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06 septiembre 2011

La idea de una boda perfecta.

Primero confieso que sí, fui a ver Mi Primera Boda sólo porque Daniel Hendler estaba allí. No conozco a su realizador, sé que hizo Cara de Queso, y no me gusta nada Natalia Oreiro como actriz (aunque su belleza es innegable).


La película (que comienza con una secuencia animada ya muy atractiva), que a muy grandes rasgos trata sobre una boda frustrada, funciona muy bien como comedia de enredos. Sobretodo teniendo en cuenta que durante los primeros quince o veinte minutos sólo me estaba pareciendo ligeramente entretenida y no me sacó mucha risa. A medida que se sucede, hay gags más efectivos.

Sí sentí que durante el primer tercio de la película aproximadamente, ésta hace uso y abuso del protagonista hablándole al espectador. Empieza con Daniel Hendler en el papel de Adrián hablándonos sobre lo mal que parece salió la boda intercalándose con comentarios de Natalia Oreiro en el papel de Leonora en una especie de discusión a distancia.

Una vez que nos metemos sí en la boda (que es lo único que cuenta la película, ya que todo sucede este mismo día) comenzamos a conocer más que nada a estos dos personajes y un poco, no lo suficiente me pareció, a los más secundarios.

Martín Piroyanski, por ejemplo, es un actor que me gusta mucho. Su personaje es uno de los secundarios más ricos pero aún así cae en gags demasiado estúpidos para mí gusto (y que encima se repiten) como que se tropieza fácilmente y cae al piso. Aunque hay otros tantos que sí están muy bien, de hecho, es uno de los mejores para mi gusto.

Sebastián deCaro y Clemente Cancela son de madera actuando y si bien hubiese estado bueno conocer un poco más a estos personajes (porque sólo sabemos que son los 'amigos desastre' del novio) casi que podrían ni estar y ser la misma historia. A Clemente lo banco, aunque ya no tanto como solía. A DeCaro no lo soporto por hacerse el cool y después participar de El Debate de Gran Hermano (y el hecho de que me bloqueó de twitter porque le escribí que no leería su libro ni aunque me lo regalaran, no es más que un detalle).

Después tenemos a esta especie de ex de la novia, cuyo personaje la verdad no recuerdo el nombre, interpretado por Imanol Arias, quien aporta bastante a la historia más allá de no terminar de ser muy claro por qué está ahí (me resultó poco convincente la explicación de Leonora al inicio). También hay alguien invitada con quien él tuvo algo. Y si bien los dos personajes parecen un poco estar ahí porque quizás no olvidaron a aquella persona que ahora se está casando con alguien más, sólo el de él parece por momentos correr con un poco más de suerte. Y ambos terminan teniendo cierta importancia en la línea dramática principal de la película (bueno, ella medio como que nos hacen creer eso).

Muriel Santa Ana como la amiga de Leonora está genial, pero también es un personaje desdibujado. Ok, es lesbiana.

Los padres de los novios, cada uno parece interesante y promete mucho, tienen en general buenos momentos divertidos, pero tampoco se los llega a aprovechar del todo. ¿Puedo comentar lo estirada que está Soledad Silveyra? Bueno, eso. Igual le queda bien al personaje, esta madre que 'compite' con su hija (en realidad eso sólo lo vemos en una parte, porque se quedó 'con su vestido'), piensa sólo en su imagen y ni se da cuenta de lo mal que Leonora la está pasando.

El final es muy típico de comedia romántica, con cosas que sólo pasan en la película. Y tras los créditos hay unos mensajes muy interesantes de los invitados en el video de la boda.

A grandes rasgos, la película cuya verdadera historia comienza cuando el novio pierde un anillo (para luego no tardar en perder el segundo), nos habla del matrimonio (yo no soy tan partidaria del matrimonio, dios sabrá si me casaré algún día, pero creo que en algún momento ya eran demasiados chistes y comentarios cínicos en contra del matrimonio que por supuesto en realidad funcionan para más cerca del final reafirmar lo contrario a esto), de las religiones (la idea es hacer un matrimonio mixto por lo que en el viaje hacia la boda que se desvía y alarga bastante más de lo esperado, el rabino y el padre conversan y discuten un poco sobre los diferentes puntos de vista y logrando varios de los diálogos más interesantes), de la familia, de la idea de felicidad y algunos temas más. El novio que se siente inferior más allá de intentar todo el tiempo estar a la altura de semejante mujer (y el tanto intentarlo hace que salga mal) y la novia que sueña con su boda perfecta y de a poco ve su sueño desvanecerse.

