Mostrando entradas con la etiqueta david foenkinos. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta david foenkinos. Mostrar todas las entradas

25 septiembre 2015

Crónica de mi amor por David Foenkinos

Hace unos años, cuando recién empezaba a escribir sobre cine, al menos de modo oficial (desde unos años antes lo hacía en este mismo blog), una de las primeras funciones de prensa a la que asistí (creo que fue la segunda) fue la de una película francesa que por aquel entonces sólo sabía que estaba protagonizada por Audrey Tautou, uno de los rostros actuales franceses más conocidos por el mundo. La película en cuestión era La Delicattesse, que resultó ser una comedia romántica con un tono tierno y bastante original. El texto que salió de allí lo pueden encontrar acá.

Una foto publicada por Jessica Johanna (@enjoyjessica) el

Al poco tiempo, semanas quizás, me sorprendí al encontrar el libro seguramente en algún Yenny o alguna cadena por el estilo. Y cuando lo leí quedé fascinada con lo lindo que era, cómo una historia trágica se iba convirtiendo en algo tan bonito. Me gustaba especialmente el modo en que estaba estructurado, con acotaciones "aleatorias" (a simple vista, porque en realidad nada es aleatorio) sobre otros libros mayormente pero también sobre otras cosas, incluso películas, que terminaban de aportarle algo distinto, original al libro.

Una foto publicada por Jessica Johanna (@enjoyjessica) el

Una foto publicada por Jessica Johanna (@enjoyjessica) el

Cuando un tiempo después, no tengo mucha noción del paso del tiempo así que no tengo idea de cuánto puede haber pasado, probablemente un año, encontré otro libro del mismo escritor, apenas leí de qué se trataba y me lo llevé sin dudar. Me lo devoré. Se trataba del que hoy es uno de mis libros de cabecera, "Estoy mucho mejor", del que ya he escrito por estos pagos. Probablemente el libro que más he subrayado en la vida.

Una foto publicada por Jessica Johanna (@enjoyjessica) el

Como allí mismo escribía, "Lennon" me supo mirar desde alguna vidriera y tampoco pude resistirme. Lo cierto es que, para variar, también me gustó mucho. No sólo me permitió conocer a una figura mítica de la historia de la música, sino que también sabía estar narrado de manera original (esta vez en primera persona a través de unas pocas sesiones de terapia a las que asiste el protagonista) sino que seguía siendo una lectura amena y optimista.

Una foto publicada por Jessica Johanna (@enjoyjessica) el


Y este mes aparece en las novedades de mi página de inicio un post de Alfaguara (la editorial que los publica acá) con los lanzamientos de septiembre y vuelvo a encontrarme con su nombre. No sabía de qué iba su libro, titulado simplemente "Charlotte". Leo la sinopsis. Sé entonces que me voy a encontrar con una historia triste. Al fin y al cabo ya sé cómo va a terminar. Lo empiezo. Me sorprendo nuevamente por el modo en que está escrito, otra vez distinto, con frases cortas de no más de una línea, puntos apartes, casi como si fuera poesía pero no lo es, es una narración en prosa pero con más pausas de las que uno acostumbra. Esas pausas las explica el propio escritor que no teme introducirse en su propia novela, son como respiros. Porque esta vez el Foenkinos no es aquel escritor de historias alegres, y termino la primera parte del libro con lágrimas en los ojos.

Una foto publicada por Jessica Johanna (@enjoyjessica) el

Hace una semana, o quizás dos, o quizás entre una semana y dos, que me enteré de casualidad (creo que por el twitter de Les Inrockuptibles) que David Foenkinos venía a la Argentina. Ni siquiera conocía FILBA. Pero averigüé dónde iba a estar y allí fui. Anoche, a la proyección de "La delicadeza" en la Alianza Francesa. Y hoy, a La Abadía, donde estuvo dando una charla junto a otra escritora, de Nueva Zelanda. Así que cambié de cartera, agarré una más grande y metí mis cuatro ejemplares de los libros escritos por él con la esperanza de que me los firmara. Y así fue. Y sus dedicatorias son casi tan tiernas como sus libros.


