
Pero no lo voy a hacer. Creo. Sólo porque es el final de una saga que seguí con mucho cariño. Me vi todas las películas, me leí todos los libros, amé y odié a sus personajes, me metí un poco en ese mundo mágico. Ojo, no soy la mayor fanática ni nada por el estilo, simplemente me gustó bastante más allá de que hay películas muy buenas (la de Cuarón es sin dudas mi preferida) y otras más flojitas (léase la cuarta, de Mike Newell y la primera que dirige Yates, La Orden del Phoenix). Los libros me atraparon más que nada por la historia, por ese universo, porque la verdad, J. K. Rowling me parece una escritora un poco mediocre, aunque reconozco ha evolucionado desde su primer librito (¿notaron cómo se han ido extendiendo cada vez más sus entregas).
Y para el colmo, yo me voy al cine cuando comienzan las vacaciones de invierno. Entre eso y que la película es súper taquillera (ya habrán leído todas las noticias, y los números), era imposible que fuera de otro modo. Personalmente odio ir al cine así. Pero bueno. Hice la excepción. No quise esperar más para verla. Me banqué a mil pendejos riéndose de cosas que no eran graciosas (juro que me indignó se rieran cuando Voldemort le pregunta a Lucius '¿Cómo puedes vivir contigo mismo?' y él le contesta 'No lo sé'; esa línea me gustó mucho); aplaudieran porque sus actores preferidos se besaban (aunque algunos, léase Harry Potter y Ginny Weasley -Daniel Radcliffe y Bonie Wright- con una emoción... tono sarcástico on, por supuesto) o porque mataban a una de sus villanas (que encima era uno de mis personajes preferidos!! en manos de un personaje aburrido!!); se la pasaran TODA (¿tanta hambre tenían?) la película comiendo pochoclos o el olor a papafritas de la mina boluda que estaba sentada enfrente mío; que cada dos por tres sonara un celular; que me patearan la butaca desde atrás, etc... Esas experiencias que realmente no me interesan vivir, por eso voy siempre a cines más pequeños, horarios en los que no va nadie.
Ok, era el final de esta saga. La última película (eso si no se les ocurre después hacer no sé, la vida de los hijos de Harry Potter, o una precuela sobre Dumbledore o Snape, esas ideas que por Hollywood rondan todo el tiempo). Que encima no es la adaptación del último libro, sino de la segunda mitad de éste.
Y la verdad, es que la primera parte, me gustó muchísimo. Me pareció que se mantenía muy bien la tensión, se generaban climas, el final te ponía los pelos de punta. Sobretodo teniendo en cuenta que la primera mitad del libro me resultó un poco aburrido y repetitivo, ellos escapándose todo el tiempo.
Con esta segunda pasa al revés. Todo lo interesante estaba acá a nivel argumento. Sin embargo la película se me hizo un poco densa y no me generó emoción alguna (hubo un poco gracias a mi amado y grande Alan Rickman).
SPOILER
Voldemort muere, Harry Potter logró vencer por fin a esta persona de tanto poder, regresa a la escuela, y es como si nada. ¿No acababan de luchar por él? Una lucha que más que nada tiene buenos efectos especiales, sí, está bien hecha. Se mueren un montón de personajes queridos (aunque me molesta que en la pantalla le dieron poquísimo lugar a una historia que a mí me gustaba que era la de Remus -David Thewlis- y Tonks -Natalia Tena-) y simplemente vemos las imágenes así una tras otra como si nada. El personaje de Neville, que se suponía era un poco el héroe, está horriblemente dibujado, medio payayesco.
Y sobre el epílogo ni hablo. Ni hablo porque ya en el libro lo odié. Me pareció tan innecesario y estúpido.
Insisto, la primera estuvo mucho mejor lograda. ¿Quién no se emocionó con la muerte de Dobby?
FIN SPOILER
En fin, me pasa como casi siempre que veo una de estas películas. Al principio las odio, porque me las imaginaba diferente. Con el tiempo, algunas miraditas más, puedo quererla un poco más. Igual no la odio. Es el fin de una saga que me encanta y tampoco es tan mala la película, supongo. Quizás esperaba un final un poco más a la altura del mágico mundo de Harry Potter.
Mención especial para los grandes actores. Ralph Fiennes que ya con su voz eriza la piel y ni hablar de su imagen. Helena Bonham Carter, que se luce en la escena en la cual interpreta a Hermione haciéndose pasar por ella. Gary Oldman, que aparece sólo un poco pero en una sí muy linda escena. Maggie Smith, una de las que más se luce. Y el gran y ya mencionado por mí, Alan Rickman, de quien sí, estoy enamorada.