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29 diciembre 2011

Lo mejor y peor del 2011

En cuanto a cine, obvio. Basta de balances personales.

Voy a mencionar las películas que más me llamaron la atención. No sé si hubo mayor cantidad de mejores películas (siempre en cuanto a mi parecer) o es simplemente que aquellas que no me gustan las olvido rápidamente y no me inspiran a escribir demasiado. Resalto también que pongo películas que han sido estrenadas aquí este año, aunque no todas sean del 2011.



Mi película de este año no creo sea una sorpresa para quienes me vinieron leyendo, porque la mencioné en más de una ocasión y siempre explayándome en lo mucho que la había disfrutado, a mi manera, sufriéndola. Y es Blue Valentine. Aquella película que me llegó en el momento justo (o no) y quizás también a eso se deba todo lo que provoca en mí. Pero aún separándome de todo eso, me encuentro con un film extremadamente realista, honesto y sobretodo brillantemente actuado por esos dos jóvenes grandes actores que son Michelle Williams y Ryan Gosling. Esa estructura interesante que permite no sólo saltar de una historia a otra, sino contrastarlas fuertemente hasta llegar a un final inevitable.



Este año también pudimos ver en el cine lo último de una de mis directoras preferidas, Sofia Coppola. En Somewhere nos encontrabámos con una joven Sofía (aunque no se llame así) interpretada por una Elle Fanning estupenda, natural, hermosa y sutil, que irrumpe en la vida caótica (aunque en la película reine el ritmo lento) de su padre famoso, un gran Stephen Dorff. Una película que retrata más emociones que acciones, el cine de Sofía en su máximo esplendor.

Otra linda sorpresa la tuve cuando vi en el BAFICI pero no mucho después llegó también a los cines comerciales, Copie Conforme, con una Juliette Binoche más hermosa que nunca. La película retrata un encuentro (¿o reencuentro?) entre un hombre y una mujer al mejor estilo Before Sunrise, enmarcada en la bella Toscana italiana. Una película romántica, divertida, llena de diálogos geniales y la frescura que hace a Binoche aún más hermosa de lo que es.

Linda fue también la sorpresa de que, cuatro años después, llegaba a nuestros cines Les Chansons d'Amour, una película de Christoph Honoré, un musical romántico, protagonizado por Louis Garrell, Ludivine Sagnier y Chiara Maistroianni. Una película donde sus protagonistas cantan sus sentimientos, se enamoran, sufren, pierden, se pierden, se vuelven a enamorar y se encuentran.

También tuvimos oportunidad de ver en el cine Last Night, una película que si bien no es del todo perfecta (insisto en que hay una línea argumental ahí que no me termina de convencer) es capaz de provocarnos sensaciones, recuerdos quizás. Una película sobre las decisiones que tomamos en nuestras vidas, que a veces no son las mismas que nos dicta el corazón.

Volvió y con todo Lars Von Trier y nos trajo su hermosa Melancholia. Este hombre que se deprime y hace películas, y nos deprime también, aquí nos cuenta una historia de dos hermanas y sus dos visiones sobre el apocalipsis que se aproxima, todo con un conjunto de hermosas imágenes hermosamente musicalizada. ¿Repetí mucho la palabra hermosa? Es una de las que mejor define para mí esta película.



Dentro del cine nacional, aún me quedan varias por ver. El Estudiante por ejemplo recibió gran cantidad de críticas favorecedoras y todavía siguen dándola (y prometo que la voy a ir a ver). Vaquero fue otra bien recibida. Aballay la vi y si bien creo está bastante bien la película no llegó a maravillarme. Revolución, el Cruce de los Andes también me pareció buena. Pero yo me quedo con una película más pequeña: Medianeras. Por su modo interesante de contar una historia que no es historia hasta el final y por cómo retrata nuestra caótica y querida Buenos Aires, por esos personajes tan particulares y cercanos.

Y por último, película que no llegó a las salas pero fue una muy linda sorpresa, Submarine. Prácticamente todo lo que me gusta del cine está ahí. Personajes singulares y aniñados (sean niños o adultos), situaciones absurdas, linda música, en este caso de Alex Turner, e historias de amor y de familia que se mezclan y entremezclan, que una afecta a la otra. Imposible no encontrar la influencia de mi director preferido, Wes Anderson, en ella.



Películas malas, o que a mí no me hayan gustado, también las hubo. Creo que en mi primer puesto está La Profecía del 11-11-11. Una película de terror, horriblemente filmada, sin sustos verdaderos, con un protagonista bastante cliché (escritor de terror que ya no cree) para una película que trata sobre la religión y un final forzado que pretende tirar por la borda todo lo que se contó en los minutos anteriores de la película. Un poco como pasa en la primer Saw, del mismo director, el final llega de manera rápida para develarnos lo 'impredecible'. Bastante aburrida, se hace más larga de lo que parece.

El género de terror y suspenso me encanta, pero es donde más fácil es hacer una película mala. Carlos Sorín se introdujo en este género de lleno y estrenó El Gato Desaparece. Sólo puedo rescatar de esta películas las actuaciones de sus dos protagonistas y que, cada tanto, se generan buenos climas. Pero la historia, a simple vista interesante, no termina siendo muy fuerte y la película pasa de un falso susto a otro (que ni siquiera creo puedan llamarse sustos) hasta un final que ni bien empieza la película nos piden no contemos después de verla, muy innecesario.

Steven Soderbergh nos trajo otra película con un elenco súper estelar y una historia que habla sobre la paranoia que se genera ante la aparición de cierto virus que se propaga rápidamente. Kate Winslet, Marion Cotillard, Matt Damon, Gwyneth Paltrow y Jude Law son algunos de los actores que se pasean por la película, cada uno con su propia trama, que o nunca termina de empezar, o nunca se termina de cerrar. Personajes con los cuales no se genera empatía. Tampoco logra los climas suficientes para generar tensión entre tanta paranoia. Bastante decepcionante.