Una foto publicada por Jessica Johanna (@enjoyjessica) el

Una foto publicada por Jessica Johanna (@enjoyjessica) el

Una foto publicada por Jessica Johanna (@enjoyjessica) el

Una foto publicada por Jessica Johanna (@enjoyjessica) el

Me di el gusto. Además es muy simpático y agradable, tanto como sus libros podrían hacerlo suponer. Me quedarán por leer el resto de sus libros, no editados acá. Y algunos en inglés, ya que de francés no sé nada. Por suerte, Book Depository puede ayudarme con algunos al menos.

05 mayo 2014

El libro más citable


Creo que alguna vez lo dije, o en todo caso, quien me conoce, lo sabe. Amo subrayar los libros. Si son míos al fin y al cabo por qué hacerlo con lápiz y no con birome, marcando para siempre aquella frase que me gustó o simplemente me llegó. O esa palabra que me lleva a otra cosa.

El tema es que creo que es la primera vez que (sub)rayo tanto un libro. A Foenkinos lo conocí tras haber visto La Delicadeza y cuando vi el libro, me lo compré y me enamoré. Cuando me encontré con este último, reconocí el nombre del escritor (que por ahí si me lo preguntaban, seguro no me acordaba) de manera inmediata, y tras leer un poquito de qué iba, me lo tuve que traer conmigo. Y me lo devoré. Pero no sólo eso, sino que a cada rato tenía que detenerme para subrayar algo. Es como que quería no olvidar cada una de esa cantidad incontable de frases, a veces cortitas y concisas, y otras como un párrafo. O ingeniosas, divertidas, tristes pero reales, o, lo más importante, que bien podrían ser dichas por mí.

Como con estos dos libros el escritor ya me conquistó, lo investigué un poco más. Y me di cuenta que si pudiera leería toda su bibliografía. Pero también descubrí que acá no estaban editados. Excepto uno, que en realidad no sabía que estaba hasta que me miró desde algún estante del Yenny: Lennon. Y otra vez tuvo un libro que venirse conmigo. Aún no lo empecé, pero es mi próxima lectura, esta "biografía novelada" sobre esta leyenda, que siempre aparece de algún modo en sus otros libros, al menos los que yo he constatado.

Así que por ahora sólo me resta decir que David Foenkinos se ha convertido en uno de mis nuevos escritores favoritos. Les dejo algunas de las frases que resalté en mi ejemplar:


  • Te tiene que dar miedo perder las cosas para amarlas apasionadamente.
  • No soporto la idea de que me identifiquen, pues ello implica tener que hablar; y a mí nunca se me ocurren las palabras adecuadas.
  • Había caminado por mi vida de puntillas, sin dejar huella.
  • Provenimos de una ciencia ficción, la del amor de nuestros padres, su juventud y su despreocupación.
  • Con frecuencia había hecho lo contrario de lo que debería haber hecho; a menudo me había faltado lucidez con respecto a las decisiones que debía tomar. Siempre tenía que cometer primero el error para darme cuenta de que mi intuición había sido equivocada.
  • Parecía que había tenido que presentárseme la muerte para entender que no basta estar vivo para que seamos seres vivos.
  • Siempre hay un momento cuando viajo (sobre todo en tren) en que ya no sé adónde voy.
  • Hablamos de unas cosas y otras, y el tiempo se nos pasó volando. Sin embargo, tenía la sensación de que no nos habíamos contado nada. Quizá sea eso sentirse bien con alguien. No estábamos sujetos a rentabilidad ninguna ni al sentimiento de tener que decirnos de verdad algo.
  • Uno debería vivir su vida al revés para no fracasar.
  • No le había enseñado nunca a nadie la más mínima línea de lo que escribía. Era sencillamente incapaz de afrontar el juicio de los demás. Tenía muchísimo miedo de que mi trabajo fuera malo.
  • Sienta bien derivar hacia la versión catástrofe de tu vida, abandonarte al peor escenario posible. A veces los adultos necesitan eso porque ya no consiguen llorar como niños. Ya no consiguen evacuar mediante las lágrimas sus incertidumbres y sus tristezas.
Y me detengo acá porque me gusta creer que quien me lee también me puede hacer caso y por lo tanto tomarse muy en serio esta recomendación y finalmente leer el libro. Ya que van en orden cronológico, no quisiera continuar, sino que uno lo descubriera, como lo hice yo.