La película entretiene y al final uno logra sentir empatía tanto por el 'nabo' del novio como por la novia hermosa que de repente se encuentra despeinada, con la boca manchada de chocolate y el vestido lleno de tierra.

El final no me terminó de convencer, no por lo que cuenta, sino por el cómo lo hace. Cae en el típico final, como mencioné, más allá de lo 'estrafalario'.

17 abril 2011

Mi último día del Bafici


Para el último día, sólo una película y de las que más esperaba: Norberto Apenas Tarde, el debut como director del gran Daniel Hendler.

Tenía muchas expectativas porque Hendler me parece una persona interesantísima pero conocía más su faceta que de actor que cualquier otra, por lo que me generaba mucha curiosidad saber cómo se manejaría desde el detrás de cámara.

Y me sorprendió. Para bien. Muy bien.

Hendler escribe y dirige una película que bien podría haber sido hasta protagonizada por él (el personaje de Norberto, salvo por ser 'ese gordito', se parece a muchos que el actor ahora director ha interpretado a lo largo de su carrera).

¿Y por qué me gustó mucho? Acá viene toda mi subjetividad (que en realidad en el blog creo está siempre muy presente). Norberto Apenas Tarde es de esas historias que a mí me gustan, pequeñas, sobre personajes 'medio losers' pero que se parecen demasiado a la gente normal, a nosotros, cómo se relacionan con el mundo, un mundo que a veces no lo entienden tanto. Con un humor ligero pero efectivo, gran composición de personajes más allá del protagónico, planos algunos muy atractivos, y con mucha naturalidad, Hendler nos cuenta un momento de la vida de Norberto en el que se encuentra perdido, perdido a nivel relaciones (está casado pero no está bien con su mujer que poco después se va de la casa), a nivel económico (acaba de renunciar, entra a una inmobiliaria sin un sueldo asegurado y encima debe dinero a varias personas) pero sobretodo a nivel personal. Hasta que va al teatro. De casualidad, ve una obra que al resto aburre. Y él se encuentra consigo mismo, descubre que es su pasión. Entonces, además como sugerencia de su jefe que en realidad le recomienda un curso de reafirmación personal para vencer su timidez, se anota en una escuela de teatro, donde conoce a gente con la cual se divierte y se siente cómodo, más allá de ser todos (salvo el profesor) más jóvenes que él. No es grave, Norberto no llegó del todo tarde, sólo un poco.

Divertida, conmovedora, necesaria, probablemente sea mis preferidas de las 18 películas que vi en el Bafici. Quizás no la mejor pero, insisto, la que más me gustó. Porque es el tipo de cine que más disfruto. Realmente deseo que Hendler siga explorando en el mundo del cine, que podamos ver más de él; pero mientras tanto tenemos su ópera prima que es, a mi parecer, una pequeña gran película.



Dato aparte: Mañana voy a ver la película de su mujer (quien en la película aparece en un pequeñísimo personaje), Los Marziano por culpa de dos críticas diferentes que leí y ambas decían que se alejaba del costumbrismo local para parecerse más al cine de Wes Anderson. Juro que los dos, Lerer y Battle, mencionaron a mi director preferido. Un poco de miedo me da. El resultado puede ser bueno o no. Veremos...

26 marzo 2011

Mi lista (provisoria) de películas para ver en el BAFICI

En mi agenda ya están con día y horario que voy a ir a verlas. Al final agrego un par más que no sé si podré ir a ver justamente por los horarios pero que me gustaría hacer. Estoy abierta a escuchar nuevas recomendaciones.

(Las sinopsis son de la página oficial del festival)

Copie Conforme -Abbas Kiarostami
Acaso el temor principal que surgió al conocerse la noticia de que Abbas Kiarostami planeaba filmar en la Toscana italiana con Juliette Binoche fuera que el realizador iraní abandonara no sólo su territorio geográfico sino su universo temático. Pero como sucedió con Hou Hsiao-hsien en El viaje del globo rojo –también protagonizada por Binoche, acaso musa de directores en exilio–, Kiarostami monta el mapa de su cine sobre el de la campiña europea y transforma a este viaje entre un hombre y una mujer que apenas se conocen (o que tal vez se conocen de toda la vida y hacen como que no) en una exploración sobre el vínculo entre ficción y realidad, entre la copia y el original, forzando a repensar esas convenciones a partir de nuevos ejes. Suerte de cruza entre El sabor de la cereza y A través de los olivos con elementos de Y la vida continúa…, Kiarostami transforma el paisaje de la Toscana en otra de esas rutas fluctuantes de su Irán natal y pone a los espectadores a atravesar un camino que va y vuelve, que se retuerce y termina chocando contra sí mismo. O contra su sombra proyectada en una pantalla.

