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12 octubre 2013

Tiempo de brujas

Soy poco seguidora de series. No es que no me llamen la atención, pero soy poco constante entonces muchas veces ni empiezo a verlas directamente. Pero hay unas pocas que sigo, y son sobre todo aquellas con temáticas que me resultan muy atractivas. Y American Horror Story es una de ellas. Su primer temporada, que empezaba de manera morbosa, presentó a personajes inolvidables y con actores tremendos, más allá de su happy ending, me gustó bastante. La segunda me atrajo bastante más desde un primer instante, pero fue porque sucedía en un manicomio. Y me encantan las historias que suceden dentro de ellos. Me gustan porque garantizan un desfile de personajes interesantes, aunque en este caso, los más interesantes no eran los encerrados allí: resaltaría a Jessica Lange que empieza como una monja malvada que termina redimiéndose, o el personaje de Zachary Quinto, que en un segundo, una mirada y te cambia la percepción ciento ochenta grados sobre él.


Y ahora se trata de brujas. A las actrices que ya quisimos tanto desde la primer temporada o no, Jessica Lange, Lily Rabe, Sarah Paulson, Taissa Farmiga, se le suma la gran Kathy Bates, haciendo de una especie de Elizabeth Bathory, que quiere mantenerse joven eternamente sin importar a causa de qué. En un solo capítulo, American Horror Story: Coven nos presentó todo un mundo interesantísimo, que tiene a la mujer como protagonista. Mujeres que no se dejan pisotear, que van a por lo que desean, pero que tampoco pueden evitar en un momento de debilidad llorar a escondidas, sola y desnuda, frágil ante nadie. Y debo decir que si con Emma Roberts me venía encariñando tras varias películas en las que aparece divina, esta temporada puede llegar a ser la consagración de mi amor por ella.

Me tienen colmada de las mejores expectativas. Porque si esto ya fue fascinante, con una serie que nos acostumbra a sorprendernos todo el tiempo no me quedan dudas de que no seré decepcionada.