a suceder. No sé cómo estará contada, pero me aterra la idea de que quiera abarcar todo lo que abarca el libro, es decir, toda la vida de Zamperini, toda una vida, porque es imposible. Creo que si yo fuera ella hubiese decidido enfocarme en la parte más interesante (y terrible, sí) de la historia.

Otro detalle que me gusta es el elenco elegido. Y el que más me llama la atención es este músico llamado Miyavi a quien eligió para ser el villano, apodado "The Bird". Tiene una apariencia interesante y confío plenamente en su performance, aunque sea su primera película.