Vete más lejos, Alicia -Elisa Miller
En su opera prima, Elisa Miller propone un relato íntimo del viaje personal de una joven mexicana que decide ir a Buenos Aires para encontrarse a sí misma, lejos de sus raíces. En esta nueva ciudad, Alicia toma clases de trapecio y se encuentra ante el temor a realizar ciertas destrezas propias de esta práctica. Sin embargo, en su viaje, nada parece detenerla: decide ir aún más lejos y, esta vez, viaja hasta llegar a El Calafate. Allí, por un lado el derrotero se volverá más introspectivo, apoyado en un uso del formato Super 8 para acompañar imágenes relacionadas con la percepción propia y, por otro, aparecerá el espacio para una nueva relación, con un joven argentino (un muy preciso Martín Piroyansky) y el uso del video como formato para narrar estos encuentros. Es en esta combinación de los espacios propios, íntimos, y los totalmente ajenos –un paisaje totalmente desconocido y lejano junto a un joven casi extraño–, en donde Miller parece hallar la dinámica de su película y presentar, de modo personal, este viaje de iniciación a la vida adulta.

The Good Life -Eva Mulvad
Dos mujeres, una madre y su hija ya mayores, viven en la soleada costa de Portugal. Siempre han contado con una fortuna a su nombre para llevar la “buena vida” frívola del título, bajo ese principio anhelado por muchos y alcanzado por muy pocos: mucho placer y nada de trabajo. Hasta que un día el dinero desapareció sin dejar rastros ni otra explicación que la del derroche salvaje del pasado. Frente al colapso de su mundo, la hija deberá salir a buscar trabajo, con un currículum vacío y una insufrible actitud de niña rica (a los cincuenta y pico) como todo mérito. Tres años estuvo la danesa Eva Mulvad detrás de esa extraña pareja, filmando horas y horas para componer un documental inmenso sobre una tragedia minúscula, que bien podría haber caído en un tono muy a la “eso te pasa por…”, pero que elude esos lugares comunes para construir un film encantadoramente despreocupado, sin agenda social a la vista. En su libertad de enfoque, The Good Life es un contrapunto ideal para tanto cine de denuncia post-crisis económica global. Además, claro, de un gran homenaje a los Grey Gardens de los hermanos Maysles.

Blue Valentine -Derek Cianfrance
(ésta ya la vi, ya hablé en el blog de ella, y saben que me gustó mucho)
Fin de semana, hija en casa del abuelo, una reservación gratuita pendiente en el hotel temático del pueblo (la habitación “futurista” parece ser la más tentadora): por esas circunstancias estúpidamente lógicas del matrimonio, el futuro conyugal de Dean y Cindy parece reducirse a una noche más bajo el mismo techo. Alrededor de esa situación definitoria, Derek Cianfrance construye su relato de amor oxidado, que atraviesa las décadas recientes del indie norteamericano hasta toparse con el fantasma de John Cassavetes. Con una estructura que desafía a la linealidad más común en las historias de parejas-que-ya-no-se-aman-pero-siguen-juntas-por-sus-hijos, la acción de Blue Valentine avanza y retrocede en el tiempo, alternando temporalidades para contrastar todo aquello soñado y prometido que jamás se vuelve realidad. Lo sorprendente del caso es que cualquiera de estos rasgos de originalidad narrativa termina pareciendo ínfimo en comparación con las interpretaciones de su dupla protagónica; como reforzando, de alguna manera, la poética cassavetiana.

She Monkeys -Lisa Aschan
Cuando Emma conoce a Cassandra, comienzan una relación llena de desafíos físicos y psicológicos. Emma trata de hacer lo que sea para dominar las reglas del juego. Las líneas se cruzan y los riesgos se vuelven cada vez más altos. A pesar de esto, Emma no puede resistir el sentimiento intoxicante de control total. Según su directora Lisa Aschan, “She Monkeys juega con las reglas que rodean a la conducta humana. Me interesa explorar las contradicciones de la sociedad permitiendo a mujeres jóvenes llevar a cabo acciones brutales. Mostrar estos temas tabú en contraste con lo inocente y lo que parece ingenuo. El foco de la historia es el juego de poder entre dos adolescentes y el mundo que las rodea. Están en constante competencia. Van y vienen, controlando y controladas. Me interesa retratar la duplicidad y la incertidumbre. Representar a la gente como individuos, pero también como parte de una estructura mucho mayor”.