También tuvimos la oportunidad de ver a dos actores hermosos haciendo de pareja en The Tourist. Si años atrás me hubiese enterado que iban a protagonizar una película juntos, probablemente me hubiese desmayado de la emoción. Bueno, cuando lo hice me emocioné bastante. Pero lamentablemente ni Angelina Jolie ni Johnny Depp son los mismos. Ambos tienen un pasado más salvaje, que los hace más sexies también. No sé si es el paso de los años, la madurez de cada uno, o simplemente que parecen no gustarse en absoluto, pero lo cierto es que, entre otros tanto, el gran fallido de esta película es la poca química que hay entre ellos, que siempre parecen fríos y distantes, haciendo aún de esas escenas con beso romántico, algo muy sobreactuado. Hay algún gag efectivo, una linda fotografía (bueno, unas hermosas locaciones), y varias escenas de acción. Hay también personajes secundarios desaprovechados, escenas súper clicheadas, y el típico final 'impredecible'.

De Nicolas Cage, que se la pasa estrenando películas, sólo he visto recientemente Seeking Justice. Una película que parte de la premisa de la venganza para derivar en una historia con varias vueltas de tuerca, una película de acción con grupo que se parece bastante a Los Simuladores, pero bastante más malos. Más malos porque son malos, asesinos; y más malos porque mientras los simuladores hacían todo de manera cuidada y por lo tanto 'perfecta', acá cometen bastante tropezones. Por momentos parece un delirio y más que un conjunto de 'buenas escenas de acción' no le encontré.

Por último, como modo de balance, menciono mi experiencia con el final de la saga Harry Potter. La menciono porque hasta el día de hoy me siento un poco decepcionada con tal.

Y algunos grandes regresos emparentados al cine de terror. El de dos directores emblemáticos, John Carpenter y George A. Romero, y el de la saga Scream.

No deja de ser un año interesante para el cine, entre tant0 3d, ¿no?

27 abril 2011

Una de suspenso + una histórica, ambas argentinas

Ayer anduve por el cine para pasar un tiempo que decidí tener libre (los martes no suelo hacerme todas esas horas libres y errante por la vida). Y entre otras había dos películas que quería ver.


La primera es la última de Sorín, director que de todos modos no conozco tanto (o sea vi sólo una película suya además de la que nos compete), de la cual supe de su existencia gracias a mi primo correntino que vio algún spot y le llamó la atención y me preguntó, estando yo totalmente 'en bolas' (qué expresión horrible para usar en un blog), porque ni siquiera la había escuchado nombrar. Y sí, despertaba curiosidad. Sobretodo porque es un género en el que el cine argentino no se suele meter (y cuando lo hace no suele obtener buenos resultados). Y aproveché y la fui a ver.

Y como película de suspenso funciona bastante bien. No obstante me decepcionó. ¿Por qué? A nivel dirección, la película está bastante bien: hay unos planos muy atractivos, la iluminación es muy interesante (de hecho el interior donde está mayormente filmado me pareció muy hermoso en el sentido de que se creaban rincones, ángulos, sombras... muy singulares), el sonido/la música ayuda muchísimo al género. Pero en cuanto a guión me pareció bastante pobre. Primero, por ser poco consistente, por desvariar por momentos. Además pocas cosas suceden que realmente importen en la historia; la mayoría son sustos "falsos" (yo le digo así porque con la música, la actuación de su protagonista y algún movimiento de cámara se crea una 'escena de suspenso' que al poco tiempo se desvanece porque no pasaba nada más, aunque por otro lado es cierto que tiene que ver con el estado de confusión/miedo/paranoia de la protagonista), no hay demasiadas acciones que hagan avanzar a la historia y el final, que no voy a adelantar no porque me lo pida la misma película al principio (leer el siguiente párrafo para entender) sino porque no soy de esas personas, si bien es atractivo para una película de este género, no parece ser consecuencia de todo lo que sucedió antes.

Uno de los peores aciertos del film es la placa con la cual comienza:
"Se ruega a los espectadores apagar el celular y no contar el final de la película".

Sí valen destacar las actuaciones protagónicas (el resto se nota que son actores menos experimentados, muy propio de Sorín) porque son prácticamente las que llevan la película.



La otra película que fui a ver fue más que nada porque me quedé con las ganas. El viernes iba a ir a verla con ciertos compañeros de la facu pero llegamos un poco tarde, estaba lleno de gente (muy grande) y no vimos nada al final. Y es Revolución: El Cruce de los Andes.

Primero y principal, me gustó encontrarme con una película de tal calidad cinematográfica. Pensé que me iba a encontrar con un producto medio televisivo, o por ahí parecido a un documental, y no fue así. Insisto con lo interesante de la cinematografía. No sé el presupuesto de la película pero lo cierto es que hay imágenes que no se suelen ver en nuestro cine.

Rodrigo de la Serna está bastante bien en el papel del General San Martín aunque por momentos sí parece un poco sobreactuado. Y la forma en que está contada la película, a partir de su ayudante ya muy mayor siendo entrevistado, es poco original pero efectiva.

Sí me pasa (y esto se debe a mis problemas con cierto tipo de película) que las escenas bélicas se me hacen un poco pesadas y largas. También me pasa que tantas placas me distraen (en este caso siempre con el nombre del lugar y la fecha) y entonces no descifro con exactitud cuánto tiempo pasa desde una secuencia a otra ni la distancia, pero se deduce y no se pierde demasiado, la verdad, es más un detalle supongo.

A grandes rasgos, me gustó mucho. Me pareció entretenida, bien contada, insisto: muy bien filmada.