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03 diciembre 2014

Lo que dejó Mar del Plata.


Resumiendo:

Vi lindas películas (también varios bodrios, pero bueno, eso siempre pasa en estos lugares). 

Me vi en pantalla grande y aunque eso me daba terror la experiencia fue muy agradable.


No sé por qué eligieron mi foto para ilustrar nota en el diario impreso de La Nación:


Al igual que el año pasado, fui a la playa sólo cuando terminó el festival y hacía frío. Cuando el tiempo estaba lindo, me la pasé encerrada en el cine.


En total vi 31 películas.

Me levanté todos los días para ver funciones de prensa a las 9 de la mañana. Así de bien trabajo para Visión del cine.

Ya quiero volver a ver Mommy, de Dolan, porque me voló la cabeza, me enamoraron sus protagonistas y amé cómo utiliza canciones obvias y súper archi mega hiper conocidas pero con una emoción y un timing perfectos.

Dos de las más agradables y divertidas sorpresas fueron Confetti of the mind, de Nacho Vigalondo, y What we do in the shadows, un falso documental de vampiros, sí, así de genial como suena.

Comí como gorda, como sólo yo sé hacerlo. Las papas fritas se convirtieron en una constante guarnición.


Me encontré con amigos y conocidos a los que acá no veo casi nunca y allá estaban por todos lados.

Seguí escuchando hasta el hartazgo a Lana del Rey, hasta el punto de acostarme a dormir con los auriculares puestos y despertarme un par de horas antes de levantarme y apagarlos.

Y me saqué una foto con Aragorn antes de que entrara volando al hotel.


Hasta el año que viene, Mar del Plata.


Fotos: mi instagram @enjoyjessica

14 noviembre 2014

Cuando se trasciende lo virtual

A mí internet me cambió la vida. En un principio no parecía que fuera para bien. Cuando me pusieron internet en mi casa, tras estar varios años caminando hasta algún cyber (¿todavía existen esos lugares?), no supe cómo manejar de repente tener todo tan accesible. Es incluso aterrador hoy en día para mí pensar en todo lo que hay en ese lugar virtual, la cantidad de información y de personas.

De manera compulsiva (creo ésa que es una de las palabras que mejor me define) me encerraba en mi casa sólo para poder pasar todo el día allí dentro, o sea, enfrente a la computadora. Me alejé de la vida social, mi vida social era ésa, se sucedía ahí dentro de esa caja cuadrada. A veces es más fácil hablar con gente que no conocés. Lo sabe Lisbeth Salander, lo supo Cielo Latini (perdón, acabo de terminar de leer Abzurdah y quizás ese libro me trajo a mi cabeza aquella etapa de mi adolescencia no tan adolescente, porque la mía duró un poco más de lo normal), y lo supe yo y lo deben saber miles de personas más.

Con el tiempo, tras un fallido paso por la facultad en una carrera elegida casi de manera azarosa, decidí estudiar cine. Ése fue el comienzo de algo que todavía no sabía bien qué iba a ser. Lo cierto es que me hice amigas (amigas de verdad, amigas que años después veo seguido y con quienes hablo casi a diario, a diferencia de muchas otras que pasaron antes por mi vida, que eran más bien compañías momentáneas) y descubrí que sí, que mi pasión estaba en el cine. No sabía bien en qué parte, haciendo qué, pero podía refugiarme en una película en lugar de en algún chat o foro con gente tan perdida como uno.

Pero como las cosas siguen avanzando, como la vida, hubo un momento en que todo se unió en un lugar perfecto. Y allí pienso en un blog de cine que una chica a la que apenas estaba empezando a conocer comenzó a escribir, seguramente sin imaginarse en todo lo que derivaría y, sobre todo, que iba a funcionar como punto de encuentro de gente que también necesitaba conectarse de otro modo y más que nada a través del amor por el cine. Y pienso en Cinescalas, blog por el cual conocí a mucha gente que hoy por hoy considero amigos de por vida. Y yo nunca me caractericé por ser una persona muy amistosa.



Y por eso me enorgullece saber que en unas semanas, en ese festival de cine que no sólo cuenta con un prestigio muy importante, sino que se convirtió en una cita obligada para mí año a año, la gente va a poder ser testigo de lo que pasa ahí dentro, al menos una parte de eso, pero lo que más orgullo me da es saber que soy aunque sea una pequeña parte de eso. Y si bien me aterra la idea de verme en pantalla grande, no puedo dejar de imaginarme con la mejor de las sonrisas qué se va a sentir cuando las luces de la sala se apaguen y la pantalla dé lugar a esta película que es mucho más que una película. Me trajo muchas cosas. Ganas de seguir respirando cine, amistades que sé que van a perdurar toda la vida, y una relación que pensé que nunca iba a ser capaz de tener.


Hoy más que nunca siento que no estoy sola en esto.

13 septiembre 2013

En busca del final feliz.


Hoy me permito recomendarles un libro para aquellos que aún no saben de su existencia. Se presentó oficialmente el martes, y en el blog correspondiente encontrarán más sobre ello.

Yo me voy a dedicar a contarles por qué creo que deberían leerlo. "Démosle un buen final a esta historia" recopila algunos de los cientos de post que Milagros ha escrito en su blog de cine para LNOL. Un blog que se tornó más y más personal y que logró tener su propia comunidad.

En los posts en cuestión, ella deja el corazón. Películas, canciones, libros y anécdotas de la vida cotidiana se fusionan de manera sensible en textos inolvidables. Más que un libro para quien disfruta del cine, un libro para quien lo siente, para quien el cine es parte fundamental de su vida.


Lo leen y después me cuentan.

23 septiembre 2011

Un hasta luego


Hoy le escribo a una personita en especial. Que está a punto de emprender un viaje muy importante no sólo por la distancia sino por todo lo que implica.

Y porque no es un adiós. Sino un hasta luego.

Primero y principal, porque aunque los kilómetros sean muchos, la internet hoy nos hace sentir más cerca. Y ya te enviaré mails eternos para mantenernos al tanto o comentar películas o lo que sea.

Sos una personita especial y por eso lograste lo que lograste y vas a lograr muchas cosas más, incluso más de las que te imaginás, estoy segura.

Llena de una energía increíble, no sólo me brindaste durante varios años tardes de lectura de tus notas hermosas (de las cuales incluso recuerdo líneas textuales y cada tanto releo) sobre las películas que más me gustaban en aquella revista de cine que ya no existe, recomendaciones de películas que por ahí no había escuchado nunca, cientos de posts en el blog que no sólo hablaban de cine o de música sino de la vida, sino además un lugar no físico junto a otras decenas más de personas que hoy en día puedo considerar mis amigos, que me acompañan durante cualquier momento del día, esté bien o esté mal, siempre con las palabras adecuadas y apapachos a montones.

Insisto, no es una despedida. Y si hoy anduve más sensible que de costumbre, y derramando algunas lágrimas demás, no son de tristeza, sino de emoción, por saber que estás logrando aquello que tanto quisiste, y un poco de nostalgia.

Quizás es decir un poco más de lo mismo, pero ya sabés, que te deseo lo mejor y que sos muy especial para mí. Y te quiero muchísimo. Y ya te dije, nos veremos no sé si tan pronto como quisiera, pero sin duda así será. Y gracias por todo.