Blame -Michael Henry
Tenso, en su primera parte fuertemente enigmático, este thriller australiano arroja violencia seca y vertiginosa sin demasiados prolegómenos. Y después sigue sin mayores explicaciones. Luego del shock inicial, ponemos en orden los elementos: hay un profesor, una casa aislada, con ese aislamiento gigantesco que vimos en varias películas australianas. Una casa aislada, por supuesto, en uno de esos paisajes inequívocamente australianos. Explayarse sobre el argumento de una película como ésta, que propone intriga y tanta sorpresa para después dosificar astutamente razones y explicaciones, es ser un tanto injusto con esas propuestas. Así que digamos que la acción es muy concentrada temporalmente y que es diurna, con una luz diurna evidentemente australiana. Y que hay unos jóvenes muy atildados vestidos todos del mismo color, que hay conflictos y fuertes decisiones, que hay ocultamientos, y que la violencia electrifica prácticamente todo el relato.

Meek's Cutoff -Kelly Reichardt
Quizá pueda verse Meek’s Cutoff como un simple western reducido a su esqueleto: una serie de personajes característicos, un escenario conocido, aunque sin ningún ánimo de restaurar los rasgos narrativos consustanciales al género. Preferiría recomendar otra perspectiva: enfrentarse a la película de Kelly Reichardt (escrita de nuevo por Jon Raymond) como una película histórica; una película que aborda la Historia en sus detalles aparentemente más nimios, por mucho que el material narrativo bien hubiese podido dar lugar a un relato épico: lo hiperbólico cede su lugar a lo cotidiano. Inspirándose en un suceso histórico, Reichardt y Raymond, a medio camino entre Caravana de valientes (John Ford) y Nanuk, el esquimal (Robert J. Flaherty), reconstruyen el itinerario de unos colonos que se sienten embaucados por un explorador (Stephen Meek) en Oregón, allá por 1845, y que deambulan por un paisaje desértico e inhóspito buscando su destino pero, sobre todo, buscando desesperadamente agua. Luego de Dead Man (Jim Jarmusch), puede que éste sea el único western posible... y verosímil.

Copacabana -Marc Fitoussi
“Cualquiera sea la historia que tenga ganas de contar, no puedo evitar hacer una comedia. Me interesan los films que agitan al público. Estoy cómodo con eso porque creo que hace falta coraje para mantenerse feliz, y quiero evitar la trampa del realismo sórdido antes que nada. Prefiero aludir ese tipo de cosas. Y siempre tuve inclinación por los slackers y los perdedores, sobre todo porque aportan una dimensión de aventura hasta a la vida más rutinaria.” Qué mejor manera de adentrarse en el universo embriagadoramente caótico de Copacabana que con esa cita de su director, Marc Fitoussi; que no sólo funciona como manifiesto de un cine rebelde y vital, sino también como una especie de radiografía de Badou, la alocada protagonista interpretada por Isabelle Huppert que hará todo lo posible por recuperar el amor de su hija. En las idas y vueltas del relato, en sus múltiples intentos por volverse “un poco más normal”, Badou dejará muy en claro que la rutina existe para alterarla; para empujarla al borde de la vida.

The Fatherless -Marie Kreutzer
A partir de la muerte del padre, cuatro hermanos muy distintos se reúnen después de mucho tiempo sin verse (incluso sin saber de la existencia de uno de ellos) en las afueras de Viena. Un fin de semana de luto en el campo se convierte, de forma inevitable, en un ambiente donde la tensión familiar crece hasta el límite, mientras esos seres intentar lidiar con la herencia que recibieron. Por su parte, el padre, ahora ausente, cobrará vida no sólo en la presencia fantasmal que todavía los acecha, sino también a través de los flashbacks que nos llevan a un pasado extraño; señalando la convivencia infantil en una comunidad hippie donde las drogas y el sexo libre no eran algo exótico, y de la cual todos los jóvenes escaparon en cuanto tuvieron oportunidad. Un pasado repleto de secretos, violencia y mentiras que, tarde o temprano, verá la luz sólo para reconfigurar el presente con esa capacidad casi intrínseca que tiene el cine austríaco de unir lugares hermosos con sordidez y perversión, sin nunca perder la elegancia ni su atractivo visual.

Agnus Dei, Cordero de Dios -Alejandra Sánchez
En la última década, las denuncias de abusos de menores por parte de sacerdotes empezaron a circular con frecuencia, sacudiendo al clero internacional con un tema que por fin se debatía. Aunque muchos medios, a veces cómplices, deformaron el espesor de estos conflictos relacionados con jerarcas de la iglesia vaticana, el problema logró instalarse en la agenda pública, aunque pocas veces las víctimas pudieron dar la cara, tanto por problemas legales como por dolor o vergüenza. Este documental rompe con esa situación gracias a Jesús Romero, de 26 años, quien no sólo tiene la valentía de contar la historia de abuso que padeció quince años atrás, cuando era monaguillo, sino que inicia la búsqueda del sacerdote violador que sigue libre y protegido por la curia. Alejandra Sánchez registra atenta los pasos de Romero para desentramar la complicidad, la injusticia y la hipocresía de la Iglesia Católica, no sólo con un complejo testimonio en primera persona sino también a través de una investigación que incluye ásperos e inéditos documentos visuales sobre corrupción.

Happiness is a warm gun -Thomas Imbach
El 20 de octubre de 1992, leí en el diario que el general del ejército Gert Bastian había asesinado de un disparo a Petra Kelly, la activista del Partido Verde de los años ’80, mientras estaba dormida. Unos instantes más tarde, Bastian se suicidó. La noticia me golpeó como un rayo, aun sin ser un gran admirador de Kelly. Fue el disparo lo que me fascinó; quise saber más al respecto. No estaba satisfecho con la especulación salvaje de la prensa –rumores de una mafia nuclear, el servicio secreto chino, celos, etc.– ni con la indignación generalizada respecto a que un general retirado la hubiera asesinado mientras dormía. Para mí, estaba claro desde el comienzo que el disparo era una consecuencia de la historia de amor entre ellos; que Petra había sido parcialmente responsable de que él apretase el gatillo. Quise resucitarla en una película y, de esa manera, darle una oportunidad para comprender su propia muerte.

Weekend -Andrew Haigh
Es posible que las historias de amor de fin de semana siempre pertenezcan a ese género intermedio entre comedia y drama, bautizable como dramedias románticas. Andrew Haigh lleva este subgénero hasta las últimas consecuencias a partir de la visita de Russell a una disco gay un viernes a la noche, donde conoce a Glen y comienzan una relación de sábado y domingo, pero que tiene la intensidad de un shock emocional de largo alcance. En una Nottingham serena, la intimidad de ambos parece flotar hasta entintar de luminosidad esa locación urbana despojada. Retratando la cultura gay contemporánea sin pudores ni estilización, y sin caer en ninguna casilla trillada de marginalidad o de glamour, el ojo de la película privilegia lo más cotidiano de un romance fugaz, como los diálogos espontáneos con voz de mañana o el deseo sexual eléctrico descubriendo el cuerpo ajeno; pero sin nunca tomar el atajo del costumbrismo ni de la estampa convencional de amores pasajeros.

Le mariage a trois -Jacques Doillon
(sin sinopsis, ¿por qué la quiero ver se preguntarán si no sé nada al respecto? misterios de la vida)

Essential Killing -Jerzy Skolimowski
Si Four Nights with Anna (2008) podía parecer la esporádica vuelta al cine de un has been, con la inmediata Essential Killing queda demostrado que el polaco Jerzy Skolimowski volvió al cine para quedarse. Película de acción pura, cuya actualidad no le impide tocar temas universales, y que propone un héroe masculino diferente sin resignar un ápice de los atractivos del género, ha recibido premios desde su estreno en Venecia, entre otros el de mejor película en el vecino festival de Mar del Plata. La acción comienza en las montañas afganas, donde un guerrillero talibán es descubierto y capturado por fuerzas occidentales. Torturado e interrogado por los militares, es trasladado a una de las bases de máxima seguridad que EE.UU. tiene en el este de Europa. El resto de la película narra la fuga desesperada del guerrillero a través de un bosque nevado. En el papel protagónico, un siempre interesante Vincent Gallo acomete el desafío físico y emocional del hombre capturado, que nunca habla y de quien no conocemos ni su nombre.

