Mostrando entradas con la etiqueta millennium. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta millennium. Mostrar todas las entradas

15 julio 2013

Yo

"Lisbeth Salander se apoyó contra la almohada y siguió la conversación con una sonrisa torcida. Se preguntó por qué ella, a la que le costaba tanto hablar de sí misma con gente a la que veía cara a cara, podía confiarle, sin la menor preocupación, sus secretos más íntimos a una pandilla de chalados completamente desconocidos de Internet".

La reina en el palacio de las corrientes de aire

Rooney Mara Source Image Gallery: Pulsa en la imagen para cerrar la ventana

Si conoceré eso... Desde que la internet llegó a mi vida que me he convertido en una persona muy social en las redes... y no tanto en la vida real. Y es que en esa vida real nunca fui muy social. Siempre fui igual, callada, reservada, tranquila, aburrida capaz. Y sí. Si bien creo que a lo largo de los años he mejorado (por suerte no soy la misma Jesica que iba a la secundaria, aunque mucho de ella vive conmigo y nunca se irá, es parte de mí), sigo sin poder hablar de mí en persona. Me aterran los encuentros cara a cara. Siempre pienso mil cosas y digo dos. Me acuerdo lo que dice Charlie en algún momento de The Perks of Being a Wallflower: "Sam, do you ever think, that if people knew how crazy you really were that no one would ever talk to you?". No es que esté loca, lo prometo, no tanto, un poco, lo normal, y un poco más, pero sí es cierto que hay miles de cosas de mí que no comparto, que no las sabe nadie, y a veces no puedo evitar pensar, ¿y si lo supieran? ¿Sería todo igual?

01 abril 2013

Ese momento en que el corazón quiere salirse del pecho

En Suecia, hay más de cuatro mil personas con administradores. Las razones más frecuentes suelen ser una enfermedad psíquica manifiesta o una enfermedad psíquica combinada con graves abusos de alcohol o narcóticos. Una pequeña parte está configurada por individuos que padecen demencia senil. Un número sorprendentemente alto de los que se encuentran bajo la custodia de administradores está constituida por personas relativamente jóvenes: treinta y cinco años o menos. Una de ellas era Lisbeth Salander.



Me tomé mi tiempo en decidirme hacerlo pero aquí estoy, acabo de terminar el primero de los tres tomos de Millennium (hoy ya empecé con el segundo). Como sólo había visto la película de Fincher, Lisbeth para mí tiene la cara de Rooney Mara. Y Mikael la de Craig, claro. Ya me pondré al día con las películas suecas.

Pero estoy fascinada con el libro. Además de que la historia, con todas sus aristas, me atrapó mucho y me hizo sentir mucha empatía con Lisbeth y Mikael, me pasa que me resulta sumamente cinematográfico el relato. Por momentos parecería casi estar dividido en escenas y montado, la película surge casi naturalmente en mi cabeza.


¿Que la cogiera en sus brazos? ¿Que la llevara apasionadamente al dormitorio y le arrancara la ropa? No, en realidad, sólo quería su compañía. Quería oírle decir que la quería por ser quien era, que era especial en su mundo, en su vida. Quería que le diera una prueba de amor, no sólo de amistad y compañerismo. "Me estoy volviendo loca", pensó.

No puedo dejar de pensar en Lisbeth Salander.