Norberto Apenas Tarde -Daniel Hendler
De golpe, los cambios se amontonan en la vida de Norberto. Primero pierde su trabajo, aunque luego consigue ser empleado en una inmobiliaria. Al mismo tiempo, comienza a participar en una compañía de teatro, un poco por recomendación de su nuevo jefe, otro poco por una extraña fascinación al ver una obra. Casi desdoblado, en persona y en personaje, en máscara y en rostro, Norberto atraviesa crisis a cada paso, con su pareja y en todo ámbito en el que ensaya una nueva vida. Crisis ínfimas, porque la opera prima de Daniel Hendler tiene una sutileza notable para construir una narrativa que, con una fuerza sigilosa, se abre a una travesía montevideana donde entra y sale el humor, el misterio y la tensión dramática, entre otros matices. Más que una reflexión sobre su propio métier, la actuación, Hendler demuestra poder sostener una puesta en escena precisa, que logra que “apenas” se note –como los maestros clásicos– para desarrollar un relato contemporáneo que celebra las vidas mínimas como grandes reinvenciones.


Y las que quisiera ver pero todavía no sé si podré amoldarlas en la agenda:

13 assassins -Takashi Miike
El hiperactivo, ultraviolento, súper-excesivo Miike parece haber dejado varios prefijos por el camino para construir esta película. Y ese camino no es otro que el del samurai, pero antes de que piensen cualquier cosa –si algo aprendimos de Miike es a pensar cualquier cosa–, hay que decir que 13 Assassins no intenta parodiar al cine clásico de samurais ni darle una vuelta de tuerca. No: ésta es una película de samurais en toda regla, con sus personajes de una sola pieza, sus apropiados tonos crepusculares, incluso con más rigor histórico que muchas otras, como queda claro desde el detallista suicidio ritual del principio. Partiendo del film homónimo de 1963, Miike despliega pacientemente su visión de la decadencia del shogunato (a mediados del siglo XIX), centrándose en el sádico señor feudal Naritsugu y el equipo de guerreros, al mando del legendario Shinzaemon, quien tiene por misión asesinarlo. La batalla final ocupa ¡45 minutos! de acción y tensión, carne humana cortada, espadazos errados, barro, sangre: la demostración más virtuosa posible de que Miike sigue teniendo la receta para sorprendernos.

Gabi on the roof in July -Lawrence Michael Levine
Lawrence Michael Levine dirige Gabi on the Roof in July, al mismo tiempo que interpreta a uno de sus protagonistas, Sam: un joven artista en la lucha por llevar adelante su vida en Nueva York. Tras el divorcio de sus padres, recibe en su departamento a Gabi (Sophia Takal, a su vez productora del film), hermana ingobernable de veinte años, supuestamente de visita para pasar el verano; durante el cual ambos inician una etapa de encuentros y desencuentros en sus romances que servirán de contrapunto con las dificultades en su relación como hermanos. En un estilo despojado y libre, el film de Levine logra combinar algunos de los mejores elementos del cine independiente norteamericano –destellos cómicos en clave low-fi, un cierto afán cassaveteano en la ligereza de la puesta en escena, naturalidad en la interpretación– en un relato que toma la herencia de las décadas pasadas para transformarla en algo refrescantemente nuevo.

Fleurs du mal -David Dusa
Gecko es un pibe parisino que practica una especie de parkour híper-estilizado como forma de sobrellevar el caos urbano. Ocasionalmente, se envuelve en un traje de botones de hotel para ganar algo de plata y, como él dice, “gastarla sólo en viajes e internet”. Anahita (o Miss Dalloway, respetando su identidad virtual) es una chica iraní que está de visita en París; aunque, más que turístico o estudiantil, el motivo de su viaje parece tener algo de exilio, según lo dejan entrever las conversaciones por Skype con su madre y los videos de la represión policial en su país (durante las manifestaciones por las elecciones presidenciales de 2009) que mira compulsivamente por YouTube. Con una apariencia de tranquilidad, pero sin privarse de algunas explosiones narrativas, la ópera prima de Dusa es la historia sencilla de Gecko y Anahita, de cómo se conocen, cómo se enamoran y, por más trillado que suene, de cómo su amor es capaz de dejar al complicado mundo que los rodea reducido a un tamaño insignificante.

18 cigarrillos y medio -Marcelo Tolces
“El cigarrillo nos permite comunicarnos con el fuego sin ser consumidos por él”, se anuncia en letras blancas en la pantalla antes de la aparición de los protagonistas de 18 cigarrillos y medio. Eso es lo que fuma Ezequiel a lo largo de todo el film, que recoge tan sólo un pequeño fragmento de una vida repleta de búsquedas e incertidumbres.
sí es como podremos seguir a este joven y a sus amigos por diferentes lugares y contextos, exclusivamente en los momentos que transcurren entre que Ezequiel prende un cigarrillo y lo termina. Así es como todos los contecimientos atravesados, como la visita a un prostíbulo y la golpiza que le propicia el nuevo novio de su ex, serán reconstruidos luego verbalmente, cenicero de por medio. De esta manera peculiar se entreteje la historia entre Ezequiel y Vivian (la muchacha que tiene nuevo novio), un romance pasado que él no parece dar por cerrado. Ellos se habían hecho un promesa: en vez de, si algún día se peleaban ambos tendrían derecho a pedir un último beso, y exactamente eso es lo que le busca Ezequiel.

04 marzo 2011

Una propuesta argentina a la que no nos tienen acostumbrados


Hoy fui al cine a ver Fase 7. Me enteré muy recientemente que había sido presentada en el Festival de Sitges pero, la verdad, en su momento ni me enteré y hasta hace unos días desconocía de la existencia de la película.

Tras ver la propaganda no es que no me había llamado la atención, es que quizás no me daba demasiada información y la hubiese pasado por alto si no fuera porque, a la hora de leer las críticas de la semana, me encontré no sólo con críticas muy positivas sino muy interesantes y sorprendentes a la hora de revelar aspectos de la trama.

No recuerdo, si las hay por favor menciónenmela, alguna otra película argentina parecida a la que nos compete.

A ver, unos pocos inquilinos de un edificio pasan a estar en cuarentena, y por lo tanto encerrados en ese edificio, por un extraño virus que parece estar propagándose alrededor del mundo. No son muchos, 4 o 5 departamentos nada más.

El protagonista es el uruguayo y siempre genial en esos personajes un poco losers pero súper queribles, Daniel Hendler, que aquí es Coco, quien espera un hijo junto a una embarazada (en la vida real mientras se rodaba el film) Jazmín Stuart como Pipi. Ella está de 7 meses de embarazo y la relación entre ellos no parece ir de lo mejor, entre muchos reproches y quejas.

Yayo (ese personaje tan terrible de la tv que personalmente detesto pero aquí está bastante bien) es el vecino paranoico, armado hasta los dientes, pero amigo de Coco.

Fernando Luppi aparece como un anciano amable y se termina convirtiendo en un villano tan atractivo como eficaz.

La película se sucede prácticamente (al final hay un poco de aire libre) dentro de ese edificio, mientras nunca se termina de comprender del todo qué pasa afuera, habiendo un gran trabajo y uso del fuera de campo.

Personalmente, lo que me gustó mucho de la película además de las actuaciones (aunque me molesta alguna parte que el personaje de Yayo putea mucho porque me recuerda justamente a Yayo y dejo de ver al personaje que interpreta) es la música y el tratamiento sonoro.



Resumiendo, la recomiendo porque es entretenida y está muy bien realizada. Aunque confieso, creo que sé cómo lograron conseguir el presupuesto de la película, con todas las marcas que aparecen en pantalla: la película empieza con planos a los estantes del supermercado, en el cual vemos TODAS las marcas. Eso sí me molestó un poco, que tomaran tanto protagonismo en la imagen.

02 octubre 2010

Películas sobre familias #5: El abrazo partido


La única película argentina que incluyo en MI lista. No va a ser tan extensa esta entrada porque hace no mucho ya había hablado de la película, y es poco más lo que puedo decir sobre tal.

Un hijo que no quiere ser padre. Un padre que a veces parece se olvida de lo que es ser padre. Un padre que no estuvo, pero en cierto modo está. Un hijo que no quiere saber de un padre del cual ni se acuerda.

En fin, una película divertida, conmovedora, realista, bien retratada sobre esas relaciones familiares que tan difícil son de sobrellevar.

26 julio 2010

Sobredosis de Hendler.

Por culpa de I-sat, que el finde decidieron pasarte ese especial dividido en dos con películas que venía con ganas de ver y por algún extraño motivo todavía no había hecho.
Sólo dos películas del especial no vi porque ya las había visto antes, y repetidas veces: El fondo del mar y Derecho de Familia.


Empecé entonces, acorde a lo programado, con Una novia errante. Creo haber leído entrevista en la revista Viva si no me equivoco cuando se estrenó la película con su directora/escritora/protagonista que si no me equivoco también es la esposa de Daniel Hendler (o lo era, no ando muy al tanto, quizá ni casados están, mi memoria falla últimamente). En fin, no resultó más que una película aburrida en la cual pasa poco y nada; uno espera toda la película en vano. El personaje principal, el de esta novia errante, es difícil de soportar y si uno al principio sentía pena por el modo en que su novio la trata y la deja abandonada en aquel lugar donde iban a pasar su aniversario, después se da vuelta, lo comprende.

Esa misma noche, vi Los Paranoicos. Ésta resultó bastante más interesante, con un personaje principal más complejo: un guionista que alega estar trabajando desde hace tiempo en un guión en el cual nunca lo vemos trabajar, un paranoico, un cobarde, que se dedica a animar fiestas infantiles en las cuales se puede llegar a quedar dormido; con un (gran?) amigo que lo utiliza como inspiración para una serie con un protagonista que encima se llama igual que él; la novia de este amigo que aparece casi de casualidad y así también casi de casualidad pasa a quedarse en su departamento y a darle un poco vuelta las cosas. Película entretenida, en la cual también estás esperando que pase algo pero a diferencia de la mencionada anteriormente, sabés qué es ese algo que querés que suceda y sucede sí, en el último minuto del film.

Al día siguiente, vi una película que tenía pendiente desde hace bastante: El abrazo partido. Sin dudas, la que más me gustó del grupito de películas protagonizadas por el uruguayo. ¿Qué me gustó de ésta? Varias cosas: me gusta cómo te presentan diferentes culturas sin que ninguna tome un protagonismo no merecido; me gusta cómo la cotidianeidad es reflejada en cada uno de los personajes, tan comunes; me gusta su comicidad pero que también llega a conmover; y lo que más me gusta, o me llama la atención, es cómo están reflejadas estas relaciones tan complicadas entre padres e hijos. Aquí, porque este hijo se vio abandonado por su padre desde antes de que tuviera uso de razón, era un recién nacido. Porque este padre los abandonó pero no del todo: les dejó un localcito, pasa todos los meses una mensualidad y llama cada tanto desde Israel, donde estuvo todos estos años. Porque este hijo sabe con toda certeza que no lo quiere a su padre, no lo conoce, no le interesa conocerlo. No entiende por qué se tuvo que ir, aunque su madre haya intentado explicarle mil veces.
Es una película que me hizo acordar a dos películas más que nada. Dos cositas pequeñas me remontaron a estas películas. La primera, es cuando el protagonista le dice a la madre que no quiere tener hijos, que no entiende por qué uno se larga a tener hijos. Tiene que ver con eso de que puede ser que no sea fácil ser padre, pero nunca se habla de lo difícil que es ser hijo. A la película que me remontó fue a The Life Aquatic With Steve Zissou, cuando Steve le dice a quien cree que puede llegar a ser su hijo "Porque odio a los padres, y nunca quise ser uno".
La otra película a la cual me hizo acordar [sí, es también a una de Wes Anderson, probablemente porque son las que más grabadas tengo en mi cabeza, y más presentes en mi vida siempre] es a The Darjeeling Limited. En El Abrazo partido, el hijo no entiende por qué su padre tiene la necesidad de irse a Israel y salvar no sé a cuántos judíos, en lugar de quedarse a cuidar de su hijo. ¿No es algo así lo que sucede con Patricia Whitman? Ella parece tener la vocación de ayudar a los niños menos afortunados de la India, pero no puede estar con sus hijos, los abandona, se la pasa escapándose de ellos. En fin, no es tanto lo que tienen en común, sólo estoy mencionando lo que pasó por mi mente en ese momentito de la película.
Como sea, quizá sea yo la que no puede dejar de pensar en esas cosas. En esas relaciones tan fucking complicadas y que me hacen pensar en no querer tener hijos, o por lo menos no hasta que sepa que realmente voy a poder darles [y no hablo sólo en cuestiones materiales] aquello que se merecen. En fin, me fui por las ramas. Mis malditas entradas espontáneas.

La última película entonces que vi anoche de este especial fue Los Suicidas. Si hubiese sido una película un poco más interesante, más entretenida, más sólida en su/s trama/s seguramente le dedicaría varias líneas más. Pero lo único que me llamó la atención de la película fue el tema. No obstante, no me voy a poner a dar mi opinión sobre lo que pienso del suicidio o de cómo está planteado en la película porque no me gustó y por lo tanto no tengo ganas. Así que punto final para esta